El Kremlin es acusado de ser el responsable de sofisticados hackeos informáticos:
Obama pide investigar las huellas de Rusia en ciberataques a la campaña electoral en EE.UU.

Tras el pirateo al Partido Demócrata, varios países europeos están en alerta por las acciones de hackers prorrusos, como Fancy Bear y Cozy Bear, que buscarían influir en la política interna. Las tácticas de la Guerra Fría resurgen hoy en el ciberespacio.  

Jean Palou Egoaguirre 

Si bien es probable que el Presidente ruso, Vladimir Putin, no tenga idea de códigos de programación ni redes proxy , ni sepa exactamente qué es un firewall o los bugs de un sistema, el ex KGB sí parece entender bien el potencial del ciberespacio. Y hoy está en el centro de las sospechas tras el perjudicial ataque informático que golpeó al Partido Demócrata en la campaña presidencial estadounidense, el que -según Washington- fue realizado por grupos de hackers que difícilmente habrían actuado sin la orden del Kremlin y con el propósito claro de "interferir" en el resultado de los comicios.

En sus últimos días en el poder, Barack Obama parece estar dispuesto a enfrentar a Putin en este escenario. "El Presidente ordenó a la comunidad de inteligencia realizar una investigación completa de lo ocurrido en el proceso electoral", informó ayer Luisa Monaco, asesora presidencial en materia de seguridad interior, quien detalló que el Mandatario espera tener un informe concluyente sobre los ciberataques rusos antes de que culmine su mandato el 20 de enero, cuando el republicano Donald Trump -conocido por su simpatía hacia Putin- asuma las riendas de la Casa Blanca.

Ya en octubre, a pocos días de la elección, el Departamento de Seguridad Interior y la oficina del director de la Inteligencia Nacional acusaron formalmente que hackers vinculados con Moscú habían pirateado los servidores de Comité Nacional Demócrata, robando más de 19.000 emails, que fueron luego filtrados por WikiLeaks. "Creemos, basado en la sensibilidad y alcance de estos esfuerzos, que solo lo más altos oficiales de Rusia pudieron autorizar estas actividades", denunciaron, evitando mencionar a Putin.

Pero se teme que el alcance de la intromisión rusa pudo haber sido mayor. Un grupo de legisladores demócratas le pidió a Obama que desclasificara información sobre los ataques, e incluso senadores republicanos, como Lindsey Graham y John McCain, están impulsando una investigación más amplia respecto de las posibles amenazas cibernéticas rusas contra los sistemas militares de EE.UU.

Sus sospechas tienen fundamentos. En los últimos años, grupos de hackers rusos, como Fancy Bear y Cozy Bear, han sido acusados de decenas de ciberataques vinculados con los intereses del Kremlin: acciones recientes, como una intrusión en la red del Bundestag alemán, la intervención de la señal televisiva del canal francés TV5Monde, el bloqueo de la matriz eléctrica en Ucrania y la difusión de la base de datos de la Agencia Antidoping Mundial -que sancionó a atletas rusos sin ir a los últimos JJ.OO.- han sido atribuidas a bandas que actuarían en las sombras bajo las presuntas órdenes de Putin.

El Mandatario ruso, apuntan los expertos, parece estar decidido a ir un paso más allá en el espionaje digital y en las campañas de sabotaje informativo contra sus enemigos; una versión remasterizada de lo que los rusos han hecho desde los años 50 con el llamado kompromat o distribución de "material comprometedor" para perjudicar a sus adversarios durante la Guerra Fría. En esta ocasión, los blancos favoritos serían los países miembros de la OTAN, algunas naciones "díscolas" de Moscú en Europa del Este, ONG prooccidentales y contratistas de seguridad como la ex Blackwater.

"No se trata necesariamente de que Rusia haya reforzado sus capacidades en el ciberespacio. En realidad es más de lo mismo, es una continuación de la influencia política que el Kremlin ha intentado ejercer durante generaciones. La diferencia ahora es que Rusia emplea legiones de hackers encargados de conseguir tanta información como puedan", comenta a "El Mercurio" Brandon Valeriano, editor del Journal of Cybersecurity de Oxford University Press.

Y la presunta irrupción del Kremlin en la polarizada campaña presidencial en EE.UU. sería un indicio de hasta dónde Putin estaría dispuesto a llegar.

Huellas hasta Moscú

Aunque el gobierno ruso insiste en que las acusaciones de EE.UU. responden a una "histeria anti rusa sin precedentes", y el propio Putin ha calificado como "basura" las imputaciones, en el caso del pirateo al Partido Demócrata hay pruebas de que las huellas cibernéticas sí llegan a Moscú.

