UNIVERSIDAD DE TALCA | Celebra 21 años del parque con muestra de Sergio Castillo
Parque de Esculturas en Talca: un patrimonio contemporáneo ejemplar

Notables obras de Garafulic, Colvin, Assler, Vial, Valdivieso, Gazitúa, Gajardo, entre casi 30 piezas monumentales, integran el Parque de Esculturas de la Universidad de Talca, que cumple 21 años de vida. Y que junto al valioso legado de 65 esculturas de Lily Garafulic se ha transformado en un referente nacional. Una antología de Sergio Castillo celebra el inicio de este parque.  

CECILIA VALDÉS URRUTIA 

Un monumental toro recibe al público en el Campus Lircay de la Universidad de Talca. La expresión de ese "animal" sorprende debido a lo mucho que tiene de humano. Al frente suyo se observa un "Obsceno pájaro de la noche" (obra que cita a Donoso), mientras gallos y aves parecen emprender vuelo junto a otros volúmenes, en acero, de Sergio Castillo.

La antología "Domador de metales", del Premio Nacional de Arte 1997, en el Campus Lircay no es casualidad: fue con la emblemática obra "Trueno", de Castillo, que partió el sueño de formar un parque de esculturas, hace 21 años. Ello, por especial iniciativa del entonces y actual rector Álvaro Rojas Marín. Su eficaz gestión ha logrado el emplazamiento de cerca de 30 esculturas monumentales de reconocidos artistas, en medio del campus de esta universidad estatal y de región.

La línea curatorial ha implicado una revisión, esencialmente, de los últimos 50 años del siglo XX, respetando las claves del discurso estético e iconográfico, señala el historiador del arte Pedro Zamorano. Es así como dialogan con la naturaleza, aulas y plazas maestros como Federico Assler, Marta Colvin, Matías Vial, Matilde Pérez, Francisco Gazitúa, Raúl Valdivieso, Mario Irarrázabal y varios más. Sumado al legado de 65 piezas que Lily Garafulic, autora de las esculturas de la cúpula de la Basílica de Lourdes, dejó expresamente a esta universidad, las que se exhiben en forma permanente en el Edificio Bicentenario, en medio del campus.

"La universidad posee otras decenas de significativos volúmenes, en formatos medianos y pequeños, del mismo Sergio Castillo, Vicente Gajardo, Aura Castro, Francisca Cerda, Francisco de la Puente, Matías Vial, Lisi Fox, Lise Moller, Laura Quezada, Humberto Soto, entre otros. Ello, además de las 1.840 obras de patrimonio pictórico, en gran parte ubicadas en recintos que tenemos en el centro de la ciudad, como el ex Hotel Plaza, que se ha reacondicionado museográficamente y para el cual tenemos más proyectos de ampliación en el subterráneo", adelanta a "Artes y Letras" la directora de Extensión de esta Casa de Estudios, Marcela Albornoz.

Por qué una universidad científica hace protagonista al arte

La pregunta que tal vez algunos podrán hacerse es por qué una universidad esencialmente tecnológica y científica -que no imparte la carrera de arte- le da tanta relevancia a las expresiones artísticas. El rector Álvaro Rojas Marín señala a "Artes y Letras": "El desarrollo universitario y su aporte efectivo no puede sustentarse solo en las carreras de pre y posgrado, con líneas de investigación innovadoras, programas de movilidad internacional y relaciones estrechas con el sector productivo. Las universidades son construcciones culturales y deben aportar lo mejor de sus capacidades para trascender, no solo científicamente, sino que transmitir los grandes valores de la cultura". El énfasis en la cultura -con un lugar importante para la literatura: imparten el Premio José Donoso y cuentan con un sello editorial- y las artes, incluyendo la música, integra la declaración de principios de esta universidad.

Sus resultados se ven en terreno: la atmósfera del parque evoca los mejores campus de universidades alemanas, británicas o estadounidenses. Los alumnos estudian en medio de creaciones que los inspiran y forman. Y que ellos aprecian y defienden: cuando están en huelga ponen solo un pequeño cartel indicándolo; para el gran paro del año 2011 cubrieron las enormes esculturas con papel kraft, para que no fueran dañadas, cuenta el prorrector Pablo Villalobos.

Suelen reunirse profesores y estudiantes en la plaza junto al grupo de volúmenes en hormigón de Federico Assler. Esas piezas, con sugerentes formas sensuales y superficies rugosas, los involucran. A unos cuantos metros, está una de las esculturas abstractas en piedra de Marta Colvin, maestra de otros tantos. Luego se descubre una sutil aunque monumental obra de Francisco Gazitúa, pintada de color blanco. Se trata de su minimalista "Sauce", que simboliza su interés por la naturaleza chilena, en un certero emplazamiento contiguo a las aulas. Hay, por cierto, más obras de este gran escultor.

