Hervé Le Bras, demógrafo e historiador francés:
"El muro no para al inmigrante, solo lo retrasa "

El académico responsabiliza a la política, especialmente a los dirigentes de centro, de no haberse hecho cargo del nuevo malestar que existe a nivel global. "No se supo luchar contra las desigualdades", y hoy los políticos "se convirtieron en una casta". Eso explicaría el fenómeno Trump y cómo la extrema derecha gana espacios en Europa. Mariela Herrera Muzio  

 

Francia fue uno de los países que siguieron con más atención las elecciones en Estados Unidos y la razón tiene nombre: Marine Le Pen. La presidenta del Frente Nacional (FN) es una carta para suceder a François Hollande en el Palacio del Elíseo en 2017, y fue una de las primeras líderes políticas europeas en felicitar el triunfo de Donald Trump.

Cómo los movimientos anti establishment están tomando fuerza, es uno de los tópicos que explica el demógrafo e historiador francés Hervé Le Bras, especialista en migraciones y sus alcances políticos, y quien vino a Chile invitado por la Cátedra Globalización y Democracia, que dirige Ernesto Ottone, de la Universidad Diego Portales.

-¿Se puede dar una ola de "trumpismo" en Europa, primero con el Brexit y ahora con las posibilidades de Marine Le Pen de llegar a la Presidencia de Francia?

-En Francia, los candidatos de derecha sueñan con tener el mismo éxito de Trump. Pero su situación es muy distinta, porque Trump estaba fuera del establishment político y Sarkozy está en la política desde que tenía pantalones cortos. En el caso de Marine Le Pen, es casi lo mismo.

-¿Pero el triunfo de Trump puede impulsar específicamente al Frente Nacional para ganar?

-Creo que no, porque en Francia, en la derecha, el grupo más potente es el que se encuentra más al centro, es la centroderecha la que está en posición de ganar. En Estados Unidos, Trump representa no solo a la derecha más extrema. En cambio, en Francia, por el momento, el FN está limitado en la extrema derecha.

-¿Cuándo la inmigración comenzó a ser un tema político?

-Exactamente, en 1984. El Frente Nacional en 1978 obtuvo 0,2% y en 1984 subió a 12,5%. Ese fue el comienzo del tema político, porque, por supuesto, la inmigración existe en Francia desde cerca de 1850. En 1891 ya existía un millón 200 mil extranjeros, para 40 millones de habitantes. La xenofobia era tan importante como ahora, pero no tenía consecuencias políticas.

-¿Por qué adquiere ese perfil?

-Creo que no es lo mismo, pero algo que se parece a lo de Estados Unidos es que en las décadas de 1970 y 1980, Francia se transformó mucho sociológicamente. Es decir, las pequeñas tiendas murieron, llegaron los grandes supermercados, los autos empezaron a estar a disposición de todos y las comunidades locales no resistieron. Las relaciones entre las personas se debilitaron y se culpó a los extranjeros de este malestar.

"En algunos lugares en Francia, el vecino se transformó en el extranjero. Por ejemplo, los lugares en los cuales se votó mucho por Le Pen en el comienzo, no necesariamente eran lugares donde había extranjeros, pero sí había un cambio de la población que venía de la misma Francia, pero que no eran locales".

-¿El FN se hizo cargo de ese malestar? ¿Sus votantes no necesariamente son racistas, como se suele pensar?

-Así es, los electores del Frente Nacional no son racistas. El FN es para ellos un medio para expresar su malestar. Escribí un libro que se llama "La apuesta del Frente Nacional": la idea es que las personas que votan por él tienen esperanzas de que su situación cambie. Hay un bloqueo del ascensor social. Y para desbloquearlo, los electores esperan que el FN pueda dar vuelta la mesa. Ahí sí existe un punto común con los votantes de Trump.

-¿Y existe la sensación en la clase media o clase media baja de peligro ante el inmigrante que les puede quitar el trabajo?

