Semana de la lactancia materna se celebra hasta el domingo:
Qué pasa cuando la opción de amamantar se complica

Si bien nadie discute sus beneficios, hay que entender que el vínculo con la guagua no depende solo de dar pecho, por lo que hay que evitar idealizarlo.  

S. Urbina 

Cuando tuvo a su hija, Kai Haller (30) reconoce que no disfrutó mucho amamantar. "No me sentía cómoda, me costaba quedarme tranquila, Ema era muy demandante y -aunque lo intenté- empecé a sufrir", dice.

Después de dos meses de lactancia exclusiva, en el tercero agregó relleno y al mes siguiente comenzó a darle fórmula solamente. "Me sentí aliviada, porque no era una tarea grata", cuenta.

En esta Semana Mundial de la Lactancia Materna, que se extiende hasta el próximo domingo, las mujeres estarán expuestas a muchos mensajes que destacan los beneficios de esta conducta para la salud del niño, de la madre y para el apego entre ambos.

Pero lo cierto es que en Chile, al mes de nacidos, el 20% de los niños no reciben pecho. Y a los seis meses, la cifra aumenta a 47%. Es decir, son muchas las madres que por diversas razones no pueden cumplir con esta recomendación, y muchas se sienten agobiadas por eso.

Calidad del vínculo

"Hay que terminar con el mito de que el apego seguro se juega en la lactancia materna", dice la psicóloga Javiera Navarro, directora del Programa de Vínculos Tempranos de la Facultad de Psicología de la Universidad Alberto Hurtado. Según explica, cuando se sobreidealiza esta conducta, se pone a la mamá bajo mucha presión, lo que puede terminar jugando en contra de un buen vínculo.

"Es preferible una mamá tranquila y calmada dando mamadera que una que está angustiada amamantando", agrega Javiera.

"Hay que reconocer que amamantar es una actividad que exige a la madre hacer un sacrificio grande. Tiene que estar disponible todo el día, todos los días, y por eso a veces no quiere prolongar la lactancia", afirma el doctor Germán Rodríguez, neonatólogo de Clínica Alemana. En su opinión, la lactancia es un tema que debe tratarse de manera amable, sin imponerlo.

Para este especialista, el mejor impulso a la lactancia la dan las políticas de promoción de la salud, como la prolongación del posnatal a seis meses.

"El problema es que hoy se prescribe fórmula con mucha facilidad", dice el doctor Carlos Becerra, del Programa Nacional de Salud de la Infancia del Ministerio de Salud. "Para ello se esgrime mucho que el niño queda con hambre, sobre todo en los primeros meses".

La matrona María Eugenia Casado, del Comité de Lactancia de la Sociedad Chilena de Pediatría (Sochipe), reconoce que al principio amamantar requiere invertir tiempo, "pero después se hace más cómodo". Además de las ventajas para la salud del niño -dice-, el apego que se produce con la madre es muy beneficioso en un mundo cada vez más violento y agresivo. "No olvidemos que somos mamíferos", advierte.

 


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En la imagen, Kai Haller con su hija Ema, a la que amamantó los primeros dos meses, para luego agregar relleno y después usar solo fórmula.
En la imagen, Kai Haller con su hija Ema, a la que amamantó los primeros dos meses, para luego agregar relleno y después usar solo fórmula.
Foto:SERGIO ALFONSO LOPEZ


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