Tras anuncio de Evo Morales:
La estrategia de Cancillería por las aguas del Silala

El Gobierno maneja pruebas de que el reclamo boliviano, surgido en 1997, se contrapone con la geografía y la práctica mantenida por ambos países.  

Matías Bakit R. 

E l anuncio del Día del Mar del Presidente boliviano Evo Morales referido a que Palacio Quemado prepara una demanda contra Chile por el uso de las aguas del río Silala no sorprendió del todo a la Cancillería.

Según fuentes diplomáticas, en los últimos meses, el tema estaba siendo cada vez más recurrente en los discursos de las autoridades de Palacio Quemado, y así lo había informado el cónsul de Chile en Bolivia, Milenko Skoknic. Un ejemplo claro se dio el 6 de enero pasado, cuando el canciller David Choquehuanca mencionó el uso de las aguas del río Silala como una de las "injusticias pendientes que hay que corregir". Asimismo, durante la campaña por el referéndum que pretendía aprobar una nueva reelección de Evo Morales, el tema fue mencionado varias veces por el Presidente.

Demanda que surge en 1997

Lo que Bolivia reclama a Chile es, específicamente, el pago de una deuda histórica de varios millones de dólares por la utilización de las aguas del río Silala, el que, argumenta, sería un manantial totalmente boliviano, cuyas aguas fueron desviadas hacia Chile artificialmente a comienzos del siglo XX por trabajos realizados por la empresa Antofagasta-Bolivian Railway Company (hoy llamada Ferrocarril Antofagasta Bolivia, de propiedad de la familia Luksic).

Esta compañía era propietaria, desde 1908, de los derechos de agua del río para uso de los trenes que en esa época funcionaban a vapor.

El reclamo boliviano, sin embargo, es mucho más reciente, pues se plantea en 1997, en el gobierno de Hugo Bánzer, quien, a la vez que surgían las demandas de Potosí, decidió terminar con la concesión. Es en esta época en que Bolivia comienza a construir su argumento actual, basado en una deuda monetaria que Chile tendría y que quienes han escuchado sus números en negociaciones califican como "absurdamente alta".

Ante esto, según cuentan fuentes cercanas a la Cancillería, en Teatinos 180 manejan varias pruebas que, al decir del Gobierno, mostrarían que existe una práctica de años que desmiente las acusaciones del Palacio Quemado.

Las pruebas que prepara Cancillería

Tal como afirmó el canciller Heraldo Muñoz en la semana, el Tratado de 1904 contiene un mapa, acordado por ambos países, en el que se ve dibujado el río Silala como un curso hidrográfico compartido por Chile y Bolivia.

Sin embargo, según expertos en Derecho Internacional consultados por "El Mercurio", este caso, de ser presentado por Bolivia, no haría referencias a dicho tratado, pues La Paz reclamaría, específicamente, que Chile le habría estado "robando" sus recursos. Esto transformaría al tema en una demanda sobre interferencias entre usos de agua. Y para esto, el Derecho Internacional tiene reglas específicas.

Según Rodrigo Weisner, abogado, socio del Estudio Puga-Ortiz, ex negociador de los fallidos acuerdos de 2009 -aunque no se quiere referir a ellos- y uno de los mayores expertos en el tema, una de esas reglas es que "los estados podrán usar el agua de manera equitativa y razonable, teniendo en cuenta los intereses de los países en cuestión".

Esto significa que el uso de un recurso hídrico compartido no está prohibido en ningún caso. La discusión, entonces, solo sería sobre si el flujo natural del Silala pasa o no por Chile.

Y acá -sostienen desde Cancillería- está la principal ventaja de Chile: según análisis que se vienen haciendo desde hace décadas, sería claro que debido a la pendiente de la zona, el río debe pasar por nuestro país sin importar si ha sido intervenido o no.

Otro punto que Chile podría reclamar se basa en que, según el derecho, "los países que comparten recursos hídricos no pueden lesionar los derechos del otro". Esto se refiere, en concreto, a que el país donde se origina el flujo de agua no puede cortar el suministro de esta a la nación que está más abajo geográficamente. Y en este caso, Bolivia ha amenazado con hacerlo repetidas veces.

Finalmente, en la Cancillería consideran una ventaja, en el caso de tener que presentarse ante un tribunal internacional o árbitro, el que ambas partes se hayan sentado a negociar una solución en 2009 y que fuera Bolivia el país que al final desechara un acuerdo que ya estaba listo.

Ahora bien, en este punto hay quienes creen que la posición excesivamente conciliadora de Chile, que ofrecía entonces pagar el 50% del uso de aguas que legalmente le corresponden, podría ser usado por Bolivia en contra de las pretensiones de La Moneda.

 


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
Los representantes de Chile y Bolivia en 2009, en medio de las negociaciones por el Silala que derivaron en un acuerdo finalmente desechado por La Paz.
Los representantes de Chile y Bolivia en 2009, en medio de las negociaciones por el Silala que derivaron en un acuerdo finalmente desechado por La Paz.
Foto:HÉCTOR YÁÑEZ


Servicios El Mercurio
   Suscripciones:
Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.
   InfoMercurio:
Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.
   Club de Lectores:
Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.


Otros Servicios
   Defunciones
   Ediciones anteriores
   Propiedades
   Suscripciones
   Empleos
   PSU@El Mercurio
   Contratar publicidad
   Club de Lectores
   Clase Ejecutiva
   El Mercurio - Aguilar
 


Buscador emol.com Ir al demo interactivo Buscador emol.com
0  
Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales