Las preguntas, críticas y réplicas que se levantan en medio del fenómeno del "empoderamiento" ciudadano:
"Derechos" y "Deberes" en colisión: Despierta el viejo-nuevo debate

¿Habrá llegado la hora de enfrentar los deberes que tiene cualquier ciudadano que exige derechos? Como el deber de concurrir a votar, el de reparar el daño causado cuando se convoca a una protesta, el de respetar la diversidad de creencias o el deber de los padres respecto de la conducta de sus hijos... Trece figuras se atreven a entrar a un debate que hoy no es "políticamente correcto". Pilar Vergara y M. Soledad Vial  

 No más tareas ni "sobrecarga de exigencias".Un proyecto de ley presentado por un grupo transversal de senadores pretende prohibir el envío de deberes escolares a los domicilios, argumentando que "padres e hijos, cansados ya de una larga jornada de trabajo, comienzan con una batalla agotadora por terminar con las tareas, preparar trabajos, estudiar para las pruebas, etc., lo que suele darse en un contexto relacional de molestia recíproca y sobrecarga de exigencias. "No creo en el derecho de mi metro cuadrado"Manuel José Ossandón, senador RN:

"No creo en el derecho de mi metro cuadrado. No existen derechos que no estén asociados a los deberes; son obligaciones por el bien de todos. Los derechos son válidos si cumplen con los deberes.

La gran crisis que hoy tiene Chile es de honestidad y autoridad, la que requiere de fortaleza para enfrentar a quienes no están de acuerdo. Y la autoridad está fallando porque no es capaz de hacer cumplir los deberes de los que destruyen y tampoco cuidar los derechos de aquellos a quienes les rompen sus bienes. La autoridad se ha restado por tratar de quedar bien con todo el mundo.

En Chile tenemos un trauma del pasado con los derechos humanos, lo vemos en la actitud del Partido Socialista con el control de identidad. Hay una confusión entre lo que son derechos fundamentales y el cumplimiento de los deberes; se asume que el que quiere ejercer su derecho es el más débil.

Esto no va a cambiar, porque el Gobierno no tiene cojones para ejercer su autoridad, aunque la mayoría pueda estar de acuerdo con que lo haga. El intendente Orrego va a buscar la forma de seguir autorizando las marchas y van a seguir los problemas de orden público. Lo que yo haría es que me dejen una garantía, un cheque, un vale vista, antes de cada marcha, para resguardar el derecho a manifestarse y de los que trabajan, que no reclaman ni tiran bombas molotov.

La gente está aburrida, quiere vivir en paz y por eso el primer tema de las encuestas es seguridad".

"No basta decir pago mis impuestos y ahora exijo, y que otros, los que fueron elegidos, decidan qué hacer"Ricardo Lagos Weber (PPD), presidente del Senado:

"Creo en una sociedad responsable, donde conviven derechos y deberes. Si bien hay un rol indelegable para el Estado en garantizar ciertos bienes públicos, debemos colectivamente definir cuáles queremos que sean nuestros derechos y deberes. Por eso es tan importante el proceso constituyente que se está llevando a cabo para definir esos principios.

Todo derecho que se expresa en la Constitución tiene su correspondiente deber. Así, en el derecho a la educación, el rol del Estado es esencial y el de los padres respecto de las enseñanzas de sus hijos y las tareas que estos deben realizar.

Así, frente a la responsabilidad del Estado para proveer salud está el deber del ciudadano de llevar una vida sana, y, lo más importante, a partir de los 20 años comenzar a hacerse un examen médico preventivo de adultos. Solo así el Estado sabrá en qué momento ese ciudadano debe ser observado con mayor detenimiento para prevenir lo que después serán enfermedades incurables.

Frente al derecho del ciudadano de elegir y ser elegido está la responsabilidad de destinar un par de minutos de su tiempo a pensar qué es mejor para Chile y, por ende, el deber de votar.

El Estado debe garantizar la seguridad de sus ciudadanos y estos deben colaborar conjuntamente para que la seguridad del lugar donde viven sea objeto de una tarea común con sus vecinos.

El derecho a vivir en un medio ambiente limpio obliga a los ciudadanos a reciclar sus desperdicios, a mantener jardines y parques, a llevar un estilo de vida que minimice la emisión de sus propios gases de efecto invernadero. El deber de ahorrar el agua o el deber de no usar combustibles fósiles o el deber de producir sus propias fuentes de energía renovable no convencionales.

Es obvio el deber del ciudadano de pagar sus impuestos, pero eso no lo exime de cumplir con los deberes anteriores. No basta decir pago mis impuestos y ahora exijo, y que otros, los que fueron elegidos, decidan qué hacer.

Es clave que los ciudadanos asumamos nuestros deberes, ya que es lo único que permitirá diferenciar entre aquellos que solo están dispuestos a criticar y los que buscan construir una sociedad que se haga cargo de las desigualdades, de lo cual somos todos responsables".

"Un país en que las personas solo reclaman derechos y rehúyen responsabilidades está condenado a la polarización y la frustración"Patricio Zapata, presidente del Consejo Ciudadano de Observadores:

"No cometamos el error de contraponer derechos y deberes. O de plantear las cosas de modo tal que parezca que debemos elegir entre una sociedad de derechos o una comunidad de deberes. El bien común y la justicia suponen, simultáneamente, el respeto a los derechos y el cumplimiento de los deberes.

