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Vida saludable golpea las ventas de bebidas gaseosas

Martes 24 de noviembre de 2015

Las principales compañías del mundo han buscado crear alianzas con empresas que comercializan
bebidas alternativas para responder a esta demanda.
Foto:XIMENA ROZAS FUENTES

En EE.UU., el consumo pasó de 190 litros per cápita en 2000 a 145 litros el año pasado. En Chile, la tendencia es similar.
 


Daniela Pradel 

La vida sana es una tendencia que ha llegado para quedarse. Cada vez son más las personas en el mundo que se preocupan no solo por las calorías que consumen en sus alimentos, sino que también en los refrescos.

Pese a que del total del consumo de líquido per cápita en Chile -295 litros en 2014-, un 44,4% corresponde a bebidas gaseosas, el protagonismo que con el paso de los años han ido adquiriendo tanto el agua embotellada como las bebidas energéticas ha puesto en evidencia el creciente interés de las personas por disminuir o incluso dejar de lado la ingesta de los clásicos refrescos.

Un ejemplo de esto es lo que hoy ocurre en Estados Unidos, donde el consumo de bebidas gaseosas no llega a los 145 litros per cápita, en promedio al año, cifra muy lejana a lo que ocurría en 1998 cuando el negocio de los refrescos representaba una tercera parte de la dieta líquida por habitante o de lo que ocurría en el año 2000 en que se consumían 190 litros de bebidas gaseosas en promedio al año, según las estadísticas de IBISWorld.

Asimismo, en Chile la categoría de las bebidas gaseosas fue la única que perdió participación sobre el total del consumo de líquido en el país, según los últimos datos de la Asociación Nacional de Bebidas Refrescantes. El consumo de esta categoría pasó de representar un 78% del total de bebidas en 2011, a un 75,7% durante el año 2013.

En contraste, los bebestibles para deportistas anotaron un crecimiento del 46%, la mayor alza anual entre los líquidos.

En tanto, las aguas embotelladas ocuparon el segundo mayor incremento tras crecer 22,9%. Esta misma situación se replicó en Estados Unidos, donde el consumo de agua creció un 50% y se dobló el de bebidas energéticas.