Ensayo Premio Nobel de Literatura 2016
Las letras de Bob Dylan

"Yo no dejo de compartir el agrado por una designación tan fuera de serie, que parece ampliar las fronteras convencionales de la poesía; pero también comparto las reservas de aquellos otros que, desde una perspectiva más literaria, no consideran del todo poesía a aquel producto verbal, que no fue escrito con esa intención formal", afirma el crítico.  

Ignacio Valente 

Las letras de Bob Dylan extraídas de la música, por una parte, y de su inglés nativo, por otra, nos dejan solo un débil residuo, que impide hacerse cargo de su calidad original y contextual. Una lectura apreciativa solo es posible para quienes puedan comprenderlas bien en su propio idioma. Así ocurre en general con toda traducción de poesía, pero en este caso la distancia crece por lo breve y contraído de su inglés singular, en contraste con la longitud demasiado elocuente del castellano. Y cuando la gracia de unos versos está tan ligada al ritmo y a la rima, y el idioma es no solo coloquial, sino casi dialectal y folclórico -el "discurso rasca" que diría Parra-, entonces la traducción deja poco más que un esqueleto verbal.

El Premio Nobel y la música

Muchos escritores han celebrado este Premio en razón de ser la música el origen ancestral y la cuna primera de la poesía, motivo sin duda válido pero ambiguo, pues nosotros habitamos hace siglos en otro universo verbal, que no exime a ningún poema de su análisis crítico como palabra poética, al margen de sus circunstancias: ni la música más excelente puede servir de coartada para una poesía mediocre, cosa que tampoco ocurrió en las remotas edades de Safo o de Píndaro. Pero es sumamente destacable, en ese orden de cosas, que siendo las letras de canciones de nuestro tiempo habitualmente pobres y aun necias, las de Dylan (como también, por ejemplo, las de los Beatles) sean a ratos tan expresivas en sí mismas.

Nuestro cantautor es una especie completa y profundamente autóctona de los Estados Unidos, en su música, letra, estilo, idiosincrasia. Ha sido un auténtico cronista de la historia social de su país durante medio siglo: historia no de acontecimientos sino de climas, mentalidades, ecos, sensibilidades, atmósferas... La extensión nerudiana de su obra contiene todos los timbres imaginables: pacifista, de protesta, líricos, casi épicos, dramáticos, considerativos y sentenciosos. Esa misma extensión y variedad hace que, en forma casi inevitable, sus altas cumbres estén rodeadas de largas mesetas, y también de niveles inferiores y como de relleno, lo que, por lo demás, sucede a muchos poetas que consideramos grandes y con razón (comenzando por Neruda, sin ir más lejos).

Siendo fácil juzgar injustamente -de manera demasiado "literaria"- estas letras sacadas de su contexto peculiar, yo me limitaré a seleccionar algunas de ellas, que corresponden a las canciones más conocidas, por un lado, y más logradas verbalmente, por otro (que a menudo coinciden). Casi todas, en cualquier caso, son sencillas, claras, directas y más bien narrativas: cuentan y cuentan largas historietas, pues la anécdota es su principal recurso. Eso sí que, consideradas como poesía, ellas carecen del arte de la composición y de la integridad de un buen poema, cosa que quizá no hay por qué pedirles, dada su índole tan singular. En materia de filiaciones, todavía, su lenguaje y su sentimiento de la vida poseen un parentesco lejano con Walt Whitman, y una visible cercanía a los poetas beatnik de los años sesenta, sobre todo Jack Kerouac y Allen Ginsberg.

Crítica de la vida

Transcribiré primero los versos elegidos en inglés, seguidos de su traducción (a veces harto difícil). Blowin' in the Wind es sumamente popular: "How many roads must a man walk down/ Before you call him a man/ Yes, 'n' how many seas must a white dove sail/ Before she sleeps in the sand?// The answer, my friend,/ is blowin' in the wind,/ The answer is blowin' in the wind". "¿Cuántos caminos debe andar un hombre/ Antes de poder llamarse hombre/ Sí, y cuántos mares debe navegar la blanca paloma/ Antes de dormir en la arena?// La respuesta, amigo mío,/ está soplando en el viento/ La respuesta está soplando en el viento".

La pregunta inicial trae una resonancia de Rilke, a quien Dylan no tenía por qué conocer. La hermosa imagen de la paloma evoca claramente la del arca de Noé, que Dylan sí debió conocer. Ambas sugieren un motivo dominante de estas letras: un cierto cansancio del tiempo presente, y la espera -casi el anuncio- de un tiempo mejor, susurrado por el viento. Lo más valioso de estos versos es el aire de contestación y crítica dirigida a los hombres que ya se vuelven viejos, en nombre de un futuro indeterminado, posible o incluso utópico, que se ansía en forma emocional, y que por eso no se define o perfila nunca, ni en este ni en otros textos análogos, debido al temple juvenil y sesentero de estas canciones, no de todas, por supuesto.

Más marcada resulta esta indeterminación de la propuesta de Dylan en The Times are a' Changin' -un título emblemático-, cuyas estrofas comienzan con estas vigorosas convocatorias e invocaciones: "Come gather 'round people/ Wherever you roam (...)/ Come writers and critics/ Who prophesyze with your pen/ And keep your eyes wide/ The change won't come again (...)/ Come senators, congressmen/ Please heed the call/ Don't stand in the doorway/ Don't block up the hall/ For the times are a' changin'". "Júntense las gentes/ Dondequiera que anden (...)/ Vengan escritores y críticos/ Que profetizan con su pluma/ Y abran bien los ojos/ El cambio no volverá de nuevo (...)/ Vengan senadores y diputados/ Oigan la llamada por favor/ No se paren en el umbral/ No bloqueen la entrada/ Porque los tiempos están cambiando".

