El sentido profundo de imágenes que ya son históricas:
Los chilenos que más saben de Cuba revisan 'álbum' de Obama en la isla

Han sido cercanos o fuertemente críticos del régimen castrista, pero comparten la expectativa de cambios profundos... aunque unos son más optimistas que otros. Una apuesta que lanzan desde ya: si se produce la esperada apertura económica los cubanos sorprenderán al mundo como "emprendedores de temer".  

Equipo de Reportajes  "Cuba va a ser el dragón del Caribe de aquí a unos 10 años"

Hoy, Max Marambio es un chileno empresario, deportista y feliz. Pero en una época de su vida fue casi un cubano, uno de la élite castrista, a la que conoce como nadie. Desde 2009 no pone pie en la isla: el gobierno de Raúl lo juzgó y condenó en ausencia, y todos sus bienes allá fueron confiscados. Hasta su casa. Lo que le queda -"eso no me lo pueden quitar"- es su afecto por el viejo Fidel, de quien nada se supo durante la visita de Obama.

"Ignoro el fondo de los acuerdos que se han discutido -reflexiona-. Los que conocemos son los que pueden hacerse públicos; pero lógicamente que hay muchos más... los más importantes".

Su mirada anticipa que Cuba va hacia un modelo de libre mercado en un camino que partió sin retorno, y que ese día el país será el "dragón del Caribe", pues su base sociocultural no la tiene nadie.

Sin embargo, a Marambio no le cabe duda de que a los gobernantes cubanos estos cambios les van a contrapelo. A Estados Unidos se acercan solo por la necesidad imperativa que les pone una situación económica crítica, desde que ya no cuentan con el sostén que les diera la Venezuela chavista.

"Hay que presumir que los acuerdos que no conocemos pasan por proteger al propio Raúl, a sus cercanos y a las Fuerzas Armadas, a las que los norteamericanos les tienen confianza como factor de estabilidad. De ahí las palabras de Obama, que enunció lo que entiende por democracia, y que abogó por que los ciudadanos tengan derecho a expresarse y a elegir a sus autoridades, dejando claro que ellos no harán nada subversivo para lograr ese propósito".

Él, que conoce esas mentalidades, concluye que "el capitalismo para el gobierno cubano es la subversión en sí misma, ya que en el momento en que la gente, individualmente, adquiere el derecho de decidir su vida, y luchar por su progreso y su prosperidad, ahí termina el sistema del poder estatal y partidario".

Entonces sería un problema de "aguante". De cuánto puede el gobierno aguantar, con su sistema, a cambio de lo que EE.UU. le da para no sumergirse más en la crisis.

"Raúl entró en un desfiladero del cual no podrá salir. Los norteamericanos son muy constituidos, de manera que da lo mismo quién salga Presidente; siempre habrá un establishment para defender los intereses de EE.UU., y Cuba es una piedra en el zapato, ya no por lo que representa políticamente, sino por los riesgos de un colapso económico que pueda provocar una inmigración salvaje".

No hay que esperar ya enfrentamientos ideológicos. "El triunfo del capitalismo, en el mundo y también en Cuba, se expresa en las vitrinas, en internet, en los celulares, en la música", comenta.

"Cuando digo que de todas maneras Cuba va hacia una economía de libre mercado, no lo digo gustosamente. Porque lo único que yo creo puede salvar lo que fueron los grandes logros de la revolución cubana desde su origen, la salud, la educación y la vivienda, todas esas cosas que se traducen en una gran dignidad como nación, es una economía social de mercado. Si no, va a parecer que fue un régimen incapaz de generar un sistema productivo, y va a quedar solamente la historia del autoritarismo por arriba de los logros. Lo mejor que le puede pasar al pueblo cubano es que sea un país como cualquiera, pero preservando sus logros sociales. Reitero: va a ser el dragón del Caribe. Eso lo puedo apostar. Y lo veremos en no más de 10 años. Los cubanos son gente con un muy alto nivel de preparación, porque el país ha gastado mucho en eso. Lo que pasa es que muchos hoy trabajan de taxistas o mozos o en cualquier cosa que sirva para subsistir".

"Que los que en Chile venden ideas rancias como revolucionarias, aprendan que el siglo XX murió"

"Déjeme partir diciendo que yo amo a Cuba y a su pueblo. No es solo porque fueron de una enorme hospitalidad cuando Chile se había vuelto inhóspito para mí y para toda mi familia. Es porque son un pueblo maravilloso", dice el empresario y hoy militante PS sobre el país donde pasó siete años de su exilio.

Son esos años los que le dan una mirada distinta sobre la isla y su gente. "Cuando le lleguen la democracia y la apertura al mundo, que no tengo duda llegarán, habrá mucho burócrata que lo pasará mal, pero será un país de emprendedores temibles".

-Es distinta esa imagen a la de artistas y bailarines alegres que se suele asociar con Cuba.

-Los cubanos tienen un nivel de educación bastante alto comparado con otros países del continente y todos los días deben 'resolvel', como ellos dicen, cosas prácticas para sobrevivir en un país donde no hay nada.

"Siempre me acuerdo de una etapa en que, en busca de mover la economía, las autoridades abrieron a las pymes la posibilidad de vender. Surgieron unas ferias increíbles, y fue tanto el vuelo que se consideró que estaban creando una casta de ricos y de desigualdad intolerable, y las suprimieron".

"Tengo la impresión de que ambas cosas, más el hedonismo de los cubanos, su gusto por el consumo, porque a nadie le gustan más las zapatillas o el blue jeans, harán la transformación".

Y sigue reflexionando:

"En cuanto a lo de Obama, su visita representa la agonía irreversible de dos fracasos. El de un sueño seductor que movilizó a generaciones de latinoamericanos y terminó en un régimen muy anciano incapaz de vivir sin el suero inyectado por mundos en extinción: primero la URSS y luego Venezuela. Pero también el fracaso de la omnipotencia imperial de decenas de gobiernos norteamericanos que creyeron derrotar la revolución con atentados y bloqueos. Obama y Castro entendieron que ese mundo ya no existía".

-Por pragmatismo los Castro debieron tender puentes con Estados Unidos. ¿Cree que una vez que logren una cierta mejoría económica seguirán con la apertura política y cultural?

-Los tiempos de la historia pueden ser muy lentos, pero es un dato que la guerrilla fracasó en América Latina y que la URSS también; por lo tanto, la revolución cubana murió como sueño y la apertura es inevitable.

"No esperaría que hubiera un harakiri sobre el pasado, pero sí hechos, y esta visita se produce porque ambos llegaron a la conclusión de que lo que tenían ya no les sirve. A diferencia de otros regímenes de la órbita comunista, en Cuba la revolución se produjo por voluntad popular; siempre ha habido una cultura de libertad mayor que en otros países marxistas".

Y aunque los paralelismos pudieran parecer difíciles, Garretón también lanza su mensaje para los que siguen añorando el mismo sueño que Raúl Castro comenzó a enterrar.

"Por amor hacia Cuba y hacia un mundo que huya del siglo XX, espero que esta apertura avance lo más rápido posible. Los pueblos necesitan tener siempre sueños jóvenes, nuevos. Los cubanos, durante ya 56 años, solo han podido conocer un mismo sueño cuando nació, cuando se institucionalizó y cuando se hizo decrépito, rancio. Espero que los que en Chile venden ideas rancias como revolucionarias, aprendan de Obama y Castro que el siglo XX murió".

"Cuba va a ir cambiando; ya no es la misma de los años 90"

Es la justa mezcla chileno-cubana. Ha pasado la mitad de su vida en cada país. Hija del cubano Luis Fernández Oña y de Beatriz Allende Bussi, Maya es la nieta menor de Salvador Allende, y aunque nació en Chile, vivió su niñez y juventud en La Habana tras el golpe del 73.

Un inconfundible acento delata esos 19 años. Su historia chilena comienza recién en la Universidad de Chile, donde estudió medicina veterinaria. A la isla vuelve cada vez que puede para ver a su padre y hermanos, y a muchos amigos con los que no ha perdido contacto. Varios le enviaron fotos esta semana. Una de las que más le gustó es la de ambos mandatarios, Castro y Obama, presenciando un partido de béisbol. También celebró la comida que el invitado extranjero y su familia compartieron en el San Cristóbal, una casona antigua de barrio y uno de los restaurantes cubanos preferidos de Maya.

