Publicado por Ediciones UDP
Fernando Pessoa y sus papeles personales

El volumen incluye escritos autobiográficos o de variada invención, además de cartas, entrevistas y testimonios de quienes conocieron en vida al autor portugués.  

Francisco Véjar 

"Nunca fui más que la huella y el simulacro de mí mismo", sentenció en su tiempo Fernando Pessoa (Lisboa, 1888-1935). Se trata de una de las personalidades más singulares de la poesía contemporánea portuguesa y mundial. Si bien en vida publicó Mensagem , en 1934, entre otros volúmenes, dejó un baúl con miles de manuscritos inéditos. Tras su muerte, su hermana atesoró dicho arcón y lo mantuvo prácticamente intacto. Esto permitió la peregrinación de estudiosos e investigadores que hallaron allí piezas fundamentales para el conocimiento de la obra póstuma de Pessoa. No es casual que el Libro del desasosiego fuera editado de manera íntegra, recién en 1982. Sin duda, su volumen en prosa más importante, escrito bajo el heterónimo de Bernardo Soares.

Ediciones Universidad Diego Portales acaba de publicar Fernando Pessoa. Papeles personales , cuya selección, traducción y prólogo estuvieron a cargo de Adán Méndez. Aquí se dan a conocer escritos, a veces autobiográficos o de variada invención, además de cartas, entrevistas y testimonios, de quienes lo conocieron en vida. Por ejemplo, Ofelia Queiroz, quien tuvo una relación sentimental con él, testimonió en un texto, fechado en 1978, lo siguiente: "Fernando no era empleado en la oficina, ni siquiera sé si ganaba algo. Ayudaba al primo en la correspondencia de la firma. Traducía directamente al francés y al inglés, mientras el primo le dictaba en portugués. Iba mucho a la oficina, precisamente por ser primo, y muy amigo, de Freitas, y porque ahí se juntaban a conversar con otros amigos. Entre ellos recuerdo a Montalvor, que iba casi a diario y que no perdonaba a Fernando por no publicar su obra. Le decía: 'Fernando, es un crimen que sigas siendo desconocido'. Y él contestaba: 'No te preocupes, que cuando me muera, van a quedar cajones llenos'".

Y es cierto, su consagración llegó años después de su muerte, acompañada del inútil premio de la inmortalidad, como diría Li Tai Po. Inspiró a muchos creadores del orbe. En Italia está el ejemplo de Antonio Tabucchi, que escribió Los últimos tres días de Fernando Pessoa y otros cuentos . También lo tradujo al italiano. Y por su parte, en Chile, Raúl Ruiz introdujo en su cine elementos de la obra pessoneana.

Con todo, en Papeles personales se plasman aspectos poco conocidos del escritor portugués. En la página 53 se lee, a modo de rótulo: El ocultismo. Ahí, Paulo Cardoso anotó: "A Pessoa nada oculto le es ajeno, y esa dimensión no convencional del personaje y de la obra le otorga al asunto completo un grado más de complejidad. Solo en el ámbito de la astrología, por ejemplo, existen en el legado unos dos mil papeles. Sus heterónimos, sin ir más lejos, tienen un marcado diseño astrológico: Caeiro, tierra; Reis, aire; de Campos, fuego; todos con un Mercurio bien elevado, al igual que Pessoa ele mesmo , en su caso con predominancia del elemento agua. Y parece que además cumplió con una venerable, aunque tétrica, tradición de los verdaderos astrólogos: determinar el momento de la propia muerte".

La heteronimia se presenta aquí de manera lúdica y como una metafísica de la ficción. Méndez ahonda en este tema y aclara: "La parte mayor de la fama de Pessoa anda de la mano de los heterónimos. Con este término afortunadísimo designa a distintos personajes que asume al escribir". Sus disfraces literario-estilísticos lo convierten en otro, pero sin que jamás deje de perder la esencia de sí mismo. En el apartado que lleva por nombre, Tenho as opinióes desmentidas..., perteneciente al capítulo Textos sin fechas, dijo: "TENGO LAS OPINIONES DESACREDITADAS, las creencias más distintas- Pasa que nunca pienso ni actúo... En mi lugar siempre piensa, habla, actúa algún sueño cualquiera mío que en tal momento encarno (...) Mío, solo siento una incapacidad enorme, un vacío inmenso, una incompetencia respecto de todo lo que la vida es. No sé los gestos para ningún acto real. Nunca aprendí a existir".

Sin embargo, dejó un legado importantísimo para la literatura universal. Y fue atípico por antonomasia. Se agradece esta minuciosa edición por parte de Adán Méndez, pues viene a contribuir al conocimiento de la vasta obra de Fernando Pessoa.

 


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