Pilar Folgueiras, académica de la Universidad de Barcelona:
"Toda acción ciudadana puede tener incidencia a nivel global"

La especialista en formación para la participación y educación cívica recomienda enseñar desde niños a pensar en necesidades más allá del círculo íntimo. Para lograrlo recomienda desde ver películas, hasta crear proyectos escolares enfocados en la crisis de refugiados.  

M. Cordano 

¿Cómo se lucha contra el odio en un continente que en los últimos seis meses ha sufrido actos terroristas en dos de sus principales capitales? Para la española Pilar Folgueiras, parte de la respuesta está en sus niños.

"Es un tema que tiene que trabajarse a nivel educativo, dando a entender que las personas detrás de esto son grupos aislados. Para no generar rencor, es necesario poner énfasis en las palabras que se usan: muchos hablan de los atentados del Islam. Esto es peligroso, porque comienza a transformarse en un discurso sonoro en la sociedad, haciendo que todo acto de violencia termine siendo asociado con ello".

Como miembro del equipo de Investigación en Educación Intercultural del Departamento de Métodos de Investigación y Diagnóstico de la Facultad de Educación de la Universidad de Barcelona, Folgueiras lleva años estudiando cómo generar mayor empatía entre ciudadanos. Una de sus principales conclusiones es que no basta con pedir que exista más respeto en clases, sino que se necesita de acciones concretas para que los niños -y futuros moldeadores de la sociedad- realmente lo sientan.

Así lo explicó durante su paso por el país, donde fue invitada por la Fundación Nosotros Ciudadanos a participar en el seminario "¿Qué ciudadanos queremos para Chile?", que financió el Departamento de Postgrado de la Universidad de Chile.

"Cuanto antes se empiece a tratar el tema de la sensibilización hacia el otro, mejor", dice. Y para eso no es necesario generar una clase donde el profesor dicta. "Una de las actividades que fomentamos desde nuestra unidad es mostrar películas en los barrios".

Las cintas tratan temáticas relacionadas con el rechazo, las que más tarde dan pie a debates.

Folgueiras también es promotora del aprendizaje de servicio: identificar necesidades de comunidades minoritarias -en España podrían ser las familias gitanas, mientras que en Chile los inmigrantes buscando nuevas oportunidades- y trabajar en terreno para solucionarlas. "El hecho de vincularse y participar hace que los escolares adquieran competencias que son muy difíciles de obtener de otra manera", plantea.

Estas competencias ciudadanas suponen mayor compromiso con la democracia, la pluralidad y el sentido de comunidad.

"Es pensar que toda acción que nosotros hagamos como ciudadanos puede tener una incidencia a nivel global. Por ejemplo, el hecho de no cerrar bien el grifo. Puede que yo no tenga problemas de agua, pero es importante entender que otras personas sí. Mientras más se conoce de esto, más fácil es dar una respuesta local que influya en una ciudadanía global", indica.

Un ejemplo que le gusta mencionar es un proyecto escolar español, en el que niños de enseñanza básica dedican horas de clases a investigar qué sucedió con los más de 10 mil niños refugiados que han desaparecido en el trayecto de una zona a otra.

Ley de Inclusión

La visita de Pilar Folgueiras coincidió con la promulgación de una ley que establece que todos los colegios reconocidos por el Estado deben contar con un plan de formación ciudadana para sus estudiantes, además de las discusiones en torno a la Ley de Inclusión que comenzó a regir el 1 de marzo. Aunque dice no conocer los detalles de esta última, la idea de que los establecimientos escolares con subvención no puedan pedir antecedentes (como certificados de matrimonio) le parece correcta.

Sobre la polémica que se ha creado en torno a no poder suspender a los alumnos por su apariencia -que puede significar no mirar en menos a quien no pudo comprar la corbata institucional, pero también no poder suspender a quien llega con un polerón con consignas que van en contra del proyecto escolar, por ejemplo- la española cree que una cláusula así requiere estar muy bien estipulada, para que no queden dudas.

Tras las quejas de algunos sostenedores que aún no entienden cómo conjugar las reglas internas de los colegios con la circular de la Superintendencia de Educación donde se plantea esta nueva norma, la ministra de Educación, Adriana Delpiano, explicó: "No hay ningún reglamento ni ley que pueda ponerse en las mil situaciones que vive una comunidad escolar". Su recomendación fue aplicar "el sentido común".

Folgueiras se pregunta qué pasaría si los adolescentes comienzan a llegar ligeros de ropa. "En la etapa de la adolescencia, esto puede generar problemas para concentrarse", dice.

 


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Foto:ANDRÉS PÉREZ

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