¿Y si tuviera que quedarse con una imagen? No lo duda, elegiría la de Obama en la Plaza de la Revolución con el retrato del Che Guevara detrás. "Es histórico, como lo fue restablecer relaciones diplomáticas entre ambos países. Nunca pensamos ver ese día".

-¿Lo dice contenta, o hay un dejo de desilusión?

-No, ésta es una relación en base al respeto, a la soberanía de cada pueblo. Entre los pueblos tiene que existir una relación fraterna, que la hay porque la comunidad cubana en Estados Unidos es muy grande, y no dejan de ser cubanos, y hay mucho ciudadano norteamericano que quiere conocer Cuba.

-¿Pero qué sería lo más importante que Obama les podría dejar?

-Que el Congreso (norteamericano) ojalá termine con el embargo, que haya un diálogo.

-¿Ve posible que el régimen de Castro se abra, por ejemplo, a reformas políticas?

-El mundo no es estático, ya ha cambiado, y Cuba va a ir cambiando; ya no es la misma de los años 90. Creo que será un proceso paulatino. Lo importante es que mantenga esa esencia de un pueblo alegre, solidario, cariñoso.

-Como partidaria de la revolución, ¿le preocupa que haya pérdidas en este proceso?

-No digo perder, soy siempre optimista, como es la esencia de los cubanos y del Caribe. Cuba va a escribir su camino, su historia.

"Los incidentes con represión los provocan los que no quieren acuerdos"

Al histórico político chascón DC Belisario Velasco le tocó escribir un capítulo único y particular en las relaciones de Cuba con Chile. Fue en tiempos de Frei Montalva, en 1969, cuando el gobierno -ante la demanda angustiada de los obispos de ese país por las penurias que vivía el pueblo cubano- decide romper con las prohibiciones comerciales que el mundo occidental le imponía a Fidel Castro. Desde Chile comenzaron a venderles productos como porotos negros, cebollas, ajos, incluso algo de vino que, al no ser un elemento de primera necesidad, significaba, técnicamente, que el bloqueo se rompía. Lo rompía también el hecho de que algunos empresarios chilenos comenzaran a hacer negocios en forma particular con Cuba; entre ellos, nada menos que el entonces presidente de la SNA, Luis Larraín.

Belisario, a cargo de todas estas gestiones, iba y venía entre Cuba y Chile, se reunía con el arzobispo de La Habana, y en una de esas trabó relación de amistad con Fidel Castro.

Comenta que hace unos 10 años fue por última vez a la isla, antes de que asumiera Raúl Castro, y asegura que ya no tiene más vínculos con Cuba, aunque su hijo Felipe es activo empresario importador y exportador desde hace años, con la isla.

Las relaciones afectivas con los cubanos sí las tiene Belisario, y con esos ojos miró las imágenes del viaje de Obama.

"Ver a Obama y Raúl Castro juntos me da la impresión de que se impone la racionalidad. Ninguno de los dos puede por sí solo solucionar todos los problemas. Ambos tienen sus establishment que consultar y acatar. Pero lo que yo destaco es que se ha abierto un camino, que visualizo de buena fe y buena voluntad".

Aunque no depende de Obama levantar el bloqueo a Cuba, sino del Congreso norteamericano, piensa que el fuerte apoyo que tiene la iniciativa en las encuestas hará efecto en el voto político definitivo. Igualmente, hace fe en las medidas de apertura impuestas por Raúl.

-¿Y qué de la represión de que fueron objeto las Damas de Blanco en la víspera de la llegada de Obama?

-En esos incidentes con represión, según mi experiencia, actúan los que no quieren los acuerdos. Esos son los que provocan esas situaciones.

Concluye: "De la vieja guerra fría, la situación entre Estados Unidos y Cuba es la última expresión. El término definitivo de esa guerra fría tiene importancia no solo para esos dos países, sino que viene a solucionar muchos problemas del mundo, montones".

