Las líneas de defensa que prepara Fuente-Alba

 

Aunque desde que estallaron las denuncias en su contra, el ex comandante en jefe del Ejército, general (r) Juan Miguel Fuente-Alba, ha mantenido un estricto bajo perfil y solo emitió una declaración escrita afirmando su inocencia, pero sin responder a los cuestionamientos, cercanos a él aseguran que ya ha empezado a definir los lineamientos de la argumentación en que basará su defensa, tanto frente a las investigaciones judiciales como ante la opinión pública.

Un punto clave en la argumentación del general (r) apunta a precisar el real monto de su patrimonio, y echar abajo la versión de que este alcanzaría a los $3 mil millones, como han difundido algunos medios. Para ello, quienes lo conocen hacen notar que, al momento de asumir la comandancia en jefe, su declaración de patrimonio consideraba bienes por algo más de $800 millones, y que este no aumentó sustancialmente luego de entregar el cargo en 2014. El incremento, en todo caso, lo atribuiría a sueldos y viáticos, además de arriendos, inversiones y ganancias en la compraventa de inmuebles.

Respecto de la forma en que formó ese patrimonio, los cercanos a Fuente-Alba sostienen que los cuatro años en que durante su carrera militar cumplió comisiones de servicio en el exterior le permitieron formar ahorros en moneda extranjera. A ello se habrían sumado bienes en herencia recibidos tanto por su esposa, Ana María Pinochet, como por él.

En cuanto a otro punto que ha llamado la atención, los frecuentes cambios de automóviles que ha efectuado el general (r), quienes lo conocen aseguran que los autos han sido una afición permanente de él, pero que cuenta con la documentación para demostrar la legalidad de los traspasos.

La molestia de Piñera

Mientras el tema concentra la atención pública, quienes participaron en el gobierno anterior han recordado la relación "estrictamente institucional" con el Presidente Sebastián Piñera que marcó el período en que ambos ocuparon sus respectivos cargos.

De hecho, la designación de Fuente-Alba, ocurrida el 6 de noviembre de 2009, a un mes de las elecciones que llevarían a La Moneda a Piñera, molestó al entonces candidato opositor, quien recibió la noticia en medio de una gira por el sur del país.

El enojo de Piñera se debió a la forma como se generó la nominación por parte de la saliente administración de Michelle Bachelet, sin consulta a quien ya figuraba como el favorito en las encuestas para asumir la Presidencia en el período en que el futuro comandante en jefe se desempeñaría. "Piñera en ese minuto lo consideró una actitud poco deferente", aseguran cercanos.

En la designación fue clave, dicen en el oficialismo, el rol del entonces ministro de Defensa, Francisco Vidal, quien optó por Fuente-Alba, a quien conocía desde el colegio, y no por el general Alfredo Ewing, el otro nombre que sonaba con fuerza para llegar al cargo.

 


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Foto:ALFONSO DÍAZ


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