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Ex agente de Chile ante la Corte Internacional de La Haya, Felipe Bulnes:
"Resulta fundamental para el interés de Chile restablecer cuanto antes un nivel de cohesión y unidad en torno al equipo de defensa"

Martes 24 de noviembre de 2015

Felipe Bulnes, ex agente de Chile ante la Corte Internacional de La Haya.Foto:Aton

El pasado 11 de de noviembre, Bulnes envió su carta de renuncia a la Presidenta Michelle Bachelet, la que se reproduce íntegramente a continuación.
 


Paula Valenzuela 

"Estimada Presidenta: Por medio de la presente, y según se lo planteara personalmente, vengo en presentar mi renuncia al cargo de Agente de Chile ante la Corte Internacional de Justicia para el caso denominado "Obligation to Negotiate Access to the Pacific Ocean" entre Bolivia y Chile.

Como es de su conocimiento, asumí la condición de Agente en abril de 2013 a solicitud del ex Presidente Sebastián Piñera; y desde entonces he continuado desempeñándome ininterrumpidamente en tales funciones, ya que una vez producido el cambio de gobierno fue su voluntad confirmarme en el cargo, ratificación de la que me sentí honrado y de la cual le estoy muy agradecido.

Mi determinación de renunciar la he adoptado luego de varios días de reflexión, en que he llegado a la conclusión de que semejante paso es lo más conveniente para el país y la causa. Este proceso de análisis lo inicié después de conocido el fallo del pasado 24 de septiembre en que la Corte Internacional de Justicia resolvió la objeción preliminar presentada por Chile y específicamente, con motivo de las reacciones que dicha decisión produjo en algunos sectores de nuestro país.

Antes de extenderme en las razones de mi renuncia, me parecen necesarias unas consideraciones previas de contexto.

Tengo la convicción de que Chile debía presentar la objeción preliminar que usted instruyó interponer. Esa era la opinión inmensamente mayoritaria también de las distintas autoridades y actores del quehacer público nacional. Y es que hubiera sido impensable no utilizar todos los recursos disponibles en defensa de nuestros intereses nacionales. Pero no solo eso. Una vez conocido el fallo, tengo la seguridad de que se trató de una decisión acertada también a la luz de sus resultados.

Estoy consciente de que esta evaluación positiva ha sido para algunos difícil de asumir. Pero aun cuando el rechazo de la objeción chilena intuitivamente conduzca a pensar que el resultado nos fue desfavorable, lo relevante es considerar qué resolvió la Corte Internacional de Justicia y por qué lo hizo. De otra manera, lo decidido por dicho tribunal se evalúa como si se tratara de un mero marcador, en circunstancias que un fallo judicial es mucho más complejo que eso, especialmente cuando la decisión incide en un procedimiento en desarrollo y tiene influencias decisivas para lo que resta del juicio.

Tal como lo conversamos personalmente después de conocida la sentencia, lo resuelto por la Corte al rechazar la objeción prelimar opuesta por Chile ha significado eliminar tempranamente el riesgo que de este juicio pudiese surgir una resolución final que afectara nuestra integridad territorial.

De hecho, la razón por la cual la Corte consideró que la objeción chilena debía ser rechazada es porque determinó que no existía tal riesgo producto de este juicio. Así, declaró que ha de entenderse que Bolivia persigue una obligación de negociar una salida soberana al océano Pacífico, pero en caso alguno con un resultado predeterminado, señalando expresamente que la posibilidad de imponer dicho resultado está fuera de su competencia (párrafo 33 de la sentencia del 24 de septiembre). Por lo tanto, aquí no estamos hablando de triunfos morales, sino que de una salvaguarda judicial clave para los intereses nacionales.

Como la Memoria Boliviana está bajo reserva, es entendible que existan sectores que no tengan plena conciencia de hasta qué punto Bolivia perseguía que se nos impusiera una obligación de negociar con un resultado forzoso. Pero esto se puede apreciar claramente al leer el voto de la jueza Louise Arbour. Ahí, la integrante de la Corte cita distintos extractos de la Memoria Boliviana que demuestran que ese era el evidente objetivo de ese país, cuestión por lo demás que destacamos desde el comienzo del juicio.

El caso es que Bolivia, buscando evitar que la objeción preliminar chilena fuera acogida, manifestó durante los alegatos de mayo pasado una ambigüedad respecto de tal objetivo; y fue a partir de tal ambigüedad que la Corte decidió resolver que dicho país se retractaba de tal aspiración y que el juicio era entonces para discutir una mera obligación de negociar. Por cierto que Bolivia, al renunciar a su aspiración de afectar nuestra soberanía, consiguió que el juicio continuara. Pero indubitado es que Chile, gracias a la objeción, forzó a Bolivia a incurrir en tamaña renuncia.

Claramente, que si de ganancia se trata, Chile ha salido sustancialmente mejor de este episodio preliminar. A partir del fallo, en el peor de los escenarios la Corte solo puede resolver que Chile está obligado a negociar con Bolivia una salida soberana al océano Pacífico, pero sin un resultado predefinido, de manera que nuestra integridad territorial seguiría sujeta, al igual que hoy, a la voluntad de lo que el propio Chile, de buena fe, quiera o no conceder.