"Que se haya reunido con la disidencia, marca una diferencia"

El senador DC Patricio Walker ha sido una voz permanente en defensa de los disidentes cubanos. Desde 2003, cuando 75 opositores al régimen -de democratacristianos a liberales- fueron detenidos por el gobierno castrista, por sus demandas de democracia y de libre expresión, no ha habido ni un año en que no haya promovido un proyecto de acuerdo en el Congreso pidiendo la libertad de los presos políticos. Cuando fue diputado y ahora en el Senado. Bien recordado es el episodio -en 2012- cuando, horas antes de partir de viaje a La Habana, le fue revocada la visa. Iba al funeral de Oswaldo Payá, el líder del Movimiento Cristiano de Liberación. Y la falta imperdonable, a ojos de las autoridades cubanas, fue cuando pidió públicamente que se investigara la causa de su muerte... jamás aclarada, por lo demás. Tres veces más se le ha negado la visa, incluso cuando fue presidente de la Cámara; solo conoció Cuba de turista en 1991, a los 22 años.

Con esos antecedendes, no es raro que la imagen que más hondo caló en Patricio Walker de la gira de Obama fue que se haya reunido con la disidencia, "lo que marca una diferencia con otros presidentes de nuestro continente que van a Cuba y no escuchan las voces opositoras al régimen cubano". Esto, junto con que el Presidente norteamericano haya defendido "el derecho de los ciudadanos cubanos a expresar sus ideas, a agruparse, a criticar a su gobierno y a protestar pacíficamente".

Walker califica como un "hecho histórico" lo vivido esta semana, "pero mirado desde un punto de vista simbólico", precisa, y explica.

"Es muy relevante que después de 88 años haya ido un presidente de EE.UU. a Cuba y que se la haya jugado por restablecer relaciones diplomáticas y levantar el embargo, que en estos años ha demostrado ser ineficaz, porque no se ha producido ningún cambio en materia de derechos humanos; además de contraproducente, porque son los ciudadanos cubanos los que terminan pagando el costo".

Junto con tanta alabanza, el senador tiene su pero.

"Me hubiera gustado una declaración más clara por parte de Obama, pidiendo la libertad de los presos políticos, además de elecciones libres y democráticas en el corto plazo. El desafío del futuro es convertir este acto simbólico en algo concreto, porque nada asegura que todo esto genere los cambios que el pueblo cubano necesita. Ahora falta que el régimen demuestre disposición para realizar las reformas que la ciudadanía cubana está esperando. Después de este potente acto simbólico, al régimen cubano le será más difícil presentarse al mundo como una víctima de Estados Unidos".

"Mirarse a la cara es distinto que dispararse declaraciones"

La primera vez que llegó a Cuba fue en 1999 y hoy sigue visitando la isla cada año. Este contacto le ha dado al sacerdote schöns- tattiano y director del Templo Votivo de Maipú la posibilidad de conocer a nivel humano los pasos que el régimen castrista ha debido dar.

Su cercanía partió al viajar acompañando a un grupo de jóvenes chilenos, miembros de su movimiento, que vieron en las primeras señales de apertura introducidas por Fidel un espacio de misión apostólica. Fueron tres meses tomando contacto con jóvenes cubanos. Cuatro de ellos son hoy sacerdotes.

Y es que uno de los hitos de este proceso ha sido la reapertura del seminario de La Habana, donde existen hoy entre 40 y 60 estudiantes, cifra sorprendente comparada con nuestro país y conmovedora -dice Cox- por las resistencias que todavía hoy despiertan los católicos en el sistema comunista. "Uno de los jóvenes que me tocó acompañar, quería estudiar medicina después y le dijeron que no. Los chiquillos hipotecan un poco su futuro".

La Iglesia ha jugado un rol importante. La visita de Juan Pablo II a fines de los 90 marcó el primer hito. Aunque el régimen, tras la caída de los socialismos reales, había soltado algo la mano durante los 80 y se había transformado de Estado ateo en uno laico, ni las autoridades ni la misma Iglesia imaginaron la cantidad de fieles que congregaría el Papa polaco.

Ese impulso fue decisivo en la resurrección religiosa de los cubanos, que hoy en un 60% se dicen católicos, señala Cox.

-Algunos consideraron tibio el mensaje de Obama respecto de las libertades. ¿Cuánto cree que aporta ?

-Conversando se entiende la gente. Mirarse a la cara es distinto que dispararse declaraciones. El Vaticano y el Papa jugaron un rol silencioso pero muy importante en esto, en que ambos comiencen a mirarse y a conversar, para que se reconozcan como seres humanos.