Estas logradas y casi grandilocuentes convocatorias a lo Shakespeare (como la de Marco Antonio a los romanos) resultan excesivas para terminar con la simple conclusión de un cambio histórico de contornos indefinidos a manera de justificación, como si faltara el meollo argumental del asunto, el porqué de la convocatoria, limitada a la mera mención del cambio de época. Esta ausencia poco y nada importa en una canción, pero se echa de menos en un texto escrito. Esa permanente dualidad de lenguajes no es responsabilidad de un excelente cantautor, pero nos crea un vacío constante en la lectura.

No ocurre lo mismo con letras más descriptivas que ideológicas, como la de Like a Rolling Stone, también de crítica de la vida, sobre la decadencia de una mujer singular: "Once upon a time you dressed so fine/ You threw the bums a dime/ In your prime, didn't you? (...) Now you don't talk so loud/ Now you don't seem so proud/ About having to be scrouning/ For your next meal/ How does it feel/ How does it feel/ To be without a home/ Like a complete unknown/ Like a rolling stone". "En un tiempo vestías tan bien/ Echabas una moneda a los pordioseros/ Desde tu pedestal, ¿no era así? (...)/ Ya no hablas tan fuerte/ Ya no pareces tan orgullosa/ De tener que mendigar/ Tu próxima comida/ Qué se siente/ Qué se siente/ De estar sin un hogar/ De ser una completa desconocida/ Como una piedra que rueda". (Esta última expresión procede de un antiguo proverbio inglés).

Ahora la pérdida se debe simplemente a la traducción, que no conserva el ritmo ni sobre todo la rima, que es la gracia del original. Pero cito esta letra, en primer lugar, por los tres versos siguientes, que evocan el pasado del personaje, y que con música o sin ella contienen una magnífica imagen visual: "You used to ride on a crome horse/ With your diplomat/ Who carried on his shoulder a Siamese cat". "Solías cabalgar en un caballo color cromo/ Con tu diplomático/ Que llevaba sobre el hombro un gato siamés". Es todo un acierto esta fantasiosa imagen de lo sofisticado: el cabalgar, el color del caballo, la índole del compañero, y lo mejor de todo, el distinguido gato sobre su hombro.

Fragmentos varios

Es verdad que debe pasarse a través de muchas canciones de Dylan para encontrar aciertos semejantes. Elijo todavía un par de estrofas. La primera nos intriga por un aire misterioso que no es frecuente en el autor, y que no viene solo del enigma proverbial de su tema, la sonrisa de la Gioconda: "Inside the museums, Infinity goes up on trial/ Voices echo this is what salvation must be like after a while/ But Mona Lisa must 've had the highway blues/ You can tell by the way she smiles". "Dentro de los museos, lo Infinito se somete a juicio/ Resuenan voces de Así es como debe ser la salvación/ Pero la Monalisa debió de tener nostalgia de marcharse/ Se le nota en la manera de sonreír". Queda flotando en la atmósfera verbal el modo extraño pero logrado de abordar el misterio, de una forma inusual de Dylan, que habitualmente es claro y llano.

Entre muchas letras que consideradas como textos serían anodinas, recojo esta notable instantánea del hombre solitario que espera el último tren: "A worried man with a worried mind/ No one in front of me and nothing behind/ There's a woman on my lap and she's drinking champagne/ Got white skin, got assassin's eyes". "Un hombre preocupado con una mente preocupada/ Nadie al frente y nada detrás mío/ Hay una mujer en mi regazo que bebe champaña/ Tiene piel blanca, tiene ojos de asesina". Esta semblanza desolada me parece tan expresiva porque tiene algo de triste y aun de fatal..

En estos días he leído y oído muchos comentarios desorbitados sobre el reciente Premio Nobel: algunos que para celebrar a Bob Dylan no vacilan en remontarse a los trovadores provenzales o al mismísimo Homero, y otros que se escandalizan de que el galardón haya recaído en un mero cantante. Hay que matizar muchísimo más. No me gusta situarme en un vago punto medio que a nada compromete; solo agrego que deben ponderarse tantos y tantos factores antes de emitir siquiera un juicio provisional sobre esta obra tan extensa, tan variada y tan completamente sui generis .

Por eso he preferido limitarme a estos vistazos fragmentarios, que al menos puedan dar una cierta idea de la calidad poética del cantautor. Yo no dejo de compartir el agrado por una designación tan fuera de serie, que parece ampliar las fronteras convencionales de la poesía; pero también comparto las reservas de aquellos otros que, desde una perspectiva más literaria (no uso la ingrata palabra "académica"), no consideran del todo poesía a aquel producto verbal que no fue escrito con esa intención formal, ni tampoco con un resultado formal que esté a la altura de los méritos de Dylan como músico y cantante.

Nuestro cantautor es una especie completa y profundamente autóctona de los Estados Unidos, en su música, letra, estilo, idiosincrasia.

 


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
<br/>


Foto:afp

[+] Vea más fotos


Servicios El Mercurio
   Suscripciones:
Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.
   InfoMercurio:
Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.
   Club de Lectores:
Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.


Otros Servicios
   Defunciones
   Ediciones anteriores
   Propiedades
   Suscripciones
   Empleos
   PSU@El Mercurio
   Contratar publicidad
   Club de Lectores
   Clase Ejecutiva
   El Mercurio - Aguilar
 


Buscador emol.com Ir al demo interactivo Buscador emol.com
0  
Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales