Recorrido junto a la patrulla que enfrenta al alcalde de esa comuna con Carabineros
Policía municipal de Calera de Tango en terreno: tareas múltiples y visto bueno de residentes para que porten armas de fuego

El cuerpo cuenta actualmente solo con dos integrantes, pero de aquí a un mes y medio podría sumar a otros 14 agentes, todos ellos ex uniformados. Vecinos estiman que el nombre escogido para el contingente le da "peso" y están convencidos de que los nuevos "sheriffs", como los llaman, ayudarán a mitigar el déficit de carabineros que según ellos existe en la localidad.  

Marcelo Pinto E. 

Ocurre de un segundo a otro. Tan pronto el jefe de la nueva policía municipal de Calera de Tango, Álvaro García, divisa las llamaradas desde el interior de la patrulla, cerca de las 20:30 del jueves, da la orden: "Vamos para allá", le dice al conductor, antes de que el ulular del vehículo rompa el silencio que es casi total en el Camino Santa Teresa, próximo a la Autopista Central.

Las lenguas de fuego se elevan a una altura de casi diez metros, detrás de un cerco de pinos, cuando García y su colega Cristian Uribe llegan al lugar. De inmediato, el segundo llama por celular al carabinero del cuadrante, pero nadie responde: "Ellos tienen nuestro número, saben que somos nosotros", comenta, encogiéndose de hombros.

Alertados, probablemente, por algún lugareño, los carabineros entran en escena cinco minutos después. A esas alturas, Uribe ya dirige el tránsito con una linterna, mientras su jefe corre hacia la propiedad donde se registra el siniestro, para inquirir datos de la emergencia y saber si los residentes se encuentran bien. Con una mezcla de nerviosismo y molestia, el dueño asegura que se trata de una "quema controlada". Ante lo feble del argumento y la rapidez con que avanza el fuego, García, prefecto retirado de la PDI, mantiene su plan inicial: llamar a Bomberos para que acudan con un carro.

Alcalde reelegido por cuarta vez

El despliegue de la policía municipal de Calera de Tango en el incendio cobra relevancia a la luz de la controversia generada por la creación de ese organismo. El Ministerio del Interior, Carabineros y algunas figuras políticas han cuestionado públicamente la iniciativa del alcalde de esa comuna, Erasmo Valenzuela (ind.), elegido en 2016 para un cuarto período, en cupo de la Nueva Mayoría.

En lo medular, las críticas son dos. Una de ellas se relaciona con el nombre del cuerpo, bajo el argumento de que por ley son policías únicamente los miembros de Carabineros y de la PDI. El segundo reparo -para algunos, más importante que el anterior- apunta al hecho de que los nuevos custodios portan armas de fuego.

Al fragor de la polémica, el alcalde Valenzuela ha mantenido un nutrido intercambio epistolar con Carabineros, el que ha ido variando de tono: desde una virtual "guerra abierta", en un comienzo, hasta la posibilidad de que ambas partes se sienten a dialogar en los próximos días (ver relacionado).

Carabineros no hablan con sus "colegas"

De modo más o menos evidente, sin embargo, la "distancia" entre la policía municipal y los carabineros sigue palpándose en Calera de Tango. En el incendio del Camino Santa Teresa, por ejemplo, no hay contacto entre los hombres del alcalde Valenzuela y los uniformados.

Cuando llegan en radiopatrullas, los carabineros ven a sus nuevos "colegas", pero no se detienen. De hecho, lo hacen solo 50 metros más allá, donde hablan con vecinos.

Al rato, dan la media vuelta, pasan de nuevo junto a la camioneta municipal y se dirigen a la casa del agricultor que ya había sido contactado por García. Minutos después se retiran del lugar.

Sin perder de vista a los uniformados que se alejan, el ex detective y Uribe siguen dirigiendo el tránsito y monitoreando el avance del fuego. Unos minutos después aparece el carro de Bomberos. Con la ayuda de una escala y un potente chorro de agua, los voluntarios controlan el incendio. Solo entonces, la camioneta municipal se va: ya pasan de las 21:00 horas y un velo nocturno cubre totalmente el sector.

Por ahora, el cuerpo creado por el alcalde Valenzuela cumple sus tareas principalmente de día. Entre otras razones, porque tiene solo dos integrantes. "Estamos en marcha blanca", aclara García, mientras apoya el codo sobre dos chalecos antibalas que lleva en su patrullera.