-¿Y se conseguirán cosas más concretas? Raúl Castro desconoció, por ejemplo, la existencia de presos políticos.

-Lo espero con mucha esperanza, pero realista, porque el proceso de reconstrucción de lazos es lento y de largo aliento. El deterioro humano, familiar y social que ha habido en Cuba es muy grave. Hubo una política sistemática de sacar a los niños de entre 14 y 18 años de sus familias y llevarlos a unas escuelas en el campo que se llamaban becas. Ese ambiente colectivista destrozó la capacidad de generar lazos hondos y profundos en las familias; son muy pocos los jóvenes que conozco cuyos padres permanecen juntos.

"Que Raúl ofrezca al pueblo la paz que Obama le ofreció a él"

El interés por el fenómeno cubano y por conocer in situ la economía marxista, llevó a Felipe Kast a estudiar en la Universidad de La Habana. El resto lo hizo el destino, cuando se casó con la cubana Emelia Puga. Lo que estaba fuera de su libreto fue el episodio que vivió el año pasado, cuando fue tomado preso mientras protestaba junto a Berta Soler, líder de las Damas de Blanco, las mismas que fueron reprimidas el día en que llegó Obama, y el disidente cubano Antonio Rodiles.

A su juicio, la presencia del Presidente de EE.UU. cumplió varios objetivos.

"Primero, llevar un mensaje de paz directamente al pueblo cubano, con quien el pueblo norteamericano comparte historia y raíces. Segundo, un mensaje de realismo: los Estados Unidos no son una amenaza para el gobierno cubano, pero tampoco la solución de sus problemas. Tercero, el valor de la democracia como sistema donde se resuelven las diferencias".

Punzante es la comparación que el presidente de Evópoli hace con el anfitrión:

"El contraste no puede ser más evidente entre los protagonistas de este episodio. Uno, un mestizo hijo de africano inmigrante, que se impuso en el ruedo democrático y llegó al cargo más alto de su país por sus méritos. El otro, un blanco nacido en cuna de oro, hijo de un latifundista español, y designado en su puesto por su hermano, dictador por cinco décadas. Obama, la distensión; Raúl, el rictus. El primero, explícito en sus ideas y sus creencias, en su fe en el individuo, en los méritos de la competencia económica y política. El segundo, ambiguo respecto de los derechos políticos y defensivo de sus obvias violaciones, entrampado en las superestructuras de una fantasía".

Pero hay más en su análisis. Tres ideas que se le vinieron a la mente mientras escuchaba a Obama.

1.- "La democracia y la igualdad de oportunidades son inseparables. Sin democracia, el ciudadano está indefenso del Estado, lo que resulta muy importante dado que el Estado no siempre toma las mejores decisiones. De esto hemos tenido varias muestras en el actual gobierno de la Presidenta Bachelet".

2.- "No se necesita una revolución para generar justicia, y menos caer en la tentación del igualitarismo que permite hablar del pueblo como 'masa'. La democracia permite la evolución de las sociedades gracias a acuerdos amplios, no a la imposición sin diálogo de una mayoría circunstancial".

3.- "El valor del individuo, y su rol en la sociedad. Pero por sobre todo, su responsabilidad de construir y protagonizar su propia realidad. Los políticos disfrazados de supermán solo sirven para ponerlos en poleras que se venden en la ferias, como es el caso del Che. Esto se aplica en Chile en forma similar respecto de 'El programa' del actual gobierno y su calamitosa implementación".

Concluye:

"Queda mucho por andar en este proceso. Pero si tuviera que elegir un resultado inmediato de esta visita, yo elegiría que Raúl le ofrezca a su propio pueblo, incluyendo a aquellos que disienten de su visión y sus políticas, la misma paz que Obama le ofrece a él".



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Barack Obama y Raúl Castro pasaron revista a las tropas el lunes, en el primer día de visita oficial del Mandatario estadounidense. Para Marambio, los acuerdos más importantes entre ambos presidentes son los que no se conocen.<br/>
Barack Obama y Raúl Castro pasaron revista a las tropas el lunes, en el primer día de visita oficial del Mandatario estadounidense. Para Marambio, los acuerdos más importantes entre ambos presidentes son los que no se conocen.

Foto:REUTERS

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