La caza de pensión

¿Por qué no fijarse en que "El Gran Jubilazo" es, de algún modo, una pequeña obra de arte?  

 

En todos los lugares donde me ha tocado trabajar he detectado que existe un personaje que podríamos denominar "El/La Especialista". Se trata de un funcionario que conoce perfectamente bien lo que llamaremos "El Sistema".

"El/La Especialista" sabe cuestiones que a seres descuidados como a uno se les pasan de largo; como la existencia de los días administrativos. "No voy a poder venir a la reunión la próxima semana, porque tengo día administrativo", anuncian, como si el mentado "día administrativo" fuese un designio infranqueable, una "fuerza mayor". También sabe cuándo y cómo hay que presentar (o no) las licencias médicas, cuántos lunes se puede faltar, cómo se alarga la hora de colación. Del mismo modo, "El/La Especialista" sabe hablar ese idioma del día progresivo , del fuero sindical , de la base de cotización , de los derechos consolidados , de la entidad depositaria , del horizonte temporal , del factor de equidad intergeneracional , de la laguna de cotización , del período de cómputo , de la renta variable , la prima de riesgo , del sistema de reparto ...

Sí, yo quedo igual de mareado que ustedes con todo eso.

Pero hay gente que le gusta ese tema y se sumerge en las entrañas de "El Sistema" para sacarles el jugo a las posibilidades que ofrece a los vivos y a los que tienen mucho tiempo disponible para estudiar cuál es la ruta más conveniente: Es que hay que disponer de horas hombre para especializarse en una disciplina tan compleja y árida como esa, la de palpar cada milímetro de "El Sistema" hasta encontrar la fisura por la cual uno se infiltra hasta la bodega del tesoro.

Por supuesto que todo esto que digo está basado en una historia de la vida real: al caso de la militante socialista emparentada con el presidente de la Cámara de Diputados. Porque bien saben ustedes que ella tenía dos posibilidades: jubilarse con una pensión de $1.700.000 aproximados (como lo hicieron muchos de sus colegas, siguiendo el reglamento al pie de la letra) o jubilarse con una pensión de más de $5.000.000 como lo han hecho solo tres o cuatro personas en Gendarmería, siendo ella la única civil, según entiendo.

Myriam Olate es, por tanto, "La Especialista Máxima", el ser humano que reunió para sí todo el talento y el oficio que permitió dar con una de las jubilaciones más millonarias que haya conocido nuestra larga y angosta faja de tierra. Gracias a su destreza, además, logró ubicarse dentro del 1% de las personas con la mejor jubilación de Chile y, no sería raro, capaz que califique dentro del 10% de los pensionados top del planeta.

No es poco.

Esa es la mirada que les propongo hoy. ¿Por qué siempre ver el vaso medio vacío? ¿Por qué pensar siempre en el abuso, en el aprovechamiento? ¿Por qué no fijarse en que "El Gran Jubilazo" es, de algún modo, una pequeña obra de arte, la jugada más sublime que podría ocurrir dentro de un mundo tan poco glamoroso como la burocracia estatal?

No sean tan severos. Esto no es solo una caza de pensión.

 


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