Eyzaguirre pone sus fichas para el año de cierre:
"Es un gran mito que en la discusión constitucional haya algo disruptivo o retroexcavador"

Pese al difícil momento económico, a partir de este mes, el ministro de la Segpres estará a cargo del tema "mecanismo", y la Presidenta enviará su proyecto sobre la base de los cabildos ciudadanos.  

Pilar Vergara y M. Soledad Vial 

El ministro Nicolás Eyzaguirre no baja la guardia ni tira la esponja. Por mucho que el país esté en otra... discutiendo acaloradamente por lo que vendrá después.

El escudero de Bachelet está iniciando el año de cierre en La Moneda con dos propósitos que no transa: terminar su reforma educacional -a la que defiende como su creatura que es- y lanzar al ruedo la nueva Constitución, por mucho que este tema encienda las hogueras de la incertidumbre, cosa que reconoce, pero cree que hay que enfrentar.

En esta conversación tuvimos al frente a un Eyzaguirre que ha creado todo un personal "relato" para justificar y defender a este criticado gobierno. Como la Presidenta, piensa que las reformas serán reconocidas y apreciadas con el tiempo, y lo compara con la apertura económica que hizo Chile en tiempos de Pinochet, que aun así tuvo la más encarnizada oposición, y que terminó siendo la clave del progreso del país.

Admite el clima de incertidumbre que se respira y paraliza inversiones y crecimiento. Pero para eso también tiene un "relato": "¿Cómo reduces la incertidumbre? ¿Congelando la realidad, o haciéndote cargo de los temas y los descontentos?".

Cuando le preguntamos cómo ha vivido él, tan winner la vida entera, esta experiencia de "bailar con la fea"... sincera algunas de sus frustraciones, como la "silla eléctrica" que fue el Ministerio de Educación para su capital político. Parece resignado, en eso, pero en cambio, no se resigna al clima de crispamiento con guerra de comisiones por lado y lado, y descalificaciones que anulan del todo los acuerdos. Y advierte: "así como el populismo es la aventura del camino corto que no lleva a puerto, lo es la descalificación, sancionar como culpable sin debido proceso. Son atajos que cuestan caro".

 "Espero que con la reforma educacional pase lo mismo que con la apertura al comercio internacional"

-Ya está llegando al final, ministro. Si usted tuviera que enmarcar una foto de este gobierno -así como fue la Pensión Solidaria en Bachelet Uno y el millón de empleos para Piñera-, ¿cuál elegiría?

-Posiblemente, los dos elementos más notables de este Gobierno son la reforma educacional y la mejora de la calidad de la política. La agenda de transparencia, más los cabildos ciudadanos y todo lo que ha llevado a que el país comience a reflexionar sobre su Constitución son logros muy importantes. Y en Educación, el crecimiento de la educación parvularia; la inclusión, que permitirá terminar con el copago y la discriminación; la carrera docente; los avances en gratuidad, inicialmente tan cuestionada, son avances que han requerido gran coraje político. Y seguiremos con lo que falta.

-La educacional es la reforma "estrella" y es creatura suya. Se han hecho muchos cambios en lo administrativo y financiero... Pero el aula, la sala de clases, que es donde está la clave del problema, según los entendidos, no se ha tocado.

-Déjenme decir que los gobiernos son muy cautos a la hora de hacer reformas educacionales, porque hay muchos intereses, grupos de presión. Por otra parte, los resultados tienden a tardar en el tiempo; por lo tanto, requieren una fuerte inversión de capital político. No es lo mismo que dar un bono para marzo o mejorar las pensiones, que tienen rendimiento inmediato. Nosotros creemos que esos resultados van a llegar. El tema del aula, que tiende a señalarse como un "debe", a mí me parece bastante sofista como argumento. Porque en educación las cosas están interconectadas: lo que haces en el aula depende de la calidad de los profesores, de la organización del sistema educativo, de los directores de escuela, de los programas y contenidos, y todas las reformas van a ir generando una mejor organización, más recursos. Entonces, no es cierto que no se esté llegando finalmente a la sala de clases. Pero no se llega a través de un atajo, sino cambiando el conjunto de condiciones que en definitiva se traduce en una mejor pedagogía.

