Las grandes editoriales se retiran de la Cámara del Libro

La principal agrupación de la industria editorial, organizadora de la Feria del Libro de Santiago, sufre el alejamiento de Planeta, Penguin Random House, Zig-Zag y Catalonia, entre otros.  

Camila Ortiz y Roberto Careaga C. 

En la última Feria Internacional del Libro de Santiago (Filsa) no solo hubo mejoras en su diseño. Los pasillos fueron más amplios y la luminosa carpa del fondo le dio dignidad al sector de los sellos independientes, pero también hubo otro cambio: históricamente las invitaciones para presentaciones de libros permitían entrar gratis a la feria, pero este año esa entrada liberada pasó a ser una entrada rebajada y únicamente para una acotada cantidad de personas que asistieran a la presentación.

Discutida y resistida, la medida terminó desatando una crisis en la entidad organizadora de la Filsa, la Cámara Chilena del Libro: en las últimas dos semanas han renunciado a la agrupación ocho editoriales, entre ellas las más grandes del país, como Planeta, Penguin Random House, Ediciones B, Catalonia y Zig-Zag.

"Cobrar entradas molestó mucho a los editores, porque reflejaba que los que tomaron esa medida no entienden lo que es una presentación de libros y que son ellas las que traen la mayor cantidad de gente a la Filsa", asegura Arturo Infante, director de Catalonia, quien apunta al presidente de la Cámara del Libro, Alejandro Melo, representante de los distribuidores en su calidad de gerente de la Librería Libertad. Pero Infante añade que el tema de las entradas fue solo una de las gotas que "rebalsaron el vaso". El problema mayor es otro: "Es una crisis de representatividad para las editoriales que se arrastra hace mucho tiempo", sostiene Hernán Rosso, director de la sede local de Penguin Random House y ahora ex vicepresidente de la cámara.

Integrada por tres estamentos -libreros, editores y distribuidores-, la Cámara del Libro no es la única agrupación donde se encuentran los sellos: también están Editores de Chile y la Cooperativa Editores la Furia. La cámara, sin embargo, reúne a los mayores productores de libros y desde hace dos años viene siendo una fuente de disputas internas. De hecho, Melo plantea que si bien bajo su dirección la agrupación se "trabajó con unidad", la actual situación responde a un tema de larga data: "Esta crisis institucional es el resultado de una pugna que ha existido al interior de nuestro gremio, que es editores versus libreros y distribuidores", explica.

Cartas al Mineduc

Para Melo el tema de las entradas a la Filsa representó un problema, pero a su juicio hubo otro que evidenció mejor las desaveniencias: a inicios de octubre un comité de textos escolares de la cámara, integrado por directivos, envió al Ministerio de Educación una carta planteando cuestionamientos a una licitación de libros escolares, la cual no fue visada por el directorio de la entidad. Llevaban la firma de la gerenta de la Cámara del Libro, Paulina Retamales, quien de hecho fue cesada de sus funciones la semana pasada. "Nosotros como cámara nunca autorizamos este envío de cartas. Nos sentimos pasados a llevar por la opción de estos directores y tomamos entonces la medida de comunicar al Mineduc que no era una acción oficial. Fue un hecho de suma gravedad, una infracción a los estatutos de nuestra asociación", explica el presidente.

Uno de los que estaban en esa comité era Ramón Olaciregui, gerente general de Zig-Zag y ahora ex director de la cámara, quien sostiene que desde hace al menos cuatro años actuaban con autonomía. Firmas más, firmas menos, para él el problema de fondo es otro: "Hubo una falta de apoyo del presidente y del directorio, que fue uno de los motivos más por el cual presentamos la renuncia. El gremio es el lugar donde uno encuentra apoyo para pelear por los intereses del sector. Si no te sientes identificado, sientes que estás haciendo esfuerzos en vano", dice Olaciregui.

Además de las mencionadas, también dejarán de ser socios de la Cámara del Libro las editoriales Edebé, Cal y Canto y Patris, mientras otros sellos evalúan su continuidad. "Le he dado muchas oportunidades a la cámara, pero ya me di cuenta de que no hay representación de los editores ni la habrá", dice Arturo Infante, mientras Hernán Rosso plantea que la decisión de abandonarla "no es en contra de nadie, simplemente es hora de que tomemos otro camino. Y lo más posible es que prontamente organicemos una nueva corporación de editores". A ello, Alejandro Melo añade: "Respetamos la decisión. A nadie se le puede obligar a estar donde no quiere estar. A lo mejor necesitan otros aires, aires donde se sientan más representados", sostiene. Todos coinciden en una cosa: la Feria del Libro de Santiago 2016 no se verá afectada.

 


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La Feria del Libro de Santiago es la principal actividad de la Cámara del Libro.
La Feria del Libro de Santiago es la principal actividad de la Cámara del Libro.

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