Iniciativa europea que une arte y ciencia:
Donde se hace astronomía también se puede crear arte

Los observatorios Paranal, la Silla y ALMA sirvieron de inspiración para la instalación creada por la artista chilena María Ignacia Edwards.  

Lorena Guzmán H. 

En el museo de Linz, en Austria, suena una nota de piano, pero no una cualquiera. Es producida por el movimiento de un columpio a miles de kilómetros de distancia. Es la instalación de María Ignacia Edwards, la primera ganadora del la residencia de arte auspiciada por Art & Science Network de Europa y que la llevó a unir su arte con la ciencia.

Con esa idea, la red europea convocó a artistas de todo el mundo para proponer una obra inspirada en los telescopios del Observatorio Europeo Austral (ESO) y María Ignacia le ganó a más de 140 postulantes. Para adentrarse en el mundo de los astrónomos viajó a Paranal, ALMA y La Silla, y el resultado fue "Instrumento móvil de aire & cuerda".

Colgado entre dos cúpulas del Observatorio la Silla se mece un columpio atado a cuerdas de 50 metros de largo. "La vida de un astrónomo tiene una fe ciega en seguir trabajando, sabiendo que nunca se va a llegar a una respuesta definitiva", dice.

Viven en lugares aislados, continúa, pasando muchas noches en vela, pero con la satisfacción de poder comprender. "Por eso los columpios. Para prolongar esta experiencia y que puedan seguir conectados con lo que hacen sin estar dentro del observatorio y mirando el cielo directamente", explica.

Un segundo columpio está instalado cerca del radiotelescopio ALMA. Los restantes están en Europa. En total son once, los que están conectados remotamente al piano instalado en Linz. De a uno, se han ido trasladando a otras ciudades, como Londres o Cracovia. Cada vez que alguien se columpia en alguno de ellos, el movimiento produce una señal que llega al piano, el que la traduce en un sonido. Quien se columpia no ve el resultado de su acción, y quien escucha no ve al responsable del sonido.

"En la astronomía solo se ve el descubrimiento y no toda la energía detrás. Por eso el movimiento del columpio, un acto simple de energía que se transforma en música, logra hacer visible algo intangible", dice.

Esa conexión también la busca la ESO. "Nuestra institución no solo se ve a sí misma como facilitadora de medios técnicos para astrónomos, sino también de diferentes formas de canalizar el interés del público por la astronomía, y el arte es una de ellas", dice Fernando Comerón, representante de ESO en Chile.

El trabajo de María Ignacia también contó con el apoyo del Consejo de la Cultura, el que está gestionando la posibilidad de traer la instalación a Chile.

 


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En el observatorio La Silla, de la ESO, en la Región de Coquimbo, María Ignacia Edwards (en la foto) instaló el primer prototipo de sus columpios. Cuerdas de cincuenta metros sostienen el asiento.
En el observatorio La Silla, de la ESO, en la Región de Coquimbo, María Ignacia Edwards (en la foto) instaló el primer prototipo de sus columpios. Cuerdas de cincuenta metros sostienen el asiento.
Foto:MARÍA IGNACIA EDWARDS


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