-Entonces, ¿usted cree que va a llegar el día en que la gente vea resultados que hagan reconsiderar la desaprobación mayoritaria que tienen las reformas educacionales?

-Claro; la apertura al comercio internacional -que se hizo en tiempos de dictadura-, con la baja de aranceles y todo lo que significó en términos de desindustrialización, tuvo una resistencia brutal. ¿Y alguien, a estas alturas, duda de que si no nos hubiéramos abierto al comercio internacional, jamás habríamos llegado a los 23 mil dólares de ingreso per cápita? En ese momento hubo que pagar los costos, y hoy nadie duda de su beneficio. Yo espero que lo mismo pase de aquí a 15 años con la reforma educacional. Con la apertura al comercio internacional tuvimos la primera piedra del desarrollo. Pero la segunda es el capital humano.

"El derecho de propiedad en la forma como está consultado en la Constitución, no debiera sufrir cambios de importancia"

-Ustedes han repetido que están acotando lo que les faltaría por hacer, ¿por qué no precisa cuáles serán sus fichas 2017?

-Falta consolidar bien la reforma educacional: la educación pública y la superior. Ambas hay que sacarlas este año. Y en materia de "mejor democracia", la agenda de probidad está muy avanzada, y ahora viene la regulación de intereses con temas como el fideicomiso ciego. Pero luego es fundamental dejar planteadas las bases de una nueva Constitución, y en eso ya participaron 220 mil personas en los cabildos ciudadanos, que serán la base del proyecto que presentará la Presidenta. Vamos a partir este mes con el capítulo que definirá cómo se discutirá esta nueva Constitución, y lo llevará el Ministerio del Interior.

-¿No les parece inoportuno reabrir el tema constitucional que provoca tanta incertidumbre, en la actual encrucijada en que las principales autoridades económicas han dado un campanazo por el crecimiento?

-Dos reflexiones frente a eso. Uno escucha como una verdadera majadería -y no sin razón- que las reformas crean incertidumbre y que eso limita la inversión y el crecimiento. Pero la pregunta es cómo reduces la incertidumbre: ¿Congelando la realidad, o haciéndote cargo de los temas y los descontentos que pulsan por salir? Nosotros creemos que en el caso constitucional, más allá de que la actual tiene muchos aciertos, obviamente que contiene una falta de legitimidad. Una Constitución debatida en democracia tiene la gran virtud de establecer reglas del juego; y hay que estar abierto a que algunas de ellas cambien. Eso es respecto del tema de la incertidumbre. Pero respecto del fondo, yo diría que ha habido injustificado temor, porque lo que fue el resultado de los cabildos no tiene nada de disruptivo. Lo que hay es un listado de derechos que es más abundante, y una jerarquización, sin perder ninguno de los que están.

-La duda grande tiene que ver con el derecho de propiedad...

-El derecho de propiedad está consagrado en todas las constituciones del mundo occidental. Y en todas, en la medida en que por una necesidad pública requirieras expropiar, se consulta que quien fuera expropiado debe ser compensado íntegramente, a valor de mercado. En Chile -y eso tiene una raíz histórica en la reforma agraria- se exige que el pago sea en efectivo y al contado. Hoy, eso es irrelevante. En resumen: el derecho de propiedad en la forma como está consultado en la Constitución no debiera sufrir cambios de importancia.

-Es su visión, pero hay quienes tienen otra, y muchos son los que piensan que abrir esta discusión es contraproducente hasta para el Gobierno... por su impacto en el crecimiento.

-No hay duda de que la incertidumbre no es favorable al crecimiento. Pero el coraje y el liderazgo político consisten en detectar cuáles son las causas de incertidumbre y saber conducirlas. Y a nuestro modo de ver, el tener una incertidumbre respecto de una falta de legitimidad constitucional es algo que podemos y debemos superar.