Oficialmente, el ataque informático que primeramente difundió los memos de la campaña de Hillary Clinton sobre cómo derrotar a Trump se lo atribuyó un hacker llamado Guccifer 2.0, aludiendo a un conocido pirata rumano. No obstante, al analizar los metadatos del malware utilizado, los expertos encontraron que el código había sido editado por un usuario identificado como Feliks Dzerzhinsky, el nombre del fundador de la policía secreta soviética, y hallaron caracteres en cirílico y hasta emoticones rusos. El virus utilizado, por otra parte, era del mismo tipo del que afectó en 2015 al Parlamento alemán, que se comprobó lo realizó el grupo FancyBear -conocido también como APT28, Pawn Storm o Strontium-, el cual respondería directamente al GRU, la agencia de inteligencia militar rusa. Como si fuera poco, en los servidores del Partido Demócrata también se encontró una intrusión paralela, desde hace al menos un año, de otro grupo ruso, Cozy Bear, que actuaría bajo las ordenes del FSB, el sucesor del KGB.

"Estos tipos son increíbles en lo que hacen", reconoce Alex Klimburg, director del Centro de Política Cibernética del Hague Center for Strategic Studies, quien admite que los hackers rusos -favorecidos por su fuerte formación en matemáticas y atraídos por el incentivo económico del cibercrimen- están entre los mejores del mundo.

Por otro lado, destaca el experto, Moscú tiene una noción muy clara sobre los usos y objetivos de las guerras de información en la era digital: "Lo más probable es que el propósito de estos ciberataques -independientemente de quién sea el culpable- haya sido deslegitimar todo el sistema democrático, no solo en EE.UU. No creo que el primer objetivo haya sido asegurar la elección de un candidato en particular, sino hacer que cualquiera que gane enfrente cuestionamientos internos a su derecho a gobernar".

Para Ben Nimmo, experto del Atlantic Council, el uso de piratas informáticos por parte de Moscú ha sido útil sobre todo para la campaña de desinformación promovida por el Mandatario ruso. "La principal innovación de Putin es la extensión en la que ha estado dispuesto a usar la desinformación, pública y repetidamente", señala. "Ciertamente parece que el Kremlin se ha dado cuenta del potencial de los hackers y de las filtraciones para irrumpir en el proceso democrático. Las filtraciones del Partido Demócrata sí tuvieron una influencia significativa en el debate electoral de EE.UU., y no sería una sorpresa que haya más ciberataques y filtraciones hacia políticos que el Kremlin ve como oponentes, partiendo por Angela Merkel".

Alemania, de hecho, ya ha advertido sobre posibles intrusiones rusas de cara a las elecciones del próximo año. El jefe de los servicios de inteligencia alemanes (BND), Bruno Kahl, dijo tener "evidencia de ciberataques con el propósito de gatillar la inestabilidad política" en el país, mientras que la propia Merkel -quien va a la reelección como Canciller- recalcó que estos "conflictos híbridos, como son conocidos en la doctrina rusa, son parte de la vida diaria y hay que aprender a enfrentarlos".

Pero el canciller ruso, Serguei Lavrov, tachó ayer de "sinsentido" y "tontería" las acusaciones de que su país busca influir en Alemania.

También se han encendido las alertas en Francia, donde habrá presidenciales en 2017, y en Gran Bretaña, que debe ratificar el "Brexit".

Pero Putin ni se inmuta. Después de todo, Trump ya dijo que no creía que el Kremlin haya hackeado a los demócratas, y que lo más probable es que fueran los chinos o "algún tipo de 400 libras (200 kilos) echado en su cama".

 ataques con firma rusa

Estonia: En 2007, Moscú fue acusado de ciberataques al gobierno de Estonia, a bancos y a medios de comunicación.

Ucrania: En plena guerra civil, hackers tomaron en 2015 el control de la matriz energética de Ivano-Frankivsk.

Alemania: En mayo, la inteligencia alemana acusó a Rusia de intentar sabotear la infraestructura de internet en el país. En 2015 se comprobó que el grupo Fancy Bear infiltró el Bundestag durante seis meses.

Francia: El año pasado, Fancy Bear interrumpió durante tres horas la transmisión de los 12 canales de la red televisiva TV5Monde.

EE.UU.: Se acusa a Rusia de la filtración de casi 20 mil correos del Partido Demócrata y de un intento de intrusión en las bases de datos de votantes de Arizona e Illinois. Después de las elecciones, varios think tanks de Washington han acusado ataques.



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Foto:France Presse


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