Víctimas y cómplices de una dictadura

 

Cinco esquinas , último libro de Mario Vargas Llosa, prueba de modo contundente que el escritor oriundo de Arequipa sigue más vigente que nunca y que gracias a su brillante, diversa, monumental producción es posible compararlo con esos fenómenos que son los grandes creadores del siglo XIX y comienzos del XX, como Dickens, Balzac, Flaubert, Hugo o Proust. Y resulta inevitable expresar que a los 80 años se conserva tan joven y vital como cuando tenía 30, 40, 50 y concibió algunas de las ficciones perdurables de nuestra época. En este punto, es tentador trazar un paralelo entre él y otros geniales octogenarios, que tanto en el terreno literario como extraliterario, no sufrieron detrimento alguno por la edad, como Tolstoi, Verdi, Monet, quienes, en su última fase, desarrollaron energías creativas dignas de la plenitud artística. Todo esto puede parecer exagerado, aunque basta con echar una mirada al panorama narrativo del presente para darse cuenta de que no lo es en absoluto: frente a los centenares de autores minimalistas, experimentales, densos, de ardua lectura, en suma, aburridores, Vargas Llosa se yergue como un gigante y jamás cansa ni deja indiferente a nadie.

Cinco esquinas no es, por cierto, la obra maestra de Vargas Llosa; sin embargo, retoma los temas y las situaciones que él sabe mostrar tan bien y en conjunto podemos decir que es un texto notable, atrapante, casi perfecto. Una vez más, estamos ante una novela política, pero en la cual la política y en concreto el poder son más bien el pretexto para presentarnos una compacta trenza de vidas humanas, reunidas entre sí por la casualidad, por la proximidad o lejanía con quienes dirigen un país y por impulsos y acciones que las arrinconan en un laberinto sin salida. Sería un error garrafal afirmar que este volumen es un ajuste de cuentas del novelista con el gobierno de Alberto Fujimori y su todopoderoso jefe de seguridad, Vladimiro Montesinos, ya que si el primero sale mencionado a cada rato y el segundo es el gran protagonista ausente, solo conocido bajo el nombre de Doctor, ambos se limitan, desde la distancia y la impunidad absolutas, a hacer lo que quieren y de la forma en que lo quieren: manejando como marionetas -o bien torturando, haciendo desaparecer y asesinando- a quienes estorban su camino. En este sentido, o sea, en la omnipresencia implícita de actores de extrema criminalidad, Cinco esquinas se asemeja bastante a La fiesta del chivo y, sobre todo, a Conversación en La catedral , pues la figura del Doctor, quien actúa tras bambalinas, evoca a Cayo Bermúdez, el siniestro mandamás del gobierno militar de Manuel Odría, que se desempeña tan infaliblemente en Conversación...

Cinco esquinas , título alusivo a un barrio de Lima que tuvo un período de esplendor y ahora es un sector decadente y peligroso, carece de la ambición estructural de los dos relatos recién aludidos u otros de Vargas Llosa. En lo básico, se trata de una historia lineal, en progresión ascendente, sin los saltos en el tiempo ni los procedimientos cinematográficos a los que el prosista nos tiene habituados, si bien, hacia el final, vuelve a los encabalgamientos, los diálogos en distintos lugares y épocas, la concentración de los hechos mediante la pulverización cronológica. Una docena de personajes, que van desde los más ricos y sofisticados de la sociedad peruana, pasando por oscuros miembros de la tambaleante clase media, hasta los desheredados e indigentes, pueblan Cinco esquinas y lo que los une es el chantaje, el miedo, el acoso del terrorismo y las terribles experiencias por las que pasan. Enrique Cárdenas, potentado minero casado con la bella Marisa, es el primer mártir de Rolando Garro, inescrupuloso periodista que revela una escabrosa aventura de su pasado. A continuación, entran a tallar el matrimonio de Luciano y Chabela, un eminente abogado y una frívola dama liada en una pasión erótica con Marisa. Al primer escándalo le sigue una concatenación de incidentes cada vez peores, en los que participan la reportera Julieta, el fotógrafo Ceferino, Juan Peineta, ex recitador convertido en mendigo y otra serie de caracteres, hasta que irrumpe el Doctor, quien cambia las reglas del juego, lo que causará su caída y la de Fujimori.

Cinco esquinas , con su fascinante reparto y por medio del suspenso de un thriller , es el retrato de la corrupción sin paliativos generada por una dictadura que contamina a una nación entera, transformando a quienes la habitan en víctimas y cómplices de un sistema que los sobrepasa.

En conjunto, podemos decir que "Cinco esquinas" es un texto notable, atrapante, casi perfecto.

 


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Cinco esquinas <br/>Mario Vargas Llosa <br/>Editorial Alfaguara, Santiago, 2016, 314 páginas, $14.000. Novela
Cinco esquinas
Mario Vargas Llosa
Editorial Alfaguara, Santiago, 2016, 314 páginas, $14.000. Novela


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