Seductoras obras y emplazamientos

Uno de los trabajos que se imponen es un monumental volumen abstracto geométrico de Aura Castro, alumna de Garafulic y Valdivieso. No tan lejos exhiben una de las escasas piezas públicas en Chile de su maestro: Raúl Valdivieso. Es un torso desnudo en granito, con esa sensualidad de las formas que tan bien lograba este artista.

Matías Vial -de la generación del 50, a la que perteneció también Sergio Castillo- es representado por una imponente y evocadora figura femenina. A unos metros, se levanta una implacable figura del escultor polaco Waldemar Otto, maestro de Mario Irarrázabal y autor de una propuesta sobre la tensión del hombre contemporáneo. Otto hizo en el año 2001 dos muestras en Chile, una en el Museo de Bellas Artes y otra en la Universidad de Talca; en ese contexto se incorporó su obra "El Paso".

"Chulpa", de Vicente Gajardo, es un gran volumen que puede recorrerse y recrea recintos funerarios. Se exhibe, además, un conjunto de piezas que dan cuenta del proceso de obra, desde que obtiene el granito hasta el logro final de esa escultura pulcra y pulida, característica de su autoría.

La Universidad de Talca también recuperó y expone el mítico friso cinético de Matilde Pérez, que la artista realizó para la fachada del centro comercial Apumanque, una de las obras públicas más importantes en su género.

"El beso", de Mario Irarrázabal, es una de las piezas queridas de este patrimonio. Las artistas Francisca Cerda y Marcela Correa siguen la lista hasta un muy bien emplazado volumen abstracto del más joven Cristián Salineros, entre otros.

El emplazamiento y formato de las obras de carácter monumental en este parque es armonioso y parejo en sus escalas, aspectos que en general fallan en los escasos proyectos de este tipo que hay en nuestro país. Aquí han participado, mayormente, los mismos autores junto a curadores y el rector.

Lily en Edificio Bicentenario. Castillo en la ciudad

La maestra de muchos de estos artistas, Lily Garafulic, ocupa un lugar muy especial en el campus. Están sus piezas en gran formato como "Encadenamiento" y "Torso". El nuevo edificio Bicentenario -proyectado por la oficina de arquitectos Fuenzalida & Swinburn- tiene una gran sala-museo dedicada a la muestra permanente de las 65 significativas piezas que la premio nacional dejó a la universidad.

En ese impecable espacio se exhiben -en forma didáctica y ágil- las distintas etapas de esta discípula de Brancusi. Están las cabezas y autorretratos figurativos en mármol y otros materiales; hay ejemplos de sus memorables encargos para la Basílica de Lourdes. Se exponen piezas de la serie que realizó con motivo de la llegada del hombre a la Luna. Están las esculturas acerca de Isla de Pascua. Y entre sus notables mármoles abstractos -"con ese trabajo pulcro y pulido de la superficie que aquí antes era desconocido", señala Waldemar Sommer- sobresalen "Vesna", las figuras recostadas y verticales, en donde la materia cede a la sensualidad.

La relación personal de conocimiento y confianza de la artista con el rector Rojas fue clave para que ella dejara sus obras a esta casa de estudios y no a otra universidad o a algún museo. Lo que sí exigió fue que sus esculturas fueran exhibidas en forma permanente y sin dispersarlas.

En el Edificio Bicentenario -que también alberga un teatro-, en su exterior y sobre un espejo de agua, hay otras cuatro esculturas: una abstracta de Lily acompañada por Gazitúa, Irarrázabal y Gajardo.

Mientras tanto, la muestra temporal del pionero del trabajo directo en metal en Chile, Sergio Castillo (1925-2010), continúa en la amplia Sala Pedro Olmos que tiene la universidad en el centro de Talca. Se exhiben -en un impecable montaje, a cargo de su viuda y curadora, Silvia Westermann- decenas de obras en mediano y pequeño formato de distintas series del artista. Hay más esculturas sobre animales; están sus rotundos volúmenes en rojo y negro; las piezas de carácter erótico y aquellas sobre las temáticas del derecho a la libertad y la democracia. Sobresale "Homenaje a Martin Luther King", transfigurado en una bandada de aves en vuelo, cuya principal versión pública está en Estados Unidos. En tanto, el imponente "Trueno", en un luminoso rojo, se ha convertido en el hito inaugural del Parque de la Universidad de Talca, hoy reconocido como un ejemplo de patrimonio contemporáneo, modelo de gestión y de descentralización de la cultura.

 


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<b>El beso</b> , escultura de Mario Irarrázabal, discípulo de Waldemar Otto, también en el parque.
"El beso" , escultura de Mario Irarrázabal, discípulo de Waldemar Otto, también en el parque.
Foto:UNIVERSIDAD DE TALCA

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