Ex agente de Chile ante La Haya explica cómo fue la relación con el gobierno de Piñera:
Alberto van Klaveren: "Si hubiéramos recibido recomendaciones por intereses espurios, no habríamos seguido en el caso"

 

"En todo momento mantuvimos las mismas líneas argumentales. La estrategia jurídica no se modificó", explica el ex agente de Chile ante La Haya por la demanda marítima del Perú, Alberto van Klaveren.

El abogado y diplomático salió esta semana a rechazar las insinuaciones sobre una supuesta debilidad en la defensa chilena en ese caso, levantadas luego de revelarse que Bancard -de propiedad del ex Presidente Piñera- adquirió acciones de una pesquera peruana. Aquí, profundiza en sus razones para calificar de "falso y hasta absurdo" un cuestionamiento de esa índole.

Van Klaveren fue nombrado agente en el primer gobierno de la Presidenta Bachelet y ratificado por la administración Piñera.

"Una vez que fuimos confirmados -recuerda-, procedimos a informar en detalle. Recuerdo bien que la primera reunión que tuvimos con la nueva administración fue encabezada por la propia Presidenta Bachelet en su residencia de la época. El tema fue el texto de la Contramemoria, que debíamos entregar el 9 de marzo de 2010, dos días antes del cambio de mando. El texto fue preparado íntegramente bajo el gobierno saliente, y el Presidente electo, aconsejado por sus propios expertos, algunos de los cuales ya estaban colaborando con nosotros, coincidió plenamente con el enfoque adoptado.

-¿Tuvo en algún momento dudas respecto del respaldo del Gobierno a Ud. como agente, o de su compromiso con la defensa?

-Nunca tuve dudas. Apenas asumió el nuevo canciller, Alfredo Moreno, establecimos una relación de trabajo muy estrecha y efectiva. Él estudió a fondo el caso, y siempre respetó los criterios jurídicos y técnicos propios de la defensa.

-¿Sintió en algún momento interferido su trabajo?

-No. Y si hubiéramos recibido recomendaciones por consideraciones o intereses subalternos o espurios, no habríamos seguido en el caso. Ningún integrante de nuestro equipo se sintió menoscabado o utilizado, y se trataba de un equipo francamente numeroso y muy transversal.

-Una de las críticas es que Chile se limitó a hacer solo una defensa "estrictamente jurídica", lo que pudo restarle fuerza. ¿No es un cuestionamiento válido?

-Este debe ser el único país del mundo donde se critica que la aproximación ante un tribunal sea jurídica. El escenario legal no fue buscado por la cancillería. Fuimos demandados, y cuando un país es demandado ante una corte, debe defenderse de los argumentos jurídicos de la contraparte con argumentos igualmente jurídicos. Otra cosa es que exista un contexto político, algo de lo que siempre hemos tenido conciencia.

-La otra crítica apunta a que el país no habría hecho valer en su argumentación el tema de la protección y defensa de las pesquerías de alta mar, y que ello pudo incidir en la decisión de la Corte de reconocer nuestra soberanía solo hasta las 80 millas.

-Nuestro país presentó ante la Corte pruebas de un ejercicio constante y reconocido de sus derechos soberanos y del ejercicio de su jurisdicción en todas las 200 millas. Se hizo sobre la base de documentación chilena, peruana y de otros Estados y otros terceros. Recordemos, entre otros capítulos, la investigación científica, los permisos de sobrevuelo cruzando el paralelo, las capturas de embarcaciones pescando ilegalmente.

En cuanto al área de alta mar pretendida por el Perú, que estaba más allá de las 200 millas chilenas, se trataba de un área que no era parte del debate sobre la delimitación marítima propiamente tal, y sobre ella Chile hizo valer que Perú jamás había ejercido derechos o pretendido alguna forma de jurisdicción. En síntesis, alta mar es por definición una zona donde no existen derechos soberanos.

Si la Corte definió una extensión del paralelo hasta las 80 millas, medición sobre la cual aclaramos oficialmente que carecía de fundamento, fue precisamente porque Chile demostró que existía un límite marítimo para todo efecto, que comprendía el agua y el fondo marino. Para todos los fines posibles, pesqueros y de otra naturaleza.

-La política de cuerdas separadas que impulsó la administración Piñera con Perú, ¿pudo afectar el resultado del juicio?

-Siempre he pensado, y así lo expliqué públicamente con posterioridad al fallo, que la política de cuerdas separadas debe ser juzgada por sus propios méritos o deméritos. Pero más allá de lo que se piense de ella, no creo que haya incidido en un tribunal como la Corte de La Haya, que no está precisamente pendiente de los dimes y diretes entre las partes en un caso concreto.

-Mirando hacia atrás, ¿puede afirmarse que la defensa de Chile hizo todo lo que debía? ¿Hay cosas que pudieron hacerse mejor?

-Siempre es fácil ser generales después de la batalla. Creo que hicimos todo lo posible. He tenido oportunidad de comentar el caso con conocedores de la Corte que no participaron en nuestra defensa, y nadie ha afirmado que hayamos errado en nuestra estrategia. Otra cosa es que el resultado de la sentencia haya sorprendido igualmente a ambos países, ya que ninguno solicitó a la Corte, ni directa ni indirectamente, dividir el espacio marítimo afectado.

 


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Foto:JUAN EDUARDO LÓPEZ


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