Debo agregar, además, que estoy absolutamente convencido de que no existen antecedentes para que el Tribunal pueda declarar la existencia de esa mera obligación de negociar.

Incluso más, Bolivia debió enfrentar la objeción preliminar opuesta por Chile no solo debiendo renunciar a su petición principal como ya he expuesto, sino también comprometiendo la definición misma del concepto de salida soberana que durante décadas ha postulado. En efecto, siendo evidente que la aspiración marítima boliviana consiste en obtener que Chile le haga una cesión de territorios que la conecten con el mar, durante los alegatos de mayo pasado también incurrió en ambigüedades a este respecto buscando esquivar la objeción chilena. Así habló de que salida soberana no necesariamente se trataba de un corredor o enclave a ser cedido por Chile, sino también que podía consistir en una zona especial u otra solución pragmática. Desdibujó de esta forma Bolivia su petición de años, al punto que en la sentencia del 24 de septiembre la Corte Internacional de Justicia consignó expresamente que en lo que toca a la decisión de fondo aún no se ha definido en qué consiste salida soberana (párrafo 36 de la sentencia).

Dicho lo anterior, Excma. Presidenta, retomo el tema de mi renuncia. Teniendo la tranquilidad de que actuamos por las razones correctas y que los resultados fueron positivos para Chile, debo hacerme cargo de la forma en que han reaccionado algunos sectores en nuestro país frente al fallo del pasado 24 de septiembre.

Resulta evidente que las emociones juegan un papel muy importante al momento de procesar decisiones en temas así de relevantes para los intereses nacionales, y que explicar una sentencia con una votación adversa presentaba complejidades no menores. Como fuere, debo aceptar que para algunos compatriotas sobreponerse a lo que parecía una derrota fue superior a abrirse a un análisis razonado de la sentencia. Cuando uno defiende a su país, se siente representando y protegiendo los intereses de todos y cada uno de las chilenas y chilenos. Y el que existan algunos que sientan que fuimos derrotados sin duda es inquietante, máxime cuando ello no es efectivo.

El caso es que esas voces que han visto con pesimismo el que no se lograra poner un término temprano al juicio, han tenido por consecuencia afectar parte de las confianzas y el respaldo unitario que imperativamente demanda la defensa de Chile en la arena internacional.

Nuestra mayor fortaleza en estas instancias siempre ha sido la unidad con que enfrentamos semejantes desafíos.

En este contexto, resulta fundamental para el interés de Chile restablecer cuanto antes un nivel de cohesión y unidad en torno al equipo de defensa que garantice que las decisiones jurídicas, políticas y comunicacionales que siguen no se verán afectadas por recelos o desconfianzas que solo conducirían a perjudicar nuestra estrategia ante la Corte. Frente a una causa que es claramente sólida para nuestro país, nuestra única debilidad sería no poderla conducir en la forma racional que las circunstancias demandan.

El equipo de defensa, y especialmente el Agente de país, debe contar con un respaldo macizo y transversal.

Los países que salen airosos de desafíos como el que enfrentamos son aquellos que logran apoyar decididamente a quienes los representan en estas instancias. Apoyo que no solo supone un sólido respaldo del gobierno de turno, cuestión de la que siempre he sido beneficiario y sinceramente agradezco, sino también de la sociedad en general.

Es esto último lo que se ha perdido de un modo suficiente como para estimar que debo dejar el cargo. No me sirve la tranquilidad de saber que hemos tomado las decisiones correctas y que Chile ha logrado socavar esencialmente la aspiración judicial boliviana. Se trata de una convicción clave desde el punto de vista personal, pero que no constituye un remedio que pueda oponer para solucionar el problema de cohesión que vengo describiendo.

Lo único que me preocupa es procurar que se restablezca cuanto antes una confianza maciza en nuestra defensa y el nombrar un nuevo Agente aparece como el paso necesario para este objetivo.

La oportunidad para producir este cambio es sin duda apropiada. Se inicia una nueva fase en el juicio con Bolivia porque corresponde ahora enfrentar la discusión de fondo, aquella que quedó postergada en tanto se discutía la objeción preliminar. Así, la discusión sobre los méritos del reclamo boliviano, o más precisamente sobre su falta de fundamentos, recién comienza. Ello, con el beneficio de enfrentarse a una demanda boliviana ya limitada en cuanto a sus alcances y con parte importante del trabajo de recopilación de antecedentes y de análisis jurídico sustancialmente avanzado. Coincide también mi renuncia con la incorporación reciente de otros profesionales que vienen a reforzar en esta nueva etapa los aspectos históricos, políticos y comunicacionales de nuestro caso. Confluye así todo para concluir este proceso de renovación designando a un nuevo Agente que, exento del desgaste que ha supuesto esta etapa que recién dejamos atrás, sea capaz de reaglutinar todas las voluntades en apoyo de su trabajo.

