La construcción de un disco

por Camilo Marks 

Antipop , última novela de Patricio Jara, descansa fundamentalmente en el proceso de la grabación de música, en concreto música de rock, llevada a cabo por Claudio Eicke, quien empezó a estudiar ingeniería electrónica en Antofagasta, interrumpiendo su carrera debido a la adquisición de equipos análogos de la década de 1970. Los capítulos del libro se denominan "pistas", o sea, los motivos que quedarán registrados en las cintas magnetofónicas; en lo esencial, la progresión dramática del texto gira en torno a las aventuras de Claudio para instalar su estudio, vivir o más bien dicho sobrevivir gracias a él y los esfuerzos en ocasiones heroicos que el protagonista realiza para imponer su nombre en el estrechísimo mercado chileno. Esto es solo un modo de decir, porque Antipop carece de todo artificio épico, los hechos presentados son bastante espartanos y la prosa de Jara, como de costumbre, tiende al tono menor, a la descripción de una cotidianidad que sería común y corriente si no fuese excepcional, y a la falta de cualquier grandilocuencia.

Por supuesto, ninguna narración se puede sostener exclusivamente en base a lo que ocurre mientras se prepara una canción, una melodía, el esbozo o fragmento de algo que después se podrá reproducir en el medio sonoro que sea. De modo que, en forma secundaria a lo que sucede en las consolas y los micrófonos, tenemos historias que conciernen a Marco y Hedi, padres de Claudio; Kathy, una chica endemoniada, gran amor de juventud que después se aburguesó; los ancianos doña Inés y don Rolando, a quienes Claudio deberá su futuro; la corredora de propiedades Wendy y varios más. Junto a ellos, va surgiendo un sinfín de personajes relacionados con el mundo rockero criollo, tales como agentes, productores, dueños de firmas disqueras, especuladores que no sospechan de qué trata el asunto, salvo en lo relativo a llenar sus bolsillos y desde luego cantantes, intérpretes, instrumentistas de todas las clases y calidades, vale decir, desde gente sin el más mínimo talento, hasta otros y otras dotados de genuina destreza y capacidad, por lo general obligados a subsistir en oficios menores. La aparición en escena de la mismísima Britney Spears hacia el final del relato sugiere con brío el carácter mítico que ha adquirido la pequeña y, al mismo tiempo, gran empresa de Claudio.

La primera y más extensa parte de Antipop se llama "Pista 1/Introd.", da una idea de lo que viene y contiene, hasta cierto punto, un resumen argumental y temático del volumen. Debido a necesidades económicas Claudio traba relación con Humberto Cifuentes Román, cuyo nombre publicitario es "El Vecino de Arriba", un artista mediocre, sin nociones propias, carente de imaginación, de esos que "ya no quieren compartir ideas ni recibir comentarios ni menos repartir el botín en partes iguales. Prefieren pagar (poco) a un músico sin rostro que les grabe un solo de guitarra o un ritmo de batería que ellos no pueden hacer". A lo largo de toda esta secuencia interpersonal, vemos cómo una canción se puede transformar hasta niveles increíbles, cómo se alteran la voz e incluso el timbre de ciertas baladas y lo más importante, cómo una cosa mala se puede transformar en una cosa buena y en ocasiones hasta sobresaliente. Y tal vez haya algo aún más relevante: todo esto quizá sea posible de lograr mediante los antiguos sistemas de sonido, antes del efecto estándar e higienizado de las fabricaciones digitales.

La voz narrativa de Claudio, una voz por momentos pedagógica y enciclopédica en cuanto a su profesión, por momentos irónica en lo relacionado con su entorno, da cuenta del fascinante fenómeno que es la construcción de un disco. Y el estilo de Jara, en consecuencia, va de lo coloquial a lo formal, sin caer en la tentación del academicismo. Es cierto que la exposición de este trabajo suele resultar abrumadora y en algunas oportunidades bordear en lo indescifrable. A menos que uno sea un experto, un erudito sapientísimo en estas materias, se hace difícil entender dónde reside el valor de tales o cuales marcas, por qué determinados aparatos entran en el reinado de lo sublime, la causa de que algunas siglas, números, designaciones hagan delirar a Claudio. Y sobre todo es fácil perderse en el laberíntico universo de una industria, una actividad que los legos conocemos como producto, sin enterarnos de los intersticios ni de la jerga que lo acompañan antes de que sea nuestro. Como sea, Antipop muestra, otra vez, a un escritor de convicción y sin concesiones al fácil convencionalismo.

"Antipop" carece de todo artificio épico, los hechos presentados son bastante espartanos y la prosa de Jara, como de costumbre, tiende al tono menor.

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Antipop <br/>Patricio Jara <br/>Editorial Alfaguara, Santiago, 2016, 212 páginas, $12.000. Novela
Antipop
Patricio Jara
Editorial Alfaguara, Santiago, 2016, 212 páginas, $12.000. Novela


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