Antes ya había cumplido condena de 5 años por asesinato de Carlos Prats:
Mariana Callejas fallece meses después de ser sobreseída por demencia en el caso Soria

La ex agente de la DINA fue procesada por la Corte Suprema en agosto del año pasado por asociación ilícita en la investigación por el crimen del diplomático español.  

C. CARVAJAL, L. OLIVARES y R. CAREAGA 

A los 84 años de edad falleció Mariana Callejas, escritora y ex agente de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), que lideró la casa de tortura ubicada en Lo Curro junto a su esposo Michael Townley.

El deceso se produjo en una residencia de reposo, ubicada en la comuna de las Condes.

En el ámbito judicial, Callejas murió con el proceso paralizado en su contra por el asesinato del diplomático español Carmelo Soria Espinoza, ocurrido el 14 de julio de 1976.

Si bien la Sala Penal de la Corte Suprema la procesó a ella y a otros 14 integrantes de la DINA, en agosto del año pasado, por el delito de asociación ilícita, la investigación en su contra no continuó y debió ser sobreseída por razones de demencia.

"Procede el sobreseimiento por muerte; pero en su caso ya se había constatado en el proceso que estaba con sus facultades mentales perturbadas e internada en una casa de reposo", aseguró el ministro del máximo tribunal Lamberto Cisternas, que tiene a cargo esta indagatoria.

El magistrado relató que se dieron cuenta de su estado de salud mental cuando fue notificada de su procesamiento el año pasado. "Dispusimos un informe del Servicio Médico Legal (SML) que constató sus condiciones. Así que por eso ya procedía el sobreseimiento", recordó el ministro a "El Mercurio".

El máximo tribunal revocó la decisión del magistrado que había cerrado el caso sin encausamientos. En su resolución, la Corte Suprema sostuvo que agentes de la DINA trasladaron a Soria en su vehículo Volkswagen a Lo Curro. Y que en ese recinto fue sometido a "interrogatorios, apremios físicos y, posteriormente, ya muerto, a consecuencia de la violencia ejercida, los autores buscan la impunidad del delito simulando un desbarrancamiento del referido automóvil, para lo cual le causaron en la víctima un forzado estado de ebriedad".

Callejas, además, debió enfrentar la investigación por el crimen del general Carlos Prats y su esposa, ejecutado en 1974, en Buenos Aires, por lo cual cumplió una pena de 5 años de libertad vigilada. Esto, luego que en 2010 la Corte Suprema resolviera anular la condena a 20 años dictada en primera y segunda instancia.

RESTOS
Los restos de Mariana Callejas serán cremados en el Parque del Recuerdo.
 Su mundo literario en el cuarto contiguo al de Michael Townley

Tenía 42 años, había vivido en un kibutz en Israel, había sido hippie en Estados Unidos, y durante la Unidad Popular, había militado en Patria y Libertad. Experiencias no le faltaban a Mariana Callejas, cuando en el invierno de 1974 llegó al taller literario que Enrique Lafourcade impartió en el Instituto Cultural de Las Condes. Cuando le tocó mostrar lo que había escrito, leyó el cuento "¿Conoció usted a Bobby Ackerman?". La admiración fue general. Al año siguiente, el relato ganó el Premio Rafael Maluenda de "El Mercurio".

Su casa en Lo Curro fue el escenario de innumerables fiestas, encuentros y talleres a los que asistieron jóvenes narradores, como Carlos Franz, Gonzalo Contreras, Carlos Iturra, el mismo Lafourcade e incluso alguna vez Nicanor Parra, entre otros. En cuartos contiguos, estaban los talleres donde Michael Townley trabajaba para la DINA y a veces ella misma. Callejas operaba paralelamente en los dos mundos. Y en el literario algo cuajaba: "Escritora en bruto, químicamente pura, gran cuentista", dijo de ella Lafourcade en 1977.

Pero conocido su rol en la DINA, Callejas se transformó en una paria de la literatura local. Aunque persistió: en 1982 publicó el libro de relatos "La larga noche", en 1984 la novela "Ángel de rincones" y en 1995 contó su versión sobre su papel como agente de la dictadura en la memoria "Siembra vientos". Y, tras años de silencio, en 2007 lanzó "Nuevos cuentos". Como escritora, sin embargo, ha sido escasamente tomada en serio. Como personaje ha tenido más vida: su leyenda negra ha sido fuente para textos de Roberto Bolaño, Pedro Lemebel, Iturra -que siempre la consideró una amiga- y Nona Fernández. Según dijo Callejas en sus últimas entrevistas, nunca dejó de escribir. Creía, además, que la descubrirían después de muerta.

Su última entrevista: "Una persona que pone una bomba es valiente y cobarde a la vez"

Tenía 71 años, su ojo izquierdo afectado por una fotofobia, y un costado de su cuerpo en proceso de parálisis, cuando en julio de 2003 concertamos lo que sería su última entrevista. La cita fue frente a la casa de su hermana, donde vivía de allegada, en el sector de Bilbao, en Las Condes. Y a bordo de un auto, lo que guardaba un tremendo significado en el contexto en que sucedió el crimen.

Habían pasado 41 años y ella reivindicaba su rechazo categórico a la Upé.

Respecto del hecho que la llevó a ser requerida tanto por la justicia argentina como por la chilena, no negó ni confirmó el rol que declaró Townley que ella tuvo en el asesinato ("Es la madrugada del domingo 30 de septiembre de 1974... Mariana tiene entre sus piernas el detonador. Intenta accionarlo pero no funciona. Entonces tomo yo el detonador y lo activo"). Solo comentó: "Yo encuentro que una persona que pone una bomba en un auto es valiente y es cobarde a la vez. Valiente porque le puede explotar mientras la está poniendo. Y es cobarde porque no va a ver los resultados".

Relató que a mediados de 1984 se reunió en Estados Unidos por última vez con Townley "y me planteó si me quería quedar allí y cambiar de identidad. Pero los niños estaban en Chile: y también mi mamá, muy importante en mi vida. No quería ser la señora X en un lugar X.".

-¿Qué les diría hoy a las hijas de Prats?

-Que lo lamento mucho, que es una cosa espantosa. Pero la política es así. De repente pienso en Stalin, que mandó a matar a Trotski y fue espantoso. Todavía no entiendo por qué se mandó a matar gente. Por otra parte, pienso que ese fue el precio que se pagó por tres años de catástrofe nacional. Es la historia...

-¿Qué episodio de su vida no volvería a repetir?

-Por supuesto que no volvería a tener ninguna relación con la DINA. Ojalá no hubiera escuchado hablar de la DINA jamás.



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La ex agente de la DINA Mariana Callejas, en 2003, cuando fue a declarar al Palacio de los Tribunales.
La ex agente de la DINA Mariana Callejas, en 2003, cuando fue a declarar al Palacio de los Tribunales.
Foto:EFE


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