Hipótesis de investigadores franceses y australianos:
La evolución podría explicar por qué el cáncer ataca más a ciertos órganos

Se cree que aquellos que cumplen una función más vital o reproductiva habrían desarrollado mecanismos moleculares capaces de frenar el desarrollo de tumores.  

C. González 

Hay tumores que afectan a ciertos órganos, como las mamas o los pulmones, con mayor frecuencia que a otros, como el cerebro o el corazón. Se sabe que hay factores ambientales -como el estilo de vida de una persona-, así como factores genéticos y hereditarios, que generan una mayor predisposición a desarrollar un cáncer.

Pero ahora, un grupo de investigadores sugiere que también habría un factor evolutivo en la mayor vulnerabilidad de algunos órganos: sería más común que surjan tumores en aquellos más grandes o de los cuales hay dos (pulmones, mamas o riñones, por ejemplo), que en los más pequeños o vitales para la supervivencia o la reproducción (como el corazón o el útero).

La razón estaría en que estos últimos habrían desarrollado mejores mecanismos para defenderse de las células cancerosas, según el estudio publicado en la revista Trends in Cancer.

Las estadísticas corroboran en parte esa idea: los casos de cáncer más diagnosticados en los últimos 40 años a nivel mundial son los de pulmón y de mama, seguidos por colon y recto, según datos de 2012 recogidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

"Los órganos más importantes para mantenernos vivos o asegurar la reproducción, tales como el corazón, el cerebro o el útero, podrían tener una mejor protección contra el desarrollo de células tumorales. No estamos diciendo que este sea el factor principal para explicar la diferente susceptibilidad de los órganos al cáncer, pero sí que es un factor que contribuye", afirma el francés Frédéric Thomas, biólogo evolutivo del Centro de Investigaciones Ecológicas y Evolutivas sobre el Cáncer, en Montpellier (Francia), y uno de los autores del trabajo.

"Todos los órganos sirven a la persona como un conjunto, pero su contribución a la supervivencia y la reproducción del individuo no es igual, por lo que están sujetos a las variaciones de la intensidad de las fuerzas evolutivas", agrega.

Así, el ser humano se ve más afectado si su corazón o su cerebro sufren alteraciones, por lo que favorecerá los mecanismos de defensa en estos órganos más que en otros. De manera similar, también protege más a los órganos reproductivos, que si bien no son cruciales para la supervivencia de la persona, sí lo son para la continuidad de la especie.

Estrategias de combate

El equipo liderado por Thomas, en el que participan oncólogos y biólogos evolutivos franceses y australianos, lleva un par de años estudiando los fenómenos que determinan la aparición de un cáncer, tanto en humanos como en animales.

Según explican, en el reino animal, tanto individuos vertebrados como invertebrados han padecido cáncer y han desarrollado estrategias para superar los efectos negativos. La investigadora australiana Beata Ujvari relaciona este hecho con el trabajo que ellos llevan a cabo: "Usar oncología comparativa -entre seres humanos y otros animales- nos acerca a entender la solución evolutiva que han mostrado dichos animales, y así poder emplearla para tratar el cáncer en humanos".

Aunque se trata de una hipótesis, para el doctor Andrew Quest, director del Centro de Estudios Moleculares de la Célula (CEMC), de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, es una propuesta interesante que requiere de más investigaciones.

"Si tienes un órgano pequeño y un tumor se desarrolla ahí, va a tener un impacto más rápido en el funcionamiento completo del órgano. Eso tiene una cierta lógica", precisa.

Entonces, si la teoría es correcta, "una célula de un órgano pequeño debería tener intrínsecamente incorporada en su programación una mejor capacidad para defenderse contra el desarrollo de cáncer. Si se lograra entender mejor eso, quizás se podría desarrollar después algún tratamiento que mejore la defensa de los otros órganos", opina Quest, quien además es investigador principal del Centro de Estudios Avanzados de Enfermedades Crónicas (Accdis).

Precisamente, uno de los objetivos a los que apuntan Thomas y su equipo. "Este dato no explica el origen del cáncer de manera total, ya que influyen muchos factores; pero si se confirma nuestra hipótesis, significaría que ciertos órganos tienen un 'secreto' para evitar el cáncer". O, al menos, para ayudar a controlarlo.

 Casos

El cáncer es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en el planeta; según datos de la OMS, en 2012 hubo unos 14 millones de nuevos casos y 8,2 millones de muertes asociadas.



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La teoría de los investigadores parte de la base de que los tumores son más frecuentes en órganos grandes o que vienen en pareja, como mamas, pulmones o riñones. En la foto, imágenes de un cáncer pulmonar.
La teoría de los investigadores parte de la base de que los tumores son más frecuentes en órganos grandes o que vienen en pareja, como mamas, pulmones o riñones. En la foto, imágenes de un cáncer pulmonar.
Foto:THE NEW YORK TIMES


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