Si los planes del municipio se concretan, de aquí a 40 días, el equipo de García debería contar con un total de 16 miembros: todos ellos ex funcionarios de las Fuerzas Armadas y de Orden, igual que él.

Cien ex policías interesados en entrar

La selección del personal está avanzada. Dos de las vacantes serán ocupadas por un ex prefecto de la PDI y un ex suboficial mayor de Carabineros. Los 14 nombres restantes saldrán de una lista de más 100 interesados (hombres y mujeres) que se encuentra actualmente sobre el escritorio de García.

Antes de incorporarse al cuerpo, pasarán por exámenes físicos y mentales. Junto con ello, deberán probar que hicieron "buenas" carreras en sus respectivas instituciones. Y que tienen "frescas" sus destrezas, entre ellas el uso de armamento.

García pasó a retiro en la PDI hace tres años, luego de una carrera que se prolongó por más de tres décadas. Llegó al grado de prefecto (equivalente al de coronel) y se desempeñó en áreas tan diversas como delitos económicos, narcóticos y búsqueda de personas extraviadas. Cumplió igualmente misiones en Argentina, Brasil y Francia.

Haber jubilado con ese grado le permite, por ley, portar un arma de fuego particular en todo momento. Como sucederá también con los demás ex policías que él seleccione para formar parte de su contingente.

Desde el 7 de febrero, cuando entró oficialmente en funciones la policía municipal, García lleva al cinto una pistola calibre 9 milímetros. Igual que en sus tiempos de detective o al retirarse de la PDI. "Quien crea que uno anda mostrando el arma, está equivocado. Se la manipula solo en dos casos: para limpiarla o para usarla", aclara, mientras inicia una nueva jornada, la mañana del jueves, junto a "El Mercurio". Al volante de la patrulla va Cristian Uribe, quien por ser inspector municipal no porta armamento alguno.

Mientras el vehículo avanza por la calle principal de la localidad, cuya población bordea los 30 mil habitantes, el ex prefecto reflexiona sobre la controversia en torno a la iniciativa del alcalde.

La acusación de que por operar con el nombre de policías "usurpan las funciones" de la PDI y de Carabineros le parece injustificada. A su juicio, ello se daría solo si él o las personas bajo su mando se identificaran como miembros de algunas de esas dos instituciones, "cosa que jamás haríamos".

Pobladora: si llevan armas,"los respetan"

Las dudas respecto de que algunos de los integrantes del nuevo cuerpo carguen armas propias lo incomoda más todavía. "Somos jefes policiales retirados. No es un regalo que podamos llevarlas: es un derecho adquirido por quienes alcanzamos altos grados en nuestras instituciones".

El ex detective interrumpe su exposición para bajar en una plazoleta de la Villa Los Tilos. Bajo el punzante sol del mediodía, lo saludan dos vecinas. "¡Valiente nuestro alcalde, se atrevió! ¿Qué mejor que tener una policía propia para que nos cuide?", plantea una de ellas, Teresa Arce.

Conforme pasan los minutos, otras señoras se suman al corro. Todas se declaran contentas con la iniciativa. Se quejan de que la vigilancia de Carabineros en el barrio es insuficiente. Y hacen un contrapunto con el papel de los nuevos policías: "Los vemos súper seguido por acá. Tienen que seguir así. Llevaré un control en un cuaderno de las veces que vienen", previene Arce.

Interrumpiéndose unas con otras, aseguran que ha habido varios robos en el sector. Luego, en tono confidencial, hablan de un joven que vende drogas en la población. García toma nota y anticipa que derivará los datos a Carabineros o la PDI.

Antes de que la patrullera siga su recorrido, la conversación deriva hacia la polémica por el porte de armamento. Ninguna ve dificultad en ello. De hecho, a María Lara le parece "regio", porque "así los respetan".

Refuerzos desde Santiago

De vuelta en la camioneta, el ex detective le pide al conductor que se dirija hacia uno de los puntos dispuestos por el municipio para el pago de los permisos de circulación.

En el trayecto, García divisa a un inmigrante y lo aborda. Como es haitiano, le habla en francés. El hombre le explica que es vecino del sector y exhibe espontáneamente su cédula de entidad: "Con ellos hacemos labor educativa, orientándolos en diversos planos", detalla el ex prefecto.

Ya en el módulo que recauda los dineros de las patentes, él y su colega se cruzan con un carabinero que custodia el puesto. Tan pronto divisa la camioneta municipal, el uniformado sale del contenedor y se aleja hacia una gasolinera, desde donde observa a sus "colegas".

Los stands para el pago de patentes funcionan desde hace varias semanas en Calera de Tango, pero en el municipio aseguran que solo en días recientes los carabineros se acercaron para vigilar la recaudación y retiro de los dineros.

Esa versión sintoniza con la percepción que algunos vecinos tienen sobre un mayor despliegue en terreno de la policía uniformada en la comuna, tras el estallido de la polémica. Los mismos datos indican que el contingente local ha sido reforzado con personal de otros cuarteles.

El comerciante Rodrigo Flores se cuenta entre quienes tienen esa impresión. A su restorán llegaron hace unos días unos carabineros afuerinos. Al preguntarles por qué "empadronaban" su negocio, si no pertenecían al cuartel local, le dijeron que los habían "mandado desde Santiago".

Estrenarán nuevo uniforme

Después de visitar el módulo de los permisos de circulación, la camioneta municipal recorre las inmediaciones del Colegio La Misión. En la zona han sido desvalijados varios autos y existe el riesgo de que esos delitos vuelvan a repetirse.

García y Uribe bajan del vehículo. Ambos visten igual: bototos café, jeans y poleras azules con la inscripción "Policía Municipal" en la espalda. La indumentaria que llevan, en todo caso, es solo temporal. La definitiva será de mejor calidad y más funcional. Con un diseño que, por ahora, se mantiene en suspenso.

Búsqueda en la basura

De regreso en la camioneta, García detalla que las funciones del cuerpo encabezado por él son múltiples. Y que van desde las tareas propias de los inspectores municipales a labores de prevención delictual (como controles de identidad), aunque no investigativas.

Hasta ahora, no se han topado con delitos flagrantes. Pero dice que si ello ocurriera, correspondería dar aviso inmediato a Carabineros o a la PDI. Sin perjuicio de que intervendrían, por ejemplo, si la vida de una persona corriese riesgo. Entonces, dice, podrían llegar a empuñar sus armas: "Lo mismo, si los amenazados fuéramos nosotros". La policía municipal, en todo caso, contará próximamente con un reglamento, el que está en plena redacción.

El pavimento se acaba y la camioneta avanza por un camino de tierra. Distintos tramos de la vía, vecina a un canal, se han convertido últimamente en botaderos clandestinos. Junto a tupidas zarzamoras es posible observar desperdicios tan diversos como sillones viejos o tambores de lavadoras: "Es gente que viene de otros lados. Queremos tomar fotografías de patentes para cursar las infracciones correspondientes", anticipa el ex prefecto, mientras remueve los desperdicios en busca de alguna pista.

Más allá, la patrulla se cruza con un jinete. Se llama Juan Gálvez y trabaja amansando caballos. Cuenta que aparte de basura, en el sector botan perros. Sabe de la nueva policía municipal y la aprueba, pues le parece que los carabineros no dan abasto para cubrir toda la comuna. Valora también que lleven armas: "Si no tienen, poco caso les harían. Suman esfuerzo con los carabineros, que son pocos. Además, los campos acá son grandes y cuesta recorrerlos".

Quejas por autos abandonados

La ronda continúa. De repente, desde la puerta de una casa, un hombre hace señas. "¿Lo habrán asaltado?", se pregunta García, antes de detenerse. No. Solo se trata de un residente, Alejandro Bernier, quien desea saludarlos y pedirles su teléfono para llamarlos en caso de urgencia: "Me parece fantástico esto. Los carabineros y la PDI son insuficientes. Y a esta parte cuesta que vengan".

Cae la tarde y la camioneta reemprende la marcha. En un cruce, los saludan con los pulgares en alto desde un auto. "La gente ya nos ubica", reflexionan el ex detective y el conductor. Al punto de que algunos vecinos los apodan "los sheriffs", según reconocen ellos mismos.

La siguiente parada es un restorán, donde en los últimos días se han sucedido cuatro robos contra automovilistas. Cuando la camioneta llega, el dueño, Víctor Sepúlveda, sale y da la bienvenida. "Todo lo que sea ir contra la delincuencia es bueno", sentencia. Y hace una reflexión. Dice que le parece "increíble" el debate en torno al nombre de los nuevos policías y su facultad para llevar armas. "Eso les da un peso. ¿Dónde está lo malo?", se pregunta.

Ya oscurece, cuando García y Uribe enfilan hacia calle San José, donde hay reclamos por la presencia de unos autos viejos que permanecen abandonados. Los residentes se quejan de que sus planteamientos ante Carabineros no han dado resultado.

El ex detective anota los datos y mira la hora. Anochece y el término del patrullaje diario se acerca. Ya es momento de iniciar el regreso al municipio. Pero esta vez, el fin de la jornada se dilatará. Pues falta todavía el "cara a cara" con el incendio en el Camino Santa Teresa.

Lejos de ahí, en la sede comunal, acaban de instalar un cartel de estacionamiento prohibido, con la inscripción: "Uso exclusivo policía municipal". Quizás, como un indicio elocuente de que el alcalde Erasmo Valenzuela no tiene intención alguna de echar pie atrás en su iniciativa.

En el decreto alcaldicio que crea la Policía Municipal de Calera Tango se aclara que los integrantes de ese cuerpo tendrán la calidad de "inspectores municipales", facultados para "velar por el cumplimiento de las leyes y las ordenanzas municipales".

 Carabineros está dispuesto a abordar la controversia en "reunión" con el municipio

En la Municipalidad de Calera de Tango tienen la impresión de que Carabineros está cambiando de actitud frente a la creación de la Policía Municipal. Lo dicen por el tono de la carta que hace menos de dos semanas les envió el comisario de San Bernardo, comandante Gabriel Reyes.

El oficial plantea en la misiva que "se estima prudente conformar una reunión de trabajo a la brevedad (...), a objeto de determinar los cursos de acción adecuados y pertinentes, de acuerdo con el marco legal". Cita que podría darse en los próximos días.

La carta del comandante Reyes forma parte del extenso intercambio epistolar que ha tenido el alcalde Erasmo Valenzuela con distintos organismos públicos, principalmente Carabineros, en el marco de la controversia generada por su iniciativa de seguridad pública.

En el municipio estiman que el mensaje de Reyes contrasta con el tono de los primeros pronunciamientos de la policía uniformada, en los que se criticó sin concesiones la medida impulsada por Valenzuela.

Uno de ellos estuvo dado por el oficio que el secretario general de Carabineros, general Leonidas Venegas, dirigió a la Subsecretaría del Interior, el 14 de febrero pasado.

En él se advierte que el decreto alcaldicio que da vida a la Policía Municipal configuraría un "delito". Concretamente, aquel relativo al "empleado público" que excede "maliciosamente sus atribuciones".

Más adelante, fustiga el empleo de la denominación "policía" por parte del municipio, "a la cual no tiene derecho".

En ese marco, Carabineros pidió a la Contraloría que se pronuncie sobre la legalidad del uso de los términos "policía" y "jefe de policía" en el decreto firmado por el alcalde Valenzuela.

Desde el municipio, le restan dramatismo al pronunciamiento que debe emitir el organismo contralor. Pues argumentan que si este llega a ser adverso, solo habría que cambiarle el nombre a los patrulleros comunales, lo que no alteraría sus funciones, ni tampoco la facultad que tendrán sus futuros miembros para portar armamento, tal como sucede hoy con el jefe del nuevo cuerpo, Álvaro García.

En el entorno del alcalde recuerdan que la iniciativa se originó en la molestia de los vecinos frente al hecho que los carabineros llegaron "en micro" a un accidente de tránsito, ocurrido el 12 de diciembre pasado, en Avenida Lonquén, lo que al jefe comunal le pareció "vergonzoso".



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El jefe del cuerpo de vigilancia creado por el alcalde de Calera de Tango porta permanentemente una pistola calibre 9 milímetros que le pertenece. Por su condición de prefecto retirado de la PDI, tiene permiso para llevarla en todo momento y lugar.
El jefe del cuerpo de vigilancia creado por el alcalde de Calera de Tango porta permanentemente una pistola calibre 9 milímetros que le pertenece. Por su condición de prefecto retirado de la PDI, tiene permiso para llevarla en todo momento y lugar.
Foto:CRISTIÁN CARVALLO

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