Erradicar a los yihadistas exige reformas en los gobiernos de Medio Oriente
Estado Islámico: un enigma que desvela a las potencias

Entre los expertos no hay consenso sobre una estrategia efectiva, pero sí creen que es urgente resolver la crisis siria.  

Tim Arango The New York Times 

Gran parte del mundo coincide en la necesidad de terminar con el Estado Islámico (EI), pero acordar la forma de lograrlo y predecir cuáles serían las consecuencias no deseadas parece mucho más complicado.

El grupo terrorista demostró ser tan flexible y resiliente como apocalíptico y brutal. Bajo presión, mejora. Y tal vez una escalada de la guerra con Occidente sea lo que justamente está buscando para atraer a nuevos reclutas.

Y no hay que olvidar que el grupo predecesor de EI ya fue derrotado en el pasado: Al Qaeda en Mesopotamia, que se formó para combatir a los norteamericanos tras la invasión a Irak de 2003. Pero, tras la retirada de Estados Unidos de Irak, el grupo volvió a surgir en las sombras, y su nueva reencarnación fue aún más brutal e implacable.

Ahora que hay acuerdo regional y de las superpotencias mundiales, incluidos países rivales como Estados Unidos y Rusia, o Arabia Saudita e Irán, para destruir a la agrupación terrorista, la pregunta es cómo evitar los errores del pasado.

Cuando se consulta a diversos grupos de expertos, funcionarios, religiosos y ex yihadistas, no hay consenso sobre una estrategia efectiva para derrotar al Estado Islámico.

Si bien está dispuesto a tolerar la continuidad de Bashar al Assad en el poder durante un breve período de transición, Estados Unidos ha intentado combatir al EI en Siria sin que parezca que apoya al Presidente. Los rusos, sin embargo, insisten en que el objetivo central debe ser derrotar a EI y que Al Assad es un aliado en esa batalla.

Según los expertos, la posición de Estados Unidos -derrotar al EI y derrocar a Al Assad- demostró su ineficacia en ambos temas. Aseguran que ya es hora de que Estados Unidos abandone ese doble objetivo y se decida. Una opción es que se alíe con Rusia, Irán y el gobierno sirio de Al Assad, sellando una alianza que permita intensificar el combate contra el grupo. La otra es que Estados Unidos priorice la remoción de Al Assad, cuyos ejércitos son responsables de una carnicería mucho mayor que la desatada por el EI. Mientras Al Assad permanezca en el poder, será muy difícil convencer a los sunitas de que se unan a la lucha contra la agrupación extremista. "Es probable que no haya solución para el problema del EI hasta que no se solucione el tema de Al Assad", dice J. M. Berger, académico de la Brookings Institution y coautor del libro "ISIS: The State of Terror".

Emile Hokayem, miembro del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, expresa que las potencias occidentales primero tuvieron que señalar a Al Assad como parte del problema, porque fueron la brutalidad y el sectarismo de su gobierno los que facilitaron el auge del EI.

Si Estados Unidos tomara ese camino, contaría con el apoyo inmediato de Arabia Saudita y de Turquía, pero implicaría una larga pulseada política para convencer a los dos principales apoyos con los que cuenta Al Assad: Rusia e Irán.

"El camino más corto y efectivo que tienen Estados Unidos y Rusia para acabar con el EI es llegar a un acuerdo sobre la remoción de Al Assad, para sumar de esa manera el apoyo de otros. Entonces, serán las fuerzas sunitas, los propios rebeldes, las que acabarán con el EI en terreno", dice Ehud Yaari, radicado en Israel y miembro del Instituto Washington de Política de Medio Oriente.

Reformas

A largo plazo, la erradicación del EI y de otros grupos yihadistas violentos probablemente exija reformas drásticas en la estructura y naturaleza de los gobiernos de Medio Oriente. "El Estado Islámico prospera por los fracasos de los gobiernos de Medio Oriente", dice Hokayem.

Según los analistas, es necesario prestar atención a la integración de las comunidades musulmanas residentes en Estados Unidos y Europa, para que los jóvenes no se radicalicen.

Los grupos extremistas sacan provecho a la profunda sensación de decadencia que reina en las comunidades musulmanas, prometiendo devolverle al mundo islámico la dignidad y el prestigio del pasado.

Ed Husain, activista británico y autor del libro "El islamista", donde cuenta cómo logró alejarse de la radicalización de su juventud, dice que, al establecer el califato, el EI logró ofrecer una alternativa a esa decadencia histórica del islam. "Los gobiernos árabes no pueden derrotar ese movimiento transnacional con nacionalismo laico, sino que deben aprender del modo en que la Unión Europea logró devolverle la dignidad y la autoestima al continente a través de la libre circulación de personas, ideas y oportunidades de trabajo".

''La mejor forma de luchar contra el EI es no tenerle miedo. Es un puñado de asesinos con buenas redes sociales".
Barack Obama, PRESIDENTE DE ESTADOS UNIDOS.

 


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Soldados de la marina francesa trabajan en la cubierta de vuelo del portaaviones francés Charles de Gaulle en el Mar Mediterráneo oriental.
Soldados de la marina francesa trabajan en la cubierta de vuelo del portaaviones francés "Charles de Gaulle" en el Mar Mediterráneo oriental.
Foto:France Presse


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