Las renuncias muchas veces dejan una sensación de pérdida. Sin embargo, en este caso, creo que el efecto de la mía será facilitar un reencantamiento con nuestras posibilidades de ganar el juicio, que son demasiado contundentes como para no cautelarlas con pasos como el que he decidido dar.

Nunca ha sido mi voluntad aferrarme a los cargos públicos, por más honrado que me pueda sentir representando a Chile en esta causa. Siempre he entendido que uno sirve a su país no solo asumiendo los desafíos a los cuales es convocado, sino también abriendo la puerta para que otros lo sucedan en el cargo, de ser el reemplazo una oportunidad que favorezca nuestros intereses.

Finalmente, Presidenta, esta carta quedaría incompleta si no le agradeciera al equipo que me acompañó en este trabajo, y a usted y al Canciller Heraldo Muñoz. La decisión de confirmarme en el cargo cuando asumió, pese a que yo no pertenezco a la coalición que apoya su gobierno, fue un acto que me honró y que ratificó la política de Estado con que se manejan estos asuntos. Pero mi gratitud va más allá, ya que siempre sentí tanto de su parte como del Canciller un respeto, confianza y apoyo que solo reforzaron mi entusiasmo por la tarea. Sirva lo anterior de inspiración adicional para quien tendrá la honrosa misión de asumir el cargo de Agente".

 Dirigentes políticos valoran nombramiento de Insulza y reiteran respaldo a defensa de Chile

Miguel Schweitzer, ex canciller:

"Las razones que da Felipe Bulnes son totalmente atendibles. No es algo traumático que se produzca un cambio, y yo comparto absolutamente con él de que la resolución de la excepción preliminar fue una excepción que apareció mucho más negativa de lo que fue. Lo que hay que destacar es la altura de miras con que una persona de la categoría y el porte de Felipe Bulnes puede haber significado como un gran servidor de nuestro país".

Ignacio Walker, senador y ex canciller:

"Esto es consistente con la estrategia de la Presidenta de la República, en el sentido de darse cuenta, después del fallo sobre la competencia, de que esta no es solo una estrategia jurídica, que no es solo un tribunal que falla con forma de derecho, sino que siempre hay elementos políticos comunicacionales. Y la verdad es que elegir a José Miguel Insulza, una persona que tiene un peso político no solo en Chile sino a nivel internacional, me parece una decisión acertada que en nada desmerece la excelente labor que Felipe Bulnes ha cumplido como agente".

Jorge Pizarro, presidente de la DC y senador miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores:

"Sin duda, José Miguel Insulza le dará más realce y claridad política a la defensa de Chile. El nombramiento de Insulza es una señal tremendamente potente para Chile. Él tiene un peso político internacional por sí mismo; es un líder político conocido a nivel mundial, y lo que nos hace falta es más política en esta defensa".

Isabel Allende, presidenta del PS:

"Valoramos el nombramiento de José Miguel, en la medida en que puede poner a disposición toda su dilatada experiencia (...). Me imagino que para él (Bulnes) fue incómodo el hecho de que miembros de las comisiones de RR.EE. hicieran críticas, porque comparado con todo lo que ha hecho Evo Morales, nosotros quedamos mucho más disminuidos".

Ricardo Lagos Weber, senador PPD miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores:

"Lo que viene ahora es decir a todo volumen, en todos los foros, que Chile ha conversado más de 50 años con Bolivia en distintas instancias y que, por diversas circunstancias, mayormente atribuibles a Bolivia, esas conversaciones no han prosperado. Incluso, en algunas de ellas estaba la posibilidad de una eventual salida soberana al mar. Bolivia ha tenido acceso al Pacífico desde hace muchos años".

Jorge Tarud, diputado PPD y miembro de la comisión de Relaciones Exteriores:

"Las palabras de Felipe Bulnes no me convencen para nada: cohesión hemos tenido. Nosotros, como parlamentarios, miembros de la comisión de Relaciones Exteriores, le dimos un total respaldo, fuimos incluso a La Haya con él, lo respaldamos sea cual fuere la decisión de la Corte. Además, la decisión adoptada por Chile de pedir la incompetencia de La Haya fue respaldada por todos los sectores políticos nacionales".

Juan Antonio Coloma, senador UDI:

"Fue sorpresivo, no se esperaba. Creo que lo primero es agradecer el esfuerzo; fue una defensa jurídicamente impecable. Entiendo que su salida fue pensando en que podía convenir más en un sentido de generosidad. Estoy convencido de que Insulza va a cumplir de buena forma esta tarea".

José Manuel Edwards, diputado RN y miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores:

"Lamentamos la renuncia de Felipe Bulnes. Siempre tuvo el apoyo de las comisiones de RR.EE., y en general de todos quienes estamos relacionados al juicio en La Haya; por lo tanto, no vemos una falta de cohesión. Esto no es bueno para Chile, es como cambiar el director técnico en la mitad del campeonato. Vamos a respaldar al señor Insulza, pero queremos claridad respecto de algunas declaraciones de actuaciones que ha tenido en el pasado".