Canciller alemana competirá por cuarta vez consecutiva en las elecciones generales del 24 de septiembre:
Merkel es confirmada como candidata conservadora, pero pierde terreno en sondeos

Luego de meses de tensiones internas, la Unión Socialcristiana (CSU) ratificó su respaldo a la alianza con la CDU. Lo hace justo cuando un sondeo le da por primera vez en una década la ventaja a los socialdemócratas liderados por el ascendente Martin Schulz.  

Jean Palou Egoaguirre 

Tras más de 11 años en el poder, Angela Merkel ya no parece imbatible.

La Canciller alemana fue nombrada oficialmente ayer candidata común de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), y de su tradicional aliado bávaro, la Unión Socialcristiana (CSU), para los comicios generales del 24 de septiembre. Pero en su cuarta campaña electoral consecutiva, la mujer más poderosa del mundo no ha logrado disimular las tensiones internas en su coalición por la crisis migratoria ni la tendencia a la baja en los sondeos, que por primera vez en una década ponen al Partido Socialdemócrata (SPD) en la delantera gracias al fenómeno de su cabeza de lista, el ex presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz.

Merkel, al menos, parece haber superado el primer gran escollo: ser confirmada como la candidata única de los dos grandes partidos conservadores alemanes, luego que la CSU amenazara en los últimos meses con quitarle el apoyo si es que la Canciller no accedía a su petición de fijar una cuota máxima de 200.000 refugiados anuales en el país.

Tras tensas negociaciones, que pusieron en duda la unidad del bloque, el líder de la CSU y primer ministro de Baviera, Horst Seehofer, finalmente adoptó un tono conciliador, y ayer ratificó que respaldarán la reelección de Merkel. "Lucharemos juntos en estas elecciones", anunció, luego de reconocer que con ella en la Cancillería a "Alemania le va bien" y que ante las turbulencias en el interior y en el exterior del país su liderazgo representa "una isla de estabilidad".

La CSU, considerado un partido "hermano" de la CDU, se ha convertido en una de las voces más críticas de la política migratoria de Merkel, ya que a través de Baviera entra la mayor parte de los refugiados que llegan a Alemania. Seehofer insistió ayer en que no han cambiado su postura de buscar poner un límite al número de migrantes, que llegaron a casi 900.000 en 2015 y a 280.000 el año pasado, pero reconoció que medidas del gobierno, como la mejor protección de las fronteras y el acuerdo con Turquía, han producido una reducción "patente" en la entrada de solicitantes de asilo y "van en la dirección correcta".

Merkel, por su parte, reiteró ayer que la CDU no modificará su postura. "Respecto al límite de refugiados, hemos llegado a la posición de que respetamos las diferentes opiniones", dijo la Canciller, quien de todos modos admitió que la situación de 2015 "no puede volver a repetirse".

Pese a este acuerdo electoral, la coalición CDU/CSU nunca había pasado por un momento tan bajo.

"La tregua entre la CSU de Baviera y la CDU de Merkel es muy inestable. La CSU y Seehofer comprenden que el ánimo popular se está volviendo en contra de un gran flujo de refugiados a Alemania, y que una política que respalde una cuota máxima aumentaría las opciones de Merkel de ganar las elecciones y podría detener al partido ultranacionalista Alternativa para Alemania (AfD)", dice a "El Mercurio" Ulrich Kühn, analista del Carnegie Endowment for International Peace. "Al mismo tiempo, Merkel, sobre todo por su pasado protestante, cree que es un deber cristiano ofrecer a los refugiados un hogar. Y ambos, la CDU y la CSU, dependen de Merkel. Sin ella, no tienen ninguna posibilidad de ganar. Eso confronta al partido con un dilema clásico".

"Efecto Schulz"

Además de la disidencia interna, Merkel enfrenta quizás por primera vez a un rival capaz de hacerle sombra.

Desde que Martin Schulz fuera elegido como el líder del SPD el pasado 24 de enero, reemplazado a Sigmar Gabriel -quien dijo que se hacía a un lado para mejorar las posibilidades de su partido-, los socialdemócratas van al alza en las encuestas.

Ayer, incluso, un sondeo del instituto Insa le otorgó ayer la ventaja al SPD sobre la coalición CDU/CSU, una situación que no se veía desde hace más de 10 años, en los tiempos del ex Canciller Gerhard Schröder (1998-2005). Según la encuesta, publicada por el diario Bild, si las elecciones fueran este domingo, el SPD obtendría el 31% de los votos (un alza de cuatro puntos en una semana), frente al 30% de CDU/CSU (que pierde tres puntos).

Otro sondeo de la firma Emnid le otorgó a la CDU/CSU una preferencia de 33%, frente al 29% del SPD, la diferencia más estrecha entre ambos partidos en este estudio desde septiembre de 2013. "Por encima de todo, Martin Schulz está logrando recuperar a los ex votantes del SPD y dirigirse emocionalmente a ellos", explicó Torsten Schneider-Haase, director de Emnid.

Los analistas aún están tratando de sopesar el impacto real de Schulz en la campaña, pero considerando el enrarecido ambiente político en Alemania, en algo sí coinciden: "Para Merkel, sin duda esta será la más dura de sus campañas", dice a este diario Weronika Priesmeyer-Tkocz, directora de la Europäische Akademie Berlin. "Merkel deberá probar que tiene una visión fresca y coherente para un cuarto mandato y de que es capaz de enfrentar todos los desafíos de seguridad y estabilidad que Alemania afronta ahora. Todo eso, en contra de un candidato que todavía es un gran desconocido, pero que también es un serio competidor", añade.

Según recalca la cientista política, "incluso si Merkel gana las elecciones, podría perderlas, obteniendo el apoyo más bajo en la historia".

Ya superado el impasse entre la CDU y la CSU, que en opinión de Priesmeyer-Tkocz responden a las "tensiones que hay en toda familia", el foco de la campaña girará hacia Schulz. "Él es un gran europeísta y un político con un verdadera base de apoyo, pero tendrá que convencer a los alemanes de que tiene una mejor agenda que Merkel (...). Ahora obtiene un gran bono de confianza, pero el apoyo público se reducirá tan pronto como presente sus soluciones concretas. Los argumentos y los asuntos internos todavía cuentan en la política alemana", asegura.

Para Ulrich Kühn, hoy la cancha está abierta: "Es absolutamente posible un triunfo del SPD en el voto popular. Schulz es un rostro nuevo y entrega un mensaje muy enfocado en la igualdad y la justicia, lo que resuena en muchos votantes que se sienten dejados atrás económicamente. Él tiene orígenes comunes e incluso carece de un título universitario, pero tuvo éxito como político en Bruselas, por lo que entrega el mensaje de que 'usted también puede hacerlo'. Luego, presenta una postura muy masculina de poder, particularmente durante los debates, mientras que Merkel siempre es muy cautelosa. En tiempos de crisis, este enfoque 'práctico' puede dar a las personas una sensación de seguridad. Por todo ello, creo que esta será la campaña más difícil de Merkel".

Merkel insistió ayer en la necesidad de buscar "puntos de coincidencia" con el Presidente de EE.UU., Donald Trump, respecto al papel de la OTAN.

 


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Merkel se reunió en Múnich con el líder de la CSU, Horst Seehofer.
Merkel se reunió en Múnich con el líder de la CSU, Horst Seehofer.
Foto:REUTERS


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