"Es un gran mito que en la discusión constitucional haya algo disruptivo o retroexcavador. Lo que hay son temas nuevos: medio ambiente, indígenas, derechos sociales, que en ninguna Constitución se establece que tienen que ser concedidos en su integridad y de manera inmediata".

"Creo que el bajo crecimiento es estructural; hay que pasar a otra etapa"

-Desde su sillón político, ¿cómo vio el llamado de urgencia que hicieron el presidente del Banco Central y el ministro de Hacienda por la situación económica?

-Yo tengo una particular visión como economista de lo que nos está pasando. Y creo que no invado terrenos, porque con Rodrigo Valdés, esto lo conversamos habitualmente. Yo creo que en el fenómeno del bajo crecimiento hay una causa coyuntural, y un problema más estructural. El coyuntural es la desaceleración de los commodities . De hecho, yo estaba en el FMI en los momentos de auge en que crecíamos al 6%, y desde allá advertimos que eso no iba a durar para siempre, que se iba a apagar. Ese elemento en Chile produjo el boom minero, que arrastró el inmobiliario, y de comercio y servicios. Lo estructural es otra cosa: el ritmo de crecimiento de las exportaciones en volumen, que es nuestro gran tirón, se comenzó a estancar a mediados de los 2000 -y soy honesto, porque era yo el ministro de Hacienda-. Y ese estancamiento se compensó por un mejoramiento de precios, que es lo que ahora se deterioró. Entonces yo creo que el problema estructural no tiene que ver con las reformas laborales ni con la tributaria: tiene que ver con que necesitamos pasar a una nueva fase exportadora, en que hay que preocuparse de los problemas de competitividad. Desde flexibilidad laboral, pasando por buenos sistemas regulatorios, infraestructura, que los trámites sean fáciles.

-Las inversiones que hoy están tan frenadas no son tan estructurales; tienen que ver con las decisiones que toman los empresarios, de arriesgar o no arriesgar, según la confianza que tienen en el país.

-La certidumbre es un factor muy importante para el crecimiento, pero también lo es mejorar la calidad de la educación, de la ciencia y de la innovación. Si uno mira los países más fuertes en commodities, que lograron llegar al desarrollo, todos en algún momento se plantearon el tema del capital humano: Finlandia, Dinamarca, Australia. Y la innovación como el elemento central. Esos países crecen hoy día, mucho más que con mucha inversión, con mucha productividad. Y la productividad tiene que ver con el conocimiento; es otro tipo de crecimiento.

-Y, mientras tanto, ¿el deterioro del empleo, ministro?

-El empleo asalariado depende del crecimiento económico. Las condiciones objetivas para crecer están: un dólar que hace rentables las exportaciones y tasas de interés bastante bajas. Es la fórmula que nos sacó de la crisis en los 80. Entonces el problema son las condiciones subjetivas que dan los conflictos y la incertidumbre. Hay cosas que se pueden hacer, como la agenda de competitividad y el fondo de infraestructura, pero en la práctica hay que mirar a la política, porque calidad de política y crecimiento económico están más mezclados que nunca.

-Ahora, con la entrada de la ley laboral puede venir otro golpe al empleo.

-Eso ya es cosa juzgada. Habrá que ver cómo se implementa y cómo se resuelven los conflictos que puedan aparecer.

"Siento que todavía hay voluntad de conjunto en la Nueva Mayoría"

-Como estratega político del Gobierno, ¿diría usted que sigue la Nueva Mayoría, o que termina acá?

-En la última reunión de presidentes de partido se habló de un acuerdo marco; lo propuso la DC. Vamos a ver qué contiene y quiénes pueden suscribirlo, pero siento que todavía hay voluntad de conjunto. Nuestra convicción es que este nuevo "contrato social" y nueva democracia requieren de la prolongación de la centroizquierda. El acervo compartido dentro de la Nueva Mayoría es muy grande. No pensaría que aquí se va a producir una división irreconciliable.

-¿Acervo que comparten la DC y el PC? No es lo que se ve...

