Asumió la Presidencia el 10 de diciembre de 2015:
Macri cumple un año con Argentina reinsertada en el mundo, pero con dudas en economía

El líder de Cambiemos necesita un buen resultado en las legislativas de 2017 para proyectar su reelección en 2019.  

GASPAR RAMÍREZ 

El primer año como Presidente que Mauricio Macri cumple hoy ha sido uno de promesas cumplidas y de las otras; de promesas factibles de cumplir y de las otras; de situaciones previsibles y de las otras. Todo, con la mira puesta en un año de comicios legislativos, el próximo, elecciones clave para el proyecto que el líder de la coalición de centroderecha Cambiemos tiene para Argentina, y para el futuro, para el 2019, año de presidenciales, de continuidad o renovación.

Macri llegó a la Casa Rosada con expectativas altas después de 12 años de gobiernos kirchneristas, de políticas estatistas que aislaron a Argentina del mundo y de los mercados internacionales, situación que marcó estos 12 meses de la centroderecha en el poder y que dejó promesas cumplidas y otras pendientes.

Más allá de la candidatura fallida de la canciller Susana Malcorra a la Secretaría General de las Naciones Unidas, los analistas coinciden en que la política exterior es el mayor logro del macrismo, hasta ahora.

Macri Presidente compuso las relaciones con sus aliados históricos, Estados Unidos y Europa, a la vez que mantuvo cerca a los socios del kirchnerismo, como China y Rusia. Macri Presidente reformuló las prioridades regionales: se interesó en los mercados asiáticos y se acercó a la Alianza del Pacífico; mientras que por la costa atlántica quiso abrir el bloque comercial natural de Argentina, el Mercosur, para que volviera a ser eso, un bloque comercial y no un foro político, como lo fue durante los años de Néstor Kirchner y Cristina Fernández.

Su plan reformador coincidió con el cambio de signo político que vivió (y vive) la región con la llegada de Michel Temer a Brasil, Horacio Cartes en Paraguay, y el mal momento que viven los gobiernos del ALBA: Venezuela, Bolivia, Ecuador, entre otros.

El politólogo Carlos Fara destaca que las embajadas extranjeras en Argentina "valoran mucho el poder desarrollar una agenda de trabajo. Pero, más allá de eso, la gestión recién comienza y le costará cambiar la imagen del país".

"La política exterior de Macri está muy ligada con la política comercial y con la intención de atraer la inversión extranjera directa. Bajo su gobierno se ha producido una reorientación de prioridades en materia de política exterior, tanto en el plano regional como en el plano global", dice el politólogo Ignacio Labaqui.

El académico de la Universidad Católica Argentina recuerda que el kirchnerismo también vinculó política exterior y política económica, pero los K "priorizaron al Estado como interlocutor principal, antes que al sector privado, y con una prioridad en un eje Sur-Sur, si se quiere".

La economía fue, precisamente, el tema de las promesas incumplidas, de las expectativas desmedidas durante este primer año. Un tema que puede costar caro.

Arreglar el desastre

Apenas asumió, Macri terminó con el "cepo cambiario" y liberalizó el dólar, transparentó las estadísticas oficiales -alteradas durante el kirchnerismo-, atacó la inflación -aunque se calcula que terminará el año en 40%- y buscó acuerdo con los tenedores de bonos que Cristina Fernández se negó a pagar y que terminaron por cerrar los mercados externos. Comienzo auspicioso que hizo crecer las expectativas en un gobierno de técnicos, pero que chocó con la realidad, con la herencia.

"Dada la gran distorsión económica dejada por el gobierno anterior, aquella expectativa era infundada, considerando que los problemas estructurales por resolver son complejos (déficit fiscal y sistema de subsidios insostenibles, crisis energética, pésima infraestructura, falta de competitividad, enormes costos laborales) y por ende requieren reformas profundas y de largo plazo, lo cual atenta contra la situación de emergencia social y las necesidades político-electorales, que obedecen a la lógica de la inmediatez", dice Roberto Chiti, analista de la consultora Diagnóstico Político.

También desde el comienzo, el gobierno de Macri tomó medidas impopulares como eliminar miles de empleos públicos -que ha ido restituyendo- y el aumento de hasta 800% de las tarifas de gas y luz, subsidiadas durante el kirchnerismo -que después tuvo que frenar por orden judicial-, que le pasaron la cuenta popularmente.

Para Chiti, pasar de "una economía subsidiada a una competitiva, que es el gran desafío económico de Argentina, implica una serie de medidas cuyo alto costo el gobierno aún no dio señales de poder afrontar, como demostró la fallida readecuación de las tarifas de algunos servicios públicos".

Labaqui cree que la molestia popular se debe a que para el grueso de la población, "los problemas que dejó el segundo gobierno kirchnerista no eran evidentes. El parámetro de crisis para un argentino, dependiendo de su edad, es o bien la crisis de la convertibilidad de 2001-2002 o la hiperinflación de 1989-1991".

Carlos Fara distingue tres etapas en la estrategia económica. La primera, la de "los ajustes necesarios pese al costo político". La segunda, a mediados de año, cuando el gobierno se da cuenta de que necesita hacer una buena elección en las legislativas de 2017, "entonces se despreocupa del déficit fiscal para que la economía se reactive, pero con una política monetaria dura, defendiendo el elevado incremento de las tarifas de servicios públicos, y apostando a la llegada de las inversiones como el elemento reactivador, relegando al consumo".

Y la tercera etapa, "que está empezando, porque la economía está lejos de reactivarse y el oficialismo entiende que si no vienen las inversiones, tiene que apostar al consumo a como dé lugar. En ese marco se explican las últimas medidas tendientes a alentar el consumo popular, aunque la inflación sigue alta".

En este escenario, Macri tuvo su primera derrota esta semana, cuando los diputados aprobaron una rebaja al impuesto a los salarios más alta de lo que el gobierno calculaba que era sostenible. Desde la Casa Rosada dijeron que la decisión era irresponsable y luego aseguraron que tratarían de modificarla en su paso por la Cámara Alta.

Todo con la vista puesta en las legislativas que se realizarán en una fecha aún por definir del segundo semestre de 2017, en que Cambiemos apuesta a mejorar la presencia que tiene en ambas cámaras -aunque los analistas ven difícil que alcance la mayoría-, y donde una derrota dejaría en mal pie a Macri para los dos años siguientes de gobierno y para la reelección de 2019, con el riesgo que eso implica: el retorno del peronismo.

 RETO

El segundo año de gestión de Macri estará marcado por la campaña electoral de los comicios parlamentarios de mitad de período, en el segundo semestre de 2017.

La seguridad

Según las encuestas, la inseguridad es la principal preocupación de los argentinos, por sobre la economía. Macri también tuvo que lidiar con esa herencia: el kirchnerismo dejó un aumento del narcotráfico en varias zonas del país e incluso en villas de Buenos Aires, una frontera norte permeable a los carteles de la droga, corrupción de agentes de seguridad. Macri nombró como ministra de Seguridad a la diputada Patricia Bullrich, quien ha tenido encontrones con autoridades provinciales y aduaneras, pero los números han mejorado.



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Foto:France Presse


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