-No por el momento, porque inicialmente, en 1960 y en 1970, Francia acogió, e incluso, fue a buscar a inmigrantes en el sur de Marruecos, en Argelia, que muchas veces eran analfabetos y que se hicieron cargo de los trabajos que los franceses no querían. Eran las clases populares las que podían pensar en un tema de competencia en el trabajo. Sin embargo, pienso que muy luego las clases medias van a estar asustadas, porque la inmigración que llega a Europa es actualmente de gente que viene de ciudades, que son educadas. El año pasado, en Francia, se entregaron 220 mil tarjetas de residencia a extranjeros y dos de tres tenían un grado universitario.

-¿Cuál es la forma inteligente de abordar estos temas? ¿Cómo se integran los diferentes tipos de inmigrantes?

-En un comienzo fue difícil la integración, porque venían de medios rurales y sin educación, pero lo que ocurre en Francia es que ellos hablan francés porque provienen de Argelia o de Túnez, de Camerún o Senegal. Incluso, son más integrados que alguna gente pobre de la propia Francia.

El muro francés en Calais: "No entiendo la actitud del gobierno"

-¿Cómo están enfrentando la llamada "jungla de Calais", donde miles de refugiados esperan salir de Francia?

-Es un problema paradójico, porque en Calais los refugiados quieren irse de Francia. Uno, porque muchas veces sus familias están en Inglaterra o en Canadá; dos, hablan inglés, y tres, pueden encontrar trabajo en Inglaterra, incluso ilegal, porque las leyes no son muy fuertes en esa materia. Yo no entiendo la actitud del gobierno francés de construir un muro. ¿Por qué Francia está impidiendo que los inmigrantes crucen a Inglaterra? Se piensa que esto tiene que ver con los acuerdos de energía nuclear, porque Inglaterra le compró a Francia dos reactores nucleares muy modernos, llamados EPR.

-Llama la atención que el gobierno socialdemócrata de Hollande apoye la construcción de un muro en la zona.

-Sí. Por supuesto. Y un muro no impide que un inmigrante pase. Cuando se construyeron muros en enclaves españoles al norte de África, en Marruecos (Ceuta y Meilla), los inmigrantes entonces fueron a Libia. Y si los paraban en Libia, fueron luego a Turquía, y si no pueden por ahí, irán por el Mar Negro a Ucrania para ir al centro de Europa, y ahí volvemos a empezar de nuevo. Por lo tanto, el muro no para al inmigrante, solo lo retrasa y sí lo puede matar.

"De hecho, el único muro importante que ha existido en Europa fue el que dividió a Alemania. Fue eficaz, porque las policías tiraban en contra de los que pasaban y los mataban".

-¿Los inmigrantes que desean quedarse en Francia buscan integrarse o crean sus propios guetos?

-El deseo de los inmigrantes en Francia es integrarse muy ampliamente. Sí existe segregación, pero la segregación es más bien entre pobres y ricos, al igual que en Chile. Y los pobres, con frecuencia, provienen de la inmigración o sus hijos. Pero hay muy pocos agrupamientos étnicos. Esa es una diferencia con Estados Unidos. Los franceses no tienen estadísticas sobre raza o etnia. Es muy complicado para un francés conocer bien sus orígenes. Por ejemplo, actualmente, 40% de los inmigrantes se han casado con una persona no inmigrante.

-Los jóvenes hijos de inmigrantes con escasos recursos son también más "fáciles" de reclutar por movimientos extremistas como el Estado Islámico. ¿Cómo se puede evitar eso?

-Si se toma el conjunto de Francia, los inmigrantes de países musulmanes y sus hijos son, aproximadamente, 2 millones 800 mil personas. De ellas, 1 millón 600 mil se dicen musulmanas y solo un tercio va a la mezquita una vez al mes. Por ende, hay 500 mil practicantes. Y 10% son del ala más rigurosa de la religión. Hay cerca de 1.500 que han partido a Irak y Siria. El problema para Francia es que, por esos 1.500 que se van, ¿vamos a dificultar la vida a los 2 millones 800 mil que vienen de países musulmanes? Si se toman medidas vejatorias para todos ellos, serán mucho más de 1.500 los que se irán. En esto, la derecha y la izquierda están tratando de organizar el culto musulmán, de ver cómo formar imanes franceses, por ejemplo.

"Hay un fracaso político en EE.UU. y en Europa"

-¿Cómo se entiende que movimientos de derecha antiglobalización, que se dicen contra el establishment , finalmente tengan un discurso similar a algunos de izquierda como Podemos en España?

-Ocurre lo mismo en Francia. El Partido Comunista, por ejemplo, está en contra del liberalismo en los tratados, por lo tanto, es la misma posición la que tienen la extrema derecha y la extrema izquierda. Es lo mismo que ocurrió en Grecia, en Italia. Hay un movimiento general contra la apertura de las fronteras. Se ve también en Hungría y en Polonia. ¿Cuál es la razón de este movimiento? Es difícil saberlo. Se ve un sentimiento general de falta de raíces, de nostalgia, y los norteamericanos y los europeos no entienden cómo funcionan sus países.

"Por ejemplo, este pequeño aparato -toma la grabadora- es imposible de fabricar sin el comercio mundial. Tiene partes de China, del mismo Chile, el programa a lo mejor es de Rusia, de India, el mundo entero está en este pequeño aparato, pero los americanos, los franceses, los españoles piensan que en sus países ellos solos pueden fabricarlo. Hay una pérdida de realismo".

-Si las extremas izquierda y derecha tomaron ese discurso, ¿el centro político no supo leer el malestar?

-Hay un fracaso político en EE.UU. y en Europa. Una parte del fracaso es no haber sabido luchar contra las desigualdades. Y otro error, particularmente en Francia, es que la clase política se ha transformado en una casta. Se casan entre ellos, luego los hijos hacen política. En EE.UU., Bush, su hijo; Clinton y su esposa; en Francia, Hollande y su ex esposa Segolene Royal... Lo divertido es que en Francia la elección de 2022 será entre el hijo de Sarkozy y la sobrina de Marine Le Pen. La carrera política no debiera ser algo hereditario, pero se ha transformado en eso. Por eso se relaciona el rechazo a la política con el triunfo de Trump. Muchos ven en él que es posible cambiar las reglas del juego. Claro que puede ser muy peligroso, pero es tal vez la única forma de cambiar las reglas que se han transformado en una especie de prisión de la política.

 "En una generación tendremos miedo de que la población disminuya"

El demógrafo francés ha dedicado gran parte de su trabajo a "desmitificar" la explosión demográfica que se instaló en los 70, "porque la población mundial aumentaba en 2% al año. Actualmente aumenta a menos de 1% y en más de la mitad de los países del mundo la fecundidad está bajo los dos hijos. Estamos llegando al fin de la explosión. En una generación tendremos miedo de que la población disminuya en el mundo". Pero advierte que aún se mantiene el fenómeno en zonas de África. "El riesgo demográfico es más bien de desestabilización en pequeñas zonas". Y ejemplifica con Níger, que "tiene 16 millones de habitantes y la proyección para 2050 es de 70 millones".



Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
<p> </p>

 


Foto:ANDRÉS PÉREZ


Servicios El Mercurio
   Suscripciones:
Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.
   InfoMercurio:
Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.
   Club de Lectores:
Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.


Otros Servicios
   Defunciones
   Ediciones anteriores
   Propiedades
   Suscripciones
   Empleos
   PSU@El Mercurio
   Contratar publicidad
   Club de Lectores
   Clase Ejecutiva
   El Mercurio - Aguilar
 


Buscador emol.com Ir al demo interactivo Buscador emol.com
0  
Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales