La gran poesía de Elytis

la crítica de Pedro Gandolfo 

La Antología inicial de Odysseas Elytis no es un libro que se puede siquiera intentar aludir a través de una reseña de la brevedad y propósito que posee esta. La antología, realizada por el mismo traductor, Pedro Ignacio Vicuña, incluye, de partida, poemas fundamentales que abarcan todo el itinerario del poeta heleno desde Orientaciones (1940) hasta Al oeste de la pena (1995). Según indica Vicuña en su prólogo, en principio, para la selección se ciñe a la antología que el propio Elytis realizó para una edición publicada en Atenas por la editorial Akmon (1979), la que completó con otros poemas traducidos por él, desde luego, todos los posteriores a esa fecha. El arco abarcado es, por consiguiente, muy completo, mucho más que una introducción a su obra como parece indicarlo el modesto adjetivo "inicial" del título, que quizás aluda a un prometedor trabajo de exégesis indicado por el antologador en ese mismo prólogo.

Con las prevenciones que merece un poemario de esta grandeza y densidad, cabe, ante todo, destacar los numerosos aciertos que logra Vicuña en su traducción al español de la obra de Elytis. Vicuña parte, para alcanzar esta proeza, con varias ventajas que conviene tomar en cuenta: un conocimiento acabado de la lengua de origen y de la lengua de recepción, el castellano, sin olvidar que Pedro Vicuña también ha publicado poesía. La larga familiaridad con la cultura griega y, en particular, con la poesía de Odisseas Elytis se hace evidente, además, a cada verso, y da como resultado una versión muy consistente en el conjunto con cimas que se suceden en una belleza por igual arrolladora e indescifrable.

El lector escogería una vía errada de comprensión de estos poemas si pretendiera escudriñar tras sus versos una significación en prosa, que no existe, pues todo el persistente esfuerzo del poeta heleno es crear por medio del lenguaje un mundo que supera la literalidad y la lógica unidimensional a la cual nos acomoda el tráfico cotidiano y utilitario del idioma.

Uno de los aspectos que Vicuña logra transmitir con mayor vigor de la poesía de Elytis es -no obstante un cambio visible de sus "preocupaciones poéticas" y de recursos a lo largo del vasto itinerario señalado- la constancia de una voz única desde sus primeros versos hasta los últimos. La visión de Elytis se traduce en una transfiguración profunda del cosmos, una revelación de una dimensión inaudita y desacostumbrada que exige del lector, a la vez, atención y entrega, concentración y, sobre todo, imaginación, empatía sensorial y emotiva.

Quizás un rasgo que atraviesa su poética es una consideración del tiempo que sobrepasa la esfera de la historia de los hombres. Su tiempo es cosmológico, es el largo tiempo de la physis , del ciclo de la creación, el florecimiento, el dolor y la muerte, y luego de la regeneración otra vez. Elytis devuelve al hombre a ese lugar, pone al hombre, a Grecia y a sí mismo en ese tiempo de una gran amplitud geológica en el cual el paisaje adquiere un protagonismo maravilloso.

Las referencias culturales, que no son escasas, pero tampoco tan abundantes como para convertirlo en un poeta "culterano", no parecen esenciales para la comprensión de los poemas y tampoco ponen su poetizar dentro de una cronología histórica definida sino que los emplea en función poética, como un elemento entre otros, desprendido de su prisión histórica, integrándose a su creación en la libertad del poema. No quiere decir eso que Elytis dé la espalda a su época y sus tragedias, sino que las coloca en un horizonte de temporalidad universal dentro del cual adquieren un nuevo sentido.

"HABITÉ UN PAÍS que surgía del otro, el verdadero, como el sueño de los sucesos de mi vida. Lo llamé Grecia también y lo grabé sobre el papel para mirarlo. Tan poco, parecía; tan inasible (...). Cambiaba de lugar las cosas para liberarlas de todo valor. Observaba lo Indormible y la Soledad para dignarme a hacer lomas castañas, monasterios, fuentes. Hasta huerto entero saqué lleno de desperdicios que olían a Heráclito y Arquíloco. Pero era tanto el aroma que tuve miedo. Y comencé poco a poco a engastar palabras como diamantes para cubrir el país que amaba. No fuese que alguien viera la belleza. O sospechara que quizás existe". Este poema espléndido, de 1985, da bastantes pistas sobre el espíritu que guía toda su poesía y el género de lenguaje que emplea. Llamarlo "surrealista" sería simplificarlo demasiado.

Joseph Brodsky, otro gran poeta y también Premio Nobel de Literatura, señalaba que traducir poesía, el más alto grado de dificultad en el ámbito de la traducciones, es el acto civilizador por excelencia. Vicuña lo ha cumplido a cabalidad y la publicación de este libro es un motivo de fiesta para las letras chilenas.

Cabe, ante todo, destacar los numerosos aciertos que logra Vicuña en su traducción al español de la obra de Elytis.

Comente en: blogs.elmercurio.com/cultura

 


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
<p>Odysseas Elytis Heraclión, 1911 - Atenas, 1996</p><p>Poeta griego. Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1979 y es considerado uno de los renovadores de la poesía griega del siglo XX.</p>

Odysseas Elytis Heraclión, 1911 - Atenas, 1996

Poeta griego. Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 1979 y es considerado uno de los renovadores de la poesía griega del siglo XX.



[+] Vea más fotos


Servicios El Mercurio
   Suscripciones:
Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.
   InfoMercurio:
Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.
   Club de Lectores:
Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.


Otros Servicios
   Defunciones
   Ediciones anteriores
   Propiedades
   Suscripciones
   Empleos
   PSU@El Mercurio
   Contratar publicidad
   Club de Lectores
   Clase Ejecutiva
   El Mercurio - Aguilar
 


Buscador emol.com Ir al demo interactivo Buscador emol.com
0  
Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales