Primeras declaraciones del juez, a quien un peligroso reo usó como escudo para escapar del tribunal:
"Aproveché la única oportunidad que tuve... fingí que me tropezaba y me tiré al suelo"

Magistrado Sergio Henríquez se encuentra con licencia médica y aceptó responder algunas dudas del caso a "El Mercurio".  

Lilian Olivares 

Vestido en tenida informal, con bermudas y polera, el juez Sergio Henríquez Galindo podría pasar por cualquier hombre joven de los tantos que hoy están de vacaciones en Santiago.

El único indicio que da cuenta de la traumática e inédita experiencia en Chile que acaba de vivir son sus rodillas.

Ahí, en ambas, está la marca que le dejó el haber sido usado como escudo humano por un peligroso criminal que el lunes de esta semana se fugó del Juzgado de Garantía de San Bernardo: las lleva vendadas.

Tiene 38 años y reconoce que "nunca", jamás en su vida, había tenido una experiencia siquiera cercana a lo que experimentó a eso del mediodía. Y por mucho que sus ojos no transmitan el miedo que debe haber sentido al enfrentar el riesgo de ser matado en cualquier momento, Sergio Henríquez deja en claro que las profesionales que lo atienden de Uravit, la Unidad Regional de Atención a Víctimas y Testigos, le sugirieron que no hablara del tema porque por el momento no le hace bien revivir el episodio.

Es por ello que el juez, que por primera vez se refiere públicamente al caso con "El Mercurio", solo accede a aclarar un episodio determinante que hasta el momento no se había despejado sobre la secuencia de hechos que se sucedieron ese día. Ello, a partir del momento en que el reo Leonardo Azagra Valdivia agrediera a su custodio con un cuchillo, le quitara el arma y el cargador, irrumpiera en la sala de audiencia donde se encontraba el magistrado, lo apuntara a la cabeza con una pistola Taurus modelo PT 99, y lo sacara del estrado para llevarlo como rehén en su escape del tribunal.

El condenado, Leonardo Azagra (25), contaba en su largo prontuario -pese a su corta existencia- con el homicidio de una joven a quien intentó abusar y finalmente mató azotándole la cabeza contra una piedra.

Estaba tan resuelto a huir del lugar, que, de acuerdo a las primeras informaciones, arrastró al magistrado por las escaleras, a través de las cuales bajó tres antes de llegar a la calle.

-Hay una duda, juez. ¿En qué momento el reo lo suelta? ¿Lo hace voluntariamente o usted se escapa?

-A la salida de ese tribunal había un peldaño en la puerta, y yo aproveché la oportunidad. Hice como que me tropezaba, me solté y me tiré al suelo.

-¿De guata?

-Bueno, sí. Y ya en el suelo, puse mis manos detrás de la cabeza. Después sentí un disparo.

-¿El reo gatilló la pistola adentro, en el hall, o cuando ya estaba afuera del edificio?

-Yo sentí el disparo cuando él salió.

Afuera, el imputado comenzó a disparar al aire para que los gendarmes no lo persiguieran, y es posible que el juez haya salvado su propia vida cuando se arrojó al suelo.

-Dicen que fueron cuatro disparos los que percutó el delincuente...

-Yo escuché uno. Después, no sé. No recuerdo cómo me paré del suelo, o si alguien me levantó... Estaba...

-En shock, seguramente. ¿Había vivido una experiencia algo similar?, porque usar a un magistrado como escudo no había ocurrido en Chile en la historia reciente...

-Nunca.

-¿Y cómo lo llevaba el delincuente mientras bajaban desde el tercer piso? , porque testigos dicen que lo arrastraba...

-Me llevaba tomado de aquí, responde, indicando la punta de su hombro derecho y tomando la tela que cubría ese hombro.

En su carrera profesional conocía bien el perfil de los delincuentes, pero en ese momento no estaba haciendo un análisis de eso sino que solo tenía claro que en cualquier momento "se le podía salir un tiro. Pero de eso no puedo hablar".