No tiene sentido que desde la élite cómoda, feliz y satisfecha empecemos a quejarnos de que hoy exista una creciente y aguda conciencia de la importancia de los derechos. Esa conciencia expresa la saludable reacción de una sociedad que se ha vuelto más lúcida y crítica frente al hecho de que son muchos, demasiados, los compatriotas que han sufrido y siguen sufriendo hoy las experiencias del abuso de poder, la miseria, la discriminación o la exclusión.

Dicho lo anterior, debiera preocuparnos también cualquier comprensión de los derechos que ignore o prescinda de los deberes. Un país en que las personas solo reclaman derechos y rehúyen asumir responsabilidades está condenado a la polarización y la frustración. Nadie puede sentirse seguro en sus derechos en el contexto de una sociedad en la que nadie está dispuesto a cumplir sus deberes. Por otra parte, y más allá de lo que escribamos en nuestras constituciones, los únicos derechos que tendremos en la realidad serán aquellos que, entre todos, estemos dispuestos a sostener con el esfuerzo de nuestro compromiso político, social y económico. Por lo mismo, debiéramos rechazar aquellas visiones que entienden la Constitución Política como una especie de árbol de pascua bajo el cual encontraremos todo lo que hemos venido deseando y pidiendo".

"Derechos y deberes se dicen juntos"Pablo Walker, sacerdote jesuita, capellán del Hogar de Cristo:

"Después de mucho genocidio, la Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce que la vida de cada persona tiene una dignidad prioritaria e intransable, independientemente de la evaluación hecha respecto de sus actos. Este aprendizaje impone a una sociedad que no quiera deshumanizarse el reconocimiento efectivo de derechos y deberes indisociados. Es un trabajo de reparación y reconocimiento continuo.

En el Hogar de Cristo sabemos que derechos y deberes se dicen juntos, porque la inclusión de las personas y comunidades más vulnerables implica la reparación de sus derechos tanto como la activación de sus responsabilidades, su genuino aporte para la construcción de un bien común. Esto deja atrás asistencialismos y clientelismos indignos.

Descubrimos también la actualidad de la palabra de Jesús, 'al que mucho se le dio, mucho se le pedirá'. Ante la inadmisible desigualdad en que vivimos en Chile, recordamos que el derecho de propiedad solo se legitima por el deber de la búsqueda del bien común y de la justicia social. La afirmación 'derechos y deberes juntos' nos remece a todos por igual".

"Me preocupa que jóvenes piensen que en el mundo adulto basta con pedir con fuerza para conseguirlo todo"Juan Benavides, empresario, presidente de ICARE:

"Probablemente uno de los daños más significativos que se puede causar a las generaciones jóvenes es no aclarar ni desvirtuar la idea de que se pueden alcanzar grandes logros personales y colectivos sin hacer esfuerzos significativos por trabajar, perseverar y comprometerse en una meta. Ni las personas ni los países alcanzan su desarrollo integral sin disciplina, sin metas claras y, lo más importante, sin entender que los deberes son la contraparte necesaria de los derechos. Lo que me preocupa es que algunos jóvenes -no todos, porque conozco a muchos que piensan distinto- puedan pensar que en el mundo adulto impera una especie de 'gratuidad universal' y que basta con pedir con fuerza para conseguirlo todo. Ni en Chile ni en ninguna parte del mundo las sociedades pueden funcionar así.

El ejemplo dramático del reciente derrumbe de las llamadas 'sociedades de bienestar', en que un sector de la sociedad trabajaba activamente para financiar la vida plácida de otros, revela que debe existir un equilibrio entre los derechos y deberes.

Otro aspecto que me preocupa es lo que podría llamarse 'círculo vicioso de la no inclusión', ya que jóvenes desprovistos y carentes de modelos de referencia en el mundo del trabajo, donde impera la responsabilidad, la métrica del cumplimiento, la cultura del logro y la responsabilidad social y laboral, tendrán mayores dificultades para insertarse en ese mundo. Si no abordamos este fenómeno con interés y liderazgo, estaremos construyendo un país en que se perpetúe la coexistencia de dos realidades en el mundo de los jóvenes: los que se actualizan con las tendencias tecnológicas y de gestión del conocimiento y aquellos básicamente formados en marchas y protestas, pero carentes de herramientas para enfrentar el mundo real".

"Las y los excluidos hemos sido demasiado disciplinados en el cumplimiento de deberes"Camila Rojas (Izquierda Autónoma), presidenta de la FECh:

"Efectivamente muchos nos encontramos movilizados por conquistar derechos que hoy dependen del tamaño de la billetera propia o de nuestras familias, y que nos imponen muchos deberes: debemos endeudarnos para tener una educación de mala calidad; debemos tomar el Transantiago para ir hacinados a nuestro estudio o trabajo; debemos cotizar en las AFP para que otros puedan lucrar, obteniendo nosotros a cambio pensiones indignas, y debemos soportar, además, que nos digan que es un gesto de 'galantería' que las mujeres nos jubilemos a los 60 años.

Las y los excluidos hemos sido demasiado disciplinados en el cumplimiento de esos deberes; se extraña que los poderosos hagan lo suyo. ¿Por qué las autoridades políticas, que tienen el deber de responder a todos los chilenos, actúan como empleados del gran empresariado? ¿Cuánto tiempo más debemos esperar para que quienes tienen el deber de entregar una educación de calidad dejen de lucrar con nuestros sueños?

Como sociedad tenemos deberes, los reconocemos, y el principal es velar por el bien común, acabar con un sistema segregado donde valemos de forma distinta según donde nacimos y pensar en cómo hacer del futuro de la sociedad algo mejor".



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Foto:CHRISTIAN ZUÑIGA

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