Entre el delirio y el desasosiego

por Camilo Marks 

En 1931, los nazis eran apenas un grupúsculo marginal y prácticamente nadie sospechaba que algún día iban a capturar el poder absoluto. Los camisas pardas o "camisas color caca", cada vez que se hace referencia a ellos en Un gángster en Berlín , de Volker Kutscher, se caracterizaban por ser una más de las numerosas pandillas de delincuentes que asolaban la capital de Alemania y así son tratados, solo como otra de entre tantas bandas criminales. Este no es el principal acierto del tercer mamut novelístico de Kutscher protagonizado por el detective Gereon Rath; sin embargo, ese singular punto de vista, vale decir, la ignorancia total del inminente peligro que acechaba a la nación prusiana, conforma un rasgo tan desconcertante como novedoso para abordar ese turbulento período. Vivimos en un Estado de derecho, rigen el imperio de la ley y el orden, los ciudadanos tienen sus garantías fundamentales aseguradas, los tribunales de justicia operan con normalidad y otros postulados democráticos, son aseveraciones que se repiten, una y otra vez, a lo largo del enorme libro. Por cierto, todo el mundo se los cree y solo hacia el final empiezan a sonar como frases sin ton ni son.

En todo caso, Un gángster... no es ni pretende ser un retrato del colapso de la República de Weimar, ya que si las instituciones funcionan, nadie tiene por qué pensar en lo que se avecina. Kutscher ha elaborado una trama densa, compacta, repleta de incidentes, algunos espectaculares, otros aparentemente menores y, al comienzo, quizá la historia peca por falta de acción, en especial para quienes esperan un thriller de esos que cortan el aliento. Esto es, míresele por donde se le mire, casi imposible en una obra de semejante magnitud, porque nadie soportaría un volumen de 600 páginas de constante suspenso. La técnica narrativa de Kutscher es, por llamarla de alguna manera, cautelosa, acumulativa, arraigada en los procedimientos tradicionales del siglo XIX: no hay flashbacks ni racontos, no caben monólogos interiores ni se recurre a métodos prestados del cine, en suma, Kutscher carece de interés -o de paciencia- con lo que se llama la modernidad literaria. En lugar de una construcción ficticia artificiosa o virtuosística, tenemos un relato que va evolucionando progresivamente hacia un desenlace múltiple, hasta cierto punto esperable, aun cuando abunden varias sorpresas. Tal vez en ese sano retorno al realismo de buena ley se encuentre la razón del gran éxito de público y crítica que han tenido los títulos de Kutscher.

Todo comienza con un robo a la que era y sigue siendo una de las tiendas más lujosas del mundo, KaDeWe, perpetrado por Alexandra y Benny, dos chicos de la calle. La cacería en contra de ellos desvela a la policía, con excepción de Rath y Charlotte, su pareja, quienes de inmediato se dan cuenta de que ha llegado de visita un pez gordo, Abraham Goldstein, un sicario norteamericano que tiene como misión liquidar a alguien y quien pese a su origen judío, resta toda importancia a esos locos nacionalsocialistas que practican el matonaje a diestra y siniestra. Poco a poco, van ingresando nuevos personajes, tantos como en las buenas novelas del pasado, tantos que resulta fútil enumerarlos, salvo para decir, a la pasada, que se trata de cabecillas rivales, de funcionarios correctos y corruptos, de chicas atrevidas y de dudosa reputación, de magnates ligados con el hampa, de artistas venidos a menos, de empleados y obreros cesantes, de políticos venales, en suma, de una metrópolis entre el delirio y el desasosiego.

Porque, a fin de cuentas, la verdadera protagonista de Un gángster... es Berlín, una urbe sobrepoblada que va al despeñadero en medio de un período de tolerancia, creatividad y efervescencia cultural como no se había conocido antes, pero también de libertinaje, desenfreno e inconsciencia que posiblemente condujeron a su caída y al ascenso imparable de lo que se conocería como el Tercer Reich. Kutscher, nacido en 1962, pertenece a la nueva generación de prosistas germanos, por lo que sus fuentes se hallan en la historia, los archivos y los periódicos de los años 30; no obstante, da la impresión de haber vivido en medio de esa gigantesca multitud, cuyo centro es el complejo entramado de criminalidad e ineptitud gubernamental que permitió el imparable dominio de lo que principió siendo una secta de fanáticos y culminó en un régimen que controló el mundo. Así, Un gángster... supera con creces el género policial y deviene un genuino fresco literario de una sociedad en vías de extinción.

La verdadera protagonista de "Un gángster..." es Berlín, una urbe sobrepoblada que va al despeñadero en medio de un período de tolerancia, creatividad y efervescencia cultural.

 


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Un gángster en Berlín <br/>Volker Kutscher Ediciones B, Barcelona, 2015, 591 páginas, $14.900. Novela
Un gángster en Berlín
Volker Kutscher Ediciones B, Barcelona, 2015, 591 páginas, $14.900. Novela


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