 Titulares de Juzgado de San Bernardo se inhabilitan del caso

Los cinco jueces que están en funciones en el Juzgado de Garantía de San Bernardo -otros tres están de vacaciones y Sergio Henríquez, la víctima del incidente, con licencia- se inhabilitaron para dictar resoluciones en la causa que la fiscalía abrió contra Leonardo Azarga, quien está prófugo.

Según los escritos que fueron presentados el martes pasado, los magistrados aducen que los hechos "han ocurrido en dependencias del tribunal (...) han afectado a un compañero de trabajo y que habrían sido perpetrados por un imputado. Es posible estimar que concurren antecedentes suficientes como para considerar que existe un interés personal de este juez (...) lo que obliga a declarar la causal de implicancia consignada en el artículo 195 Nº 1 del Código Orgánico de Tribunales".

Así, cada uno concluye que "carece de la imparcialidad necesaria para garantizar el pleno ejercicio del derecho del imputado a ser juzgado por un juez imparcial".

Es por eso que un juez titular de Puente Alto, subrogando en el Tribunal de San Bernardo, ha tramitado las solicitudes del Ministerio Público.

Ayer quedó constituida la mesa de trabajo para proponer soluciones para mejorar la seguridad en los tribunales de justicia. A la cita fueron la presidenta de la Corte de Apelaciones de San Miguel, María Teresa Díaz; el ministro (s) de Justicia, Nicolás Mena, y el director (s) de Gendarmería, Maurice Grimalt.

Volverán a reunirse en marzo e invitarán a la Asociación de Magistrados y, posiblemente, a otros actores, como la Fiscalía y la Defensoría Penal Pública.

Jueces proponen instalar cubículos antivandálicos

Intenso debate ha generado entre los jueces que forman parte de la Asociación de Magistrados lo ocurrido el lunes pasado con su par de San Bernardo.

"¿Será necesario trasladar de un extremo a otro de la ciudad de Santiago a alguien para que mire una audiencia como esa (de sobreseimiento)?". "¿No sería más simple, en casos como este, usar las tecnologías disponibles y realizar una videoconferencia que enlace la sala de audiencias y alguna dependencia de la cárcel, evitando el traslado del interno?". Son solo algunas de las interrogantes que han planteado los magistrados en el debate interno.

Algunos jueces también sugirieron instalar un cubículo antivandálico con micrófono, desde la puerta que comunica el calabozo de los reos con la sala de audiencia, similar al que se usa en los bancos.

Otros proponen poner en todos los tribunales protecciones de policarbonato transparente entre el público, intervinientes y el juez.

De hecho, un magistrado comentó que él compró vidrios de seguridad para ponerlos en la sala de audiencia del Juzgado de Garantía de Angol, con el fin de proteger a fiscales y defensores.

Uno de los ejemplos de máxima seguridad mencionados en el debate interno es el caso de La Araucanía. En esa zona, Gendarmería identifica desde antes a los imputados o situaciones de riesgo y se despliega un montaje de seguridad. Esto no solo dentro de la sala, sino también en las afueras del juzgado, tratando de evitar daños, disturbios y velando por la seguridad de todos, cuentan jueces del lugar.

Hoy se realizará una reunión de directorio en la Asociación de Magistrados, en la que se revisarán estas propuestas de seguridad.



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''Cuando ya me había arrojado al suelo, puse mis manos sobre la cabeza. Y después sentí un disparo. <br/>SERGIO HENRÍQUEZ Juez del Juzgado de Garantía de San Bernardo
''Cuando ya me había arrojado al suelo, puse mis manos sobre la cabeza. Y después sentí un disparo".
SERGIO HENRÍQUEZ Juez del Juzgado de Garantía de San Bernardo
Foto:LUCIANO RIQUELME

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