Sonda de la NASA:
Juno tendrá un año y medio para develar el interior de Júpiter

La segunda misión de la Tierra al mayor planeta del sistema solar logró el lunes insertarse en forma exitosa en su órbita. Desde agosto comenzará a enviar información científica.  

Richard García 

La premisa de la NASA es que, al entender los secretos de la estructura interna del planeta Júpiter será posible saber un poco más del origen del sistema solar.

Por eso los científicos esperan ansiosos la nueva información que la misión Juno pueda enviar a la Tierra sobre el gigante gaseoso.

El lunes, a las 23:18 horas de Chile, la sonda logró ubicarse en la órbita del planeta, dejando atrás el nerviosismo y las dudas sobre si se conseguiría, dada la alta radiación que lo rodea y el bombardeo constante de partículas cósmicas, amenazas que seguirán presentes durante los 18 meses que durará la misión. Se espera que la parte principal de la investigación comience a desarrollarse desde el próximo mes.

A diferencia de la nave Galileo, que realizó 34 órbitas ecuatoriales entre 1995 y 2003 a una distancia bastante considerable del planeta (lo que le permitió también estudiar algunas de sus lunas como Io, Europa y Ganímedes), Juno se insertó en una orbita polar. "La razón de esto es para evitar lo más posible el cinturón de radiación de Júpiter", explica el astrónomo de la U. Andrés Bello Dante Minitti. "La Tierra también tiene uno, pero el de Júpiter es mucho más intenso. Estas partículas cargadas destruyen la electricidad de la nave. Si la nave se hubiera instalado en una órbita ecuatorial a la misma distancia que lo está haciendo la polar, no sobrevivirá más de una vuelta".

La órbita polar tampoco garantiza mucha sobrevida: poco más de 30 órbitas, que es más o menos lo que está programado, explica. Por eso esta misión tiene una fecha fatal: el 20 de febrero de 2018. En ese momento la nave se precipitará contra la atmósfera joviana para realizar su último registro de datos antes de colapsar, al igual que lo hizo la sonda Galileo en 2003.

Aunque la electrónica de la nave va protegida dentro de una caja de titanio de un centímetro de espesor, se desconoce cuánto durará realmente cada equipo. La apuesta de Minitti es que lo primero que colapsará será la cámara fotográfica, por lo que es poco probable que lleguen imágenes ópticas después de la séptima órbita. El resto del material científico debería ser más resistente.

Uno de los mayores misterios es si el planeta cuenta con un corazón rocoso. Con su instrumental, Juno penetrará la densa nube de gas joviana para estudiar la distribución de las nubes en profundidad, su composición química y la posibilidad de que existan "océanos" de agua. Pero a diferencia de los de la Tierra o del que existiría bajo el hielo de su luna Europa, este mar estaría flotando sobre otros de hidrógeno líquido. "Es como arrojar aceite sobre agua y luego mercurio", explica el astrónomo.

Otro de los desafíos es saber cómo se formó el planeta, lo que podría ayudar a entender también a los otros Júpiter gigantes que se han encontrado más allá del sistema solar.

Hasta ahora, la mayoría de ellos han sido detectados en una órbita muy cercana a su estrella, pero eso ha sido porque en esa localización resultan más fáciles de detectar. Es así como 51 Pegaso orbita su estrella cada cuatro días y eso permite observarlo eclipsar su sol cada vez que se cumple ese lapso. Gracias a ese ocultamiento es que pudo identificarse.

En cambio un planeta extrasolar en la misma órbita de Júpiter demora 12 años en orbitar su sol (y eclipsarlo) y por eso es mucho más difícil detectarlos, pero eso no significa que no existan, dice el astrónomo.

A diferencia de Galileo, que entregó una nutrida colección de imágenes e información de las lunas mayores del gigante gaseoso, Juno se concentrará exclusivamente en investigar al planeta, aunque no se descarta que pueda detectar alguna luna adicional a las 67 que ya se conocen.

Habrá que esperar la próxima década para que la NASA y la Agencia Espacial Europea envíen misiones especialmente dirigidas a las lunas, y especialmente a Europa, con la esperanza de encontrar alguna evidencia de vida.

Largo viaje
La sonda Juno se encuentra en viaje desde el 5 de agosto de 2011. Actualmente la separan de la Tierra unos 869 millones de kilómetros lineales.

''Esta es la hazaña más difícil que ha conseguido jamás la NASA".
SCOTT BOLTON
Investigador principal misión Juno

''La nave funcionó perfectamente, lo que siempre es bueno cuando estamos manejando un vehículo con más de 2,7 millones de kilómetros recorridos en el odómetro".
RICK NYBAKKEN
Director adjunto de la misión Juno

 


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