Académicos de la Universidad Técnica de Múnich:
Las clases de Ciencias tienen mucho de memoria y poco de experimentación

De visita en el país, especialistas alemanes abordan la necesidad de volver más lúdico el aprendizaje de la asignatura. Un ministerio centrado en el área podría ser de ayuda para crear alianzas científico-escolares que ayuden en la tarea, plantean.  

M. Cordano 

Son muchos los niños que se interesan en seguir el trayecto de una colonia de hormigas. Varios preguntan por qué el cielo es azul o quieren descubrir por qué el Sol brilla tanto. Son curiosos por naturaleza, plantea Manfred Prenzel, director del Instituto de Ciencias de la Educación de Kiel y académico de la Universidad Técnica de Múnich.

El problema -continúa el profesor alemán- es que en el colegio estas ganas de descubrir no siempre logran verse reflejadas. Las clases de Ciencias se tildan de difíciles y tienden a estar muy centradas "en seguir al pie de la letra las instrucciones de un libro. Tienen mucho de memoria y poco de experimentación", cree el académico, quien la semana pasada visitó Chile, invitado por la Fundación Siemens Stiftung.

Durante su estadía, Prenzel aprovechó de reunirse con académicos de la Facultad de Educación de la Universidad Católica, a quienes asesoró en la formación de profesores de disciplinas científicas. En la tarea lo acompañó su compatriota Kristina Reiss, decana de la Escuela de Educación de la Universidad Técnica de Múnich y quien comparte su diagnóstico: para motivar a los estudiantes se necesita aprender haciendo.

"De Biología se puede aprender mirando las distintas partes de una planta. Cuando se es más grande, en vez de diagramas, se puede enseñar Física experimentando directamente con circuitos eléctricos, mientras que a los más chicos se les pueden introducir conceptos de Química viendo cómo se diferencia algo limpio de algo sucio", dice Reiss.

Consultados respecto de la idea de llevar científicos al aula para revertir la falta de experimentación, ambos especialistas coinciden en que hacerlo de vez en cuando es buena idea, pero que reemplazar a los profesores por personas sin especialidad pedagógica, puede no ser útil a largo plazo.

"Sucede que funciona muy bien los primeros días, pero después se tiende a ignorar el currículum escolar. En general, los científicos saben mucho de su materia de experticia, pero la ciencia va mucho más allá de una única disciplina", cree Prenzel.

"Lo que se necesita es gente que sepa materia científica, pero que también entienda de pedagogía y tenga las habilidades sociales necesarias para transmitir ese conocimiento".

Vínculos

Además de promover los ejercicios prácticos, una de las sugerencias de Prenzel es que los profesores busquen noticias para acercar eso que quieren enseñar. "Una buena idea es abrir la clase relacionando la materia con algo que haya ocurrido hace poco y que los alumnos puedan reconocer". Así por ejemplo, comentar el descubrimiento del Homo naledi -antepasado del hombre cuyos restos se dieron a conocer a fines de 2015- es una forma más entretenida de abrir el tópico de la evolución.

Kristina Reiss también cree necesario generar vínculos más claros entre la materia y el día a día de los alumnos. "Me tocó ver un muy buen ejemplo de esto durante una visita a una comunidad mapuche, aquí en Chile. La profesora enseñaba sobre las propiedades del agua en clases de Química. Al término de esta, un líder de la comunidad, de bastante más edad, se paseaba explicando a los estudiantes de 1° a 4° básico lo que significaba este elemento en la cosmovisión de su pueblo".

Lazos como estos podrían potenciarse con la ayuda de un Ministerio de Ciencia y Tecnología que velara por generar redes entre la sociedad, los científicos y los colegios.

"En cierta forma, tener un ministerio es demostrar que el área le importa al país. Es querer que la nación se desarrolle innovando, es tener un presupuesto claro y asegurarse de que alguien va a pelear porque esos recursos no disminuyan. Cuando tienes un ministro a cargo, se puede esperar que el tema se converse en reuniones gubernamentales", explica Manfred Prenzel.

El académico asegura que con un Ministerio de Ciencias constituido es más fácil generar alianzas con, por ejemplo, el Ministerio de Educación.

 


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Manfred Prenzel preside el Consejo Nacional de Ciencias de Alemania desde julio de 2014. Además, trabaja como académico de la Universidad Técnica de Múnich, donde Kristina Reiss es decana de la Escuela de Educación.
Manfred Prenzel preside el Consejo Nacional de Ciencias de Alemania desde julio de 2014. Además, trabaja como académico de la Universidad Técnica de Múnich, donde Kristina Reiss es decana de la Escuela de Educación.
Foto:HÉCTOR ARAVENA


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