Cada año atiende a 1,3 millones de pacientes; ocho mil son extranjeros
Mayo: cómo funciona la clínica que nació hace más de 100 años, que paga salario fijo a sus médicos y donde no existen las " prima donna "

No hay incentivos económicos para los doctores, se pagan buenos salarios, pero menos que en las consultas privadas, y si alguno quiere "ser el rey de su castillo" no va a ser feliz, explica el máximo vocero del principal centro de salud norteamericano, Gianrico Farrugia.  

Constanza Capdevila de la Cerda 

esde un Premio Nobel -por el descubrimiento de la cortisona en 1950-, hasta la creación del primer banco de sangre de Estados Unidos, son algunos de los interminables aportes a la medicina que han salido desde las instalaciones de la Clínica Mayo.

Fue también en esta entidad que se dio vida al concepto de practicar la medicina a través de un equipo multidisciplinario; y estudiar a cada paciente como un verdadero "ecosistema" y no como una dolencia particular.

"El año 2015 atendimos a 1,3 millones de pacientes en nuestros tres centros -Rochester, Arizona y Florida- provenientes de los 50 estados y de más de 140 países. Tenemos 66 mil empleados -de los cuales 4.600 son médicos e investigadores- y todos los ingresos que generamos los reinvertimos en darles a nuestros pacientes una mejor calidad de cuidados", explica el doctor Gianrico Farrugia, vicepresidente de la institución y CEO de la Clínica Mayo en Jacksonville.

Han transcurrido 150 años desde que el inglés William Worrall Mayo, quien tras estudiar química en su natal Manchester emigró a Estados Unidos para transformarse en médico. En 1863 se trasladó a Rochester (Minnesota), y junto a sus hijos William y Charles -también médicos- darían vida a la famosa institución.

"El doctor Mayo y sus dos hijos se asociaron con las Madres Franciscanas, después de que un tornado devastó el pueblo de Rochester, a fines del 1800. Ellos crearon ese sentido de compromiso de excelencia hacia los pacientes, y es parte de nuestro ADN", comenta el ejecutivo desde Jacksonville.

La entidad partió con pequeñas oficinas de consulta externa para pacientes. Hoy cuando se habla de la Clínica Mayo, se trata de la Escuela de Medicina Mayo, una clínica y todas las dependencias destinadas a la investigación, ubicadas en Rochester (Minnesota). También cuenta con sedes en Jacksonville (Florida), inaugurada en 1986, y Scottsdale/Phoenix (Arizona). Además, a través de sistema de salud de Clínica Mayo está presente en Iowa, Wisconsin y Georgia; y la Red de Cuidado de Clínica Mayo fuera del país y en los cinco continentes.

US$ 900 millones en investigación y educación

Gianrico Farrugia, médico de origen maltés, llegó a Rochester hace 28 años, tras graduarse de la Real Universidad de Malta. "Soy gastroenterólogo, pero hace un año y medio dejé de atender pacientes para dedicarme completamente a la administración de la clínica y la investigación", precisa el facultativo.

Su visión es clara: "La gente que trabaja aquí siente que tiene una misión especial de hacer lo correcto por sus pacientes. Ese modelo guía nuestras acciones en Mayo. La receta es esta obsesión de que las necesidades de los pacientes están primero y que no hay nada más importante que eso".

Al ser consultado sobre el éxito de la institución que administra, Gianrico Farrugia explica que no hay otra razón que el "modelo Mayo". "Somos una entidad sin fines de lucro. Todos nuestros médicos tienen un salario, y no hay incentivos económicos. Todo lo que ganamos, hasta el último centavo, lo invertimos en cuidado de nuestros pacientes, investigación y educación", aclara.

Farrugia destaca que el sistema Mayo paga bien a sus empleados, pero menos que las consultas privadas. "Los profesionales vienen a la Mayo porque saben que aquí pueden desarrollarse en el nivel más alto, y ser parte de un gran equipo. Si quieren ser una prima donna, si quieren ser el rey de su castillo, no vengan a trabajar aquí porque no van a ser felices", advierte.

El 2015, la entidad invirtió US$ 900 millones en investigación y educación. Lo anterior se financia con recursos propios, donaciones y aportes de benefactores.

Esta entidad fue nombrada el mejor hospital de Estados Unidos -entre otros reconocimientos- en la lista anual de U.S. News & World Report, que clasifica a las instituciones de salud del País del Norte. Y el mismo Barack Obama dijo en 2009 que la Clínica Mayo era el modelo a seguir para implementar su reforma nacional de salud. "Vean lo que la Clínica Mayo es capaz de hacer. Entrega la mejor calidad y a menores costos que cualquier otro sistema en el país. Queremos que todos puedan aprender de lo que la Mayo está haciendo", declaró entonces.

La Corte Suprema de la Salud

Tantos pergaminos y reconocimientos no son casualidad. En un país como Estados Unidos, donde abundan los centros de salud de última generación y donde el turismo médico es un gran motor de la economía, la competencia es férrea. "Tenemos la habilidad de resolver misterios médicos cuando otros han fallado", asevera.

"Hay quienes dicen que la Clínica Mayo es la Corte Suprema de la Salud, donde los pacientes vienen buscando esperanza, y quieren respuestas para algunos de los casos médicos más complicados. Pero también vienen por la manera en que funcionamos", asegura.

Cada año son ocho mil los pacientes extranjeros que llegan hasta estas dependencias buscando respuestas y tratamientos. "Ellos son una parte muy importante de nuestra labor. Nos especializamos en pacientes que sufren enfermedades o muy graves o muy complejas. Para viajar hasta la Clínica Mayo desde el resto del mundo, incluyendo Chile, se requiere un esfuerzo muy grande, y estamos conscientes de eso", reconoce.

Es este acercamiento integral al paciente y la posibilidad de recibir respuestas en corto plazo lo que los pacientes más valoran, a juicio de Farrugia. "Si viene un paciente diagnosticado con cáncer, tendrá a todo un equipo examinando su situación. Lo veremos el lunes en la consulta, tendrá un diagnóstico el martes, cirugía el miércoles y estará fuera del hospital el fin de semana", afirma.

Sin embargo, hay algunas voces detractoras que critican el modelo. "No es el sistema de la Clínica Mayo, son los pacientes y su dinero. Si tienes los recursos, puedes atraer personal talentoso, buenos médicos y enfermeras", declaró al Washington Post el profesor de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pennsylvania, Richard A. Cooper.

El doctor Farrugia advierte que la entidad que dirige enfrenta los mismos desafíos que otras instituciones de salud a nivel global. "Una población que envejece, el incremento de enfermedades crónicas que requieren cuidado y las enfermedades catastróficas. Nuestros pacientes hoy están más enfermos y más viejos que nunca antes, y los costos del cuidado de la salud no dejan de subir".

Desafíos no menores, en circunstancias en que el acceso y financiamiento de la salud son hoy problemas que atormentan a muchos. "Tenemos que balancear la necesidad de proveer tratamientos de alto nivel con la necesidad de ser accesibles para que los pacientes puedan venir hasta nuestros centros", sentencia el ejecutivo.

El año pasado, se destinaron US$ 73 millones a los programas de asistencia médica de la Clínica y US$ 475 millones fueron directamente al pago de beneficios no incluidos en el plan Medicaid y otros programas para indigentes.

"Es una realidad que no todos van a poder atenderse aquí, pero tenemos muchos programas de ayuda que hoy funcionan para que los pacientes que verdaderamente necesitan de nuestra opinión, puedan obtenerla", concluye.

De hecho, su servicio internacional contesta gratuitamente a través de la página web consultas que le llegan de distintas partes del mundo.

 La conexión con Chile

Además de contar entre sus fichas médicas con varios paciente chilenos, la relación de la Clínica Mayo con nuestro país es más profunda.

En febrero de 1920, William Mayo -uno de los fundadores de la institución- visitó Santiago y Valparaíso. En su calidad de director de la Clínica en Rochester y también como presidente del Colegio Americano de Cirujanos, recorrió los hospitales San Vicente, El Salvador y San Borja; almorzó en el Club de la Unión y comió en el Cerro Santa Lucía.

En su discurso de despedida, William Mayo no escatimó en elogios -como cita "El Mercurio" en su edición del 15 de febrero de 1920-, agradeciendo la oportunidad de conocer este hermoso país "en que encontró una franca y cariñosa hospitalidad" e hizo fervientes votos "por el acercamiento de los cirujanos de Norte y Sud América".

Como detalla Farrugia: "El doctor Mayo viajó a Chile e impulsó que se creara la Asociación Médica Panamericana. Fue el comienzo de una interacción de larga data".

El ejecutivo precisa que en el sistema Mayo "tenemos doctores chilenos y de muchos países. Continuamos promoviendo la educación e investigación entre los hospitales y siempre estamos buscando nuevas maneras para poder compartir nuestro conocimiento con instituciones de alto nivel en la región".

Actualmente tienen acuerdos firmados con la Clínica Alemana, entidad con la que hacen cada 18 meses el programa de Actualización de Medicina Interna, y con la Universidad Católica.

Asimismo, médicos de la Clínica Mayo participan activamente de los congresos internacionales que se realizan en Chile; y hace 19 años organizan un curso de Cardiología en la Universidad de Valparaíso.



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Tres sedes tiene Clínica Mayo en Estados Unidos: Florida (en la foto), Rochester y Arizona.
Tres sedes tiene Clínica Mayo en Estados Unidos: Florida (en la foto), Rochester y Arizona.

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