-Incluso entre la DC y el PC. La prensa logró instalar muy bien las diferencias que existen en el tema de Cuba. Pero, al menos respecto de Chile, no hay nadie dentro de la Nueva Mayoría que no piense que debe haber libertad de prensa, de reunión, de que el voto debe ser secreto. Claro que hay diferencias respecto de Cuba como las hay en la centroderecha respecto de Pinochet: algunos le llaman dictadura y otros no. Si nos sacamos al pizarrón en materia de los derechos democráticos, tenemos más unidad nosotros que la que tiene la centroderecha.

-Entonces, a diferencia de otros ministros que han pasado por este palacio, ¿el PC no ha sido una piedra en el zapato para usted?

-No, si lo ponen en términos de interactuar con el PC, pero no le puedo mentir que ha sido difícil poner de acuerdo a los partidos de la coalición, ¡y muy difícil! Respecto a mi experiencia anterior como ministro de Hacienda del Presidente Lagos, lograr consensos a veces ha sido muy cuesta arriba.

-Usted se acordó del Presidente Lagos, su ex jefe. ¿Cómo está viendo su candidatura?

-Como Gobierno, quisiéramos que hubiera primarias, que haya candidato único sobre la base de un acuerdo programático marco. Si eso ocurre, no es tan fácil advertir quién podría ganar, porque los que contestan las encuestas y los que votan en las primarias no son necesariamente los mismos.

-¿No le complica que Lagos no repunte?

-Con la crisis de la política se ha instalado un sentimiento general de desvalorizar lo que se hizo en el pasado. Eso afecta al Presidente Lagos y a mí mismo, aunque yo soy mucho menos importante. Los políticos con más trayectoria sufren un mayor costo.

-¿Qué significa para la centroizquierda que quien tenga los récords más competitivos sea un outsider, como Alejandro Guillier?

-La crisis de la política ha impactado transversalmente, pero, sin duda, con más fuerza al que está en el gobierno.

-¿Viene con fuerza el Frente Amplio? Ellos ofrecen participación social, que es precisamente lo que usted dice que quiere la gente.

-No creo en el asambleísmo como reemplazo de la democracia participativa. Los actores sociales son muy importantes, pero no reemplazan a la democracia representativa, donde el voto es secreto e informado, y donde la mayoría silenciosa también se expresa no solamente en los que salen a la calle. Ahí tengo discrepancias fuertes con este Frente Amplio.

"Si no mejoramos la calidad de las discusiones, no vamos a recuperar la confianza en la política"

-¿Se refichó en el PPD? Es el partido con más problemas para volver a constituirse.

-Sí.

-¿Y cree que esta inesperada situación que planteó la nueva ley de partidos pueda llegar a impedir la realización de primarias?

-Veo, desde la UDI al PC, un esfuerzo algo tardío, pero muy fuerte en el refichaje; todavía confiamos en que los partidos lo van a lograr. La Comisión de Probidad planteó que no eran fiables las fichas de militantes, que estaban totalmente desactualizadas. ¿Habría entendido la ciudadanía que les diéramos financiamiento a los partidos en base a las antiguas planillas sin ningún requisito de transparencia? Creo que no. Ahora nos aprieta tener que cumplir ciertos ejercicios... No sé si teníamos muchas alternativas; se hizo lo que debía hacerse, aunque duela.

-Con todo, ¿han logrado su cometido las nuevas leyes? Hoy se ve un escenario confuso y no está claro que la gente esté en camino de confiar más en la política.

-Las crisis profundas no se solucionan con una bala de plata, con un par de leyes. Es como las rupturas matrimoniales: toma largo recuperar las confianzas. Por tanto, paciencia y persistencia. Todavía falta. Pero si no mejoramos la calidad de las discusiones, en forma y fondo, no nos vamos a recuperar. Y no hay alternativa a la democracia representativa. Desacreditar la política termina en el asambleísmo, que es lo peor de todo. Porque ahí sí que la transgresión a la voluntad popular es total. En un ambiente de descalificación, no vamos a despejar la incertidumbre, porque la estabilidad de las reglas del juego se basa en acuerdos; y con descalificación no se consiguen acuerdos.

-¿Dónde ve esa descalificación?

-Así como el populismo es la aventura del camino corto que no lleva a puerto, la descalificación, el sancionar como culpable sin debido proceso son atajos que cuestan caro.

-¿Se refiere a las críticas que hizo Piñera al Gobierno por su manejo de los incendios?

-O también las críticas que la gente de la Nueva Mayoría le puede hacer a Piñera. No me gustó que el ex Presidente Piñera, quizás sin todo el conocimiento, descalificara la forma en que el Gobierno estaba actuando frente a los incendios, pero eso es una crítica a la gestión no a la integridad de las personas o a la legitimidad de sus ideas.

-¿Crispa el ambiente electoral esta "guerra de comisiones"? La Nueva Mayoría consigue investigar a Piñera y la oposición, los aportes de la brasileña OAS a la campaña de Bachelet.

-Claro. Me encantaría que se estuviera discutiendo cómo se continúa la reforma educacional, cómo se llega a la sala de clases, qué se va a hacer por la descentralización, cómo vamos a solucionar los problemas de pensiones. Converso mucho con los míos y con la oposición, y llegamos a acuerdos, pero vamos descalificando en la comisión, porque hay que hablarle al público.

"La democracia representativa ha sido hackeada por las nuevas formas de información"

-Usted ha sido siempre un "winner": estudiante de Harvard, vicepresidente del BID, exitoso ministro de Hacienda, y ahora le tocó bailar con la fea. ¿Cómo ha vivido ese cambio?

-Respeto absolutamente cómo cada uno vive su vida. Yo, desde muy chico sentí que había crecido en medio de muchos privilegios y que mi llamado era volcarme al bien común. Ojalá hubiera sentido otro llamado; habría vivido más tranquilo. Cuando la Presidenta me dice que me haga cargo del Ministerio de Educación, era casi evidente lo que iba a pasar. Le dicen la "silla eléctrica"; pasas por ahí, y no repuntas nunca más. Y crónica de una muerte anunciada, me generó un costo de capital político enorme, y lo asumo con hidalguía.

-Debe ser frustrante que un gobierno con mayoría parlamentaria y una Presidenta con popularidad histórica se propone iniciar un "ciclo político" nuevo, y termina con tanta desafección.

-Este gobierno planteó correr la marca hacia los temas de superación de la desigualdad. Pero entonces vino la crisis de la política, que es mundial. ¿Cuánto siente la gente que las decisiones de política pública los representan a ellos, y no que son tomadas por sus representantes en favor de ellos mismos? Esa crisis nos pegó con fuerza, y se ha querido interpretar interesadamente como que la sociedad hizo una nueva lectura de las reformas, que no les gustan, que quisieran algo más individual. Eso es incorrecto. Si este hubiera sido un gobierno de centroderecha, el problema lo habrían tenido igual. Lo deslegitimado es la credibilidad de lo que la autoridad dice que quiere hacer.

-¿No hay un poco de "autocomplacencia" de pensar que esto le habría pasado a cualquiera?

-En nuestro beneficio está que esto ocurrió en todas partes del mundo. Con las tecnologías de información y la capacidad de conexión horizontal, el cuestionamiento a las autoridades creció, y la transparencia y las buenas prácticas no lo hicieron al mismo ritmo. Fui a una conferencia de la OCDE, y quedé atónito: la democracia representativa ha sido completamente hackeada por las nuevas formas de la información. Miren Estados Unidos ¿Por qué pierde Hillary Clinton?, ¿por qué quiere irse más a la izquierda o más a la derecha?, o ¿por qué Trump logra instalar la idea de que ella pertenece a la élite que siempre ha gobernado?



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No hay duda de que la incertidumbre no es favorable al crecimiento; pero el liderazgo político consiste en detectar sus causas y conducirlas.
"No hay duda de que la incertidumbre no es favorable al crecimiento; pero el liderazgo político consiste en detectar sus causas y conducirlas".
Foto:JOSÉ ALVÚJAR

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