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A días del referendo sobre la permanencia británica en el bloque comunitario:
Crece preocupación en Europa por un posible efecto dominó si el Reino Unido sale de la UE

Martes 21 de junio de 2016

Cuando el euroescepticismo está en aumento en el continente, el ejemplo de Londres es mirado con detención.
 


Francisca Maturana Torres 

Los británicos no son los únicos que tienen dudas acerca de la Unión Europea. Con el aumento del euroescepticismo dentro del bloque comunitario, una victoria del Brexit en el referendo del próximo 23 de junio en Reino Unido podría abrir la puerta para que otros Estados miembros busquen renegociar su relación con Bruselas.

La consulta podría terminar en la destrucción de uno de los proyectos políticos más ambiciosos desde el Imperio Romano, advirtió The Washington Post. Importantes autoridades económicas y políticas mundiales han alertado sobre las consecuencias de una salida de Reino Unido de la UE, pero también sobre el posible "efecto dominó" que provocaría.

Países como Alemania, Francia e Italia han visto crecer a los movimientos antieuropeos, expectantes ante la esperanza de romper sus propios lazos con el bloque. Los británicos podrían ser solo los primeros en salir.

El llamado Brexit (salida británica) también influiría en que países como Suecia, Dinamarca y Holanda, y algunos en Europa del Este, exijan con más fuerza y frecuencia un referendo o, incluso más probable, renegociar los términos de cooperación y repatriar poderes, lo que haría más difícil el funcionamiento de la UE, afirmó The Guardian.

El ministro de Economía español, Luis de Guindos, calificó ayer de "error" el referendo, porque alienta "el populismo en otros países de Europa".

"Mi mayor temor es que un posible resultado negativo pueda animar a otros euroescépticos en Europa", destacó el presidente del Consejo Europeo Donald Tusk.

De acuerdo con un estudio publicado por el Centro de Investigación Pew, el apoyo público a la UE ha caído fuertemente en todos sus estados miembros más grandes durante el año pasado. Solo el 38% de los encuestados en Francia dijeron que tenían una opinión favorable de la UE, 17 puntos por debajo del 2014. El apoyo al bloque en España se redujo en 16 puntos, en Alemania por ocho y en Gran Bretaña por siete al 44%. La UE solo ganó mayor respaldo en Polonia y Hungría.

Sin embargo, ya sea favorable o no a Bruselas, la mayoría de los europeos (70%) está de acuerdo en que una salida británica dañaría a los 28 miembros de la UE.

Gran parte del descontento puede atribuirse a la forma en que la UE ha tratado el tema de los inmigrantes, lo que ha dado impulso a partidos como el Frente Nacional, de Marine Le Pen, en Francia.

Le Pen, cuya formación se ha disparado en las encuestas para las presidenciales de 2017, considera que "Francia tiene quizás mil razones más para querer salir de la UE que los ingleses".

En Alemania, Alternativa para Alemania -la tercera fuerza política del país- asegura que el Brexit "proporcionaría una oportunidad para impulsar la reforma de la UE". Mientras, el Partido de la Libertad de Austria, que estuvo a punto de ganar las presidenciales en mayo, también quiere renegociar la relación con Bruselas.

Los italianos tienen dos partidos euroescépticos, incluido el Movimiento 5 Estrellas, que logró una victoria en las elecciones municipales del domingo.

Incluso si las naciones desactivan sus movimientos antieuropeos, los días en que los líderes acordaban entregar más soberanía a la UE podrían terminar si Gran Bretaña sale.

Algunos de los que han ocupado las posiciones más altas de la UE dicen ahora que cometieron unerror cuando pensaron que si derribaban las barreras económicas entre los países, una sensación de unidad política seguiría.

"Tenemos la bandera y el himno. No tenemos mucho de lo que sostiene a la bandera y el himno", dijo Pascal Lamy, que fue jefe de personal de Jacques Delors, el líder de la Comisión Europea (1985-1995) y considerado uno de los principales arquitectos de la UE moderna. La agitación "es extremadamente decepcionante para los fundadores", dijo Lamy.

Finalmente, "si se produce el Brexit, la decisión puede ir en dos direcciones para los otros estados. En primer lugar, puede animar a otros países a pedir condiciones especiales para ellos y decirle a Bruselas que ellos también querrán salir si no consiguen lo que piden. En segundo lugar, otras naciones mirarán a Reino Unido y verán cuán impredecible y divisorio un referendo puede ser, y decidirán que es demasiado arriesgado para ellos", dijo a "El Mercurio" Peter Moloney, del Boston College.

A esta segunda alternativa apuesta Bruselas. Si los británicos votan el jueves a favor de la salida, pueden esperar una respuesta contundente e implacable de los demás miembros, con la intención de disuadir a otros de seguir el ejemplo británico.

Con otros temas urgentes, incluida la deuda griega, la crisis migratoria, la renovada presión de Rusia y el terrorismo, las naciones europeas quieren claridad, y no son propensos a tolerar un largo período de confusión posterior a la consulta, afirmó The New York Times.

"No habrá vuelta atrás", afirmó ayer Philip Hammond, ministro británico de Exteriores.