Crítica de Arte Sala de Arte Las Condes y Liga Chileno Alemana:
La más joven generación geométrica

WALDEMAR SOMMER 

Continúan las buenas exposiciones que dan comienzo a la actual temporada. Esta vez se trata de dos, una colectiva y otra individual. Así, en su sala de Apoquindo, la Corporación Cultural de Las Condes nos ofrece 16 artistas, exploradores de desarrollos flamantes de la vieja, pero todavía vigente, abstracción pura. Libertad creativa y solidez formal los caracteriza. Los dos con mayor trayectoria se hacen admirar por sus respectivos aportes: Patricio Court y Cristián Abelli. Ambos se basan en ocres, negros y blancos. Pero el primero permite, a través de su pintura de texturas marcadas, que el yute se impregne de una indudable expresividad dramática, que se refuerza con el par de colores incrustados. Similar excelencia posee la sobriedad elegante de formas que Abelli obtiene de sus móviles despliegues de curvas y de la concurrencia refinada de rosado y violeta claro. Los característicos papeles de diario con que Andrés Vio construye sus acumulaciones de grandes círculos concéntricos son reemplazados acá por óleo y grafito, conduciéndolos hasta un efecto óptico de rango monumental.

Pero este conjunto cultor de la geometría cuenta, sobre todo, con nombres nuevos y hasta primerizos. Entre los autores más o menos recientes, tenemos a Amalia Errázuriz y a ; la también genuina Errázuriz acumula recortes de marcos de cuadros dorados y plateados relumbrosos, que ostentan cierta condición de relieve escultórico; al mismo tiempo, materializan el trabajo que nos parece más valioso suyo.

Por su parte, en esta Sala de Arte municipal tampoco faltan artistas, hasta ahora desconocidos. Ya abre la entrada del recinto Caterina Di Girolamo. Su transfiguración de una simple hoja de helecho denota un dinamismo y un ánimo juguetón muy atractivos. Probablemente, con Vasarely como modelo fecundo, Mario Morales establece sus rectas y curvas de fuerte monocromía en diálogo con alargadas manchas negras que comunican al soporte de madera clara un aire de cielo nuboso. Sobre similar soporte, pero aprovechando sus vetas sin pintar, Daniel Errázuriz traza conjuntos más tradicionales, compuestos por líneas paralelas sin color, las que se quiebran en un ritmo sincopado, capaz de animar la regularidad de trazos reinante. Andrés Hermosilla-Soliz extrae de su casi enceguecedor azul de Prusia y rítmicas líneas blancasuna regularidad dinámica, que lo emparenta con los despliegues ópticos de Matilde Pérez. Más estáticas, las baldosas de cerámica de Amalia Valdés muestran un equilibrado aire floral. Entretanto, el rombo de Michelle Piaggio se tiñe con una malla borrosa de diseño geométrico que opone coloraciones. Si los collages con tiras de papel de María Elena Covarrubias parecen derretir cuadrados y rectángulos multicolores, Oscar Santis presenta un polígono de formas vinculadas al ayer.

Ya que el orden descriptivo y el número de sus representantes lo requiere, hemos dejado para el final la escultura. Y brilla ella con valores genuinos. Hilda Rochna, de ese modo, impone su larga experiencia a través del sentido espacial intenso de sus esbeltos paralelepípedos en mármol y cuarzo, que provocan un diálogo hermoso entre sus pigmentaciones respectivas. De la joven generación, Carlos Edwards ofrece una unión estrecha de paralelepípedos, ahora de granito muy claro y de móvil serenidad. El tercer volumen expuesto corresponde a un cubo de acero de Cristóbal Guzmán, capaz de aportar una imaginativa, una dinámica distorsión de este cuerpo tan habitual. Antes de concluir, dos palabras respecto al montaje:¡cómo luce la amplitud espacial de la sala y cómo se logra dinamizarla, por intermedio de simples rectas blancas sobre el suelo!

Abstracciones de Inés Harnecker

Mediante acuarelas en formatos amplios, de composición segura y que aprovecha con destreza esta peculiar técnica pictórica, Inés Harnecker despliega una abstracción plena de lirismo y, por momentos, también propicia a efusiones dramáticas. Son introvertidas pinturas al agua que uno podría creer realizadas por la artista solo para sí misma. Mayoritariamente realizadas durante 2013 y 2015, invitan a penetrar más allá de su manchado y divisar, o bien interpretar, indicios vagos de imágenes reconocibles. De tal manera, a veces creemos entrever ya vegetaciones de musgos, hongos, líquenes y remotos signos neolíticos -las dos bonitas láminas en tamaño menor, Agitación térmica y Nebulae, por ejemplo-, ya viscerales asomos de vida extraterrestre, ya amenazante material guerrero -Cuerpos emergentes-, ya restos volantes de una erupción astral, ya terrenales síntomas de descomposición -Materia intergaláctica.

TRAZADOS

Excelente conjunto de artistas de la nueva geometría

Lugar: Sala de Arte de Las Condes

Fecha: hasta el 22 de abril

ABSTRACCIONES ESPACIALES

Introvertidas acuarelas de Inés Harnecker, que permiten ser interpretadas en relación con el mundo reconocible.

Lugar: Liga Chileno Alemana

Fecha: hasta el 30 de marzo

 


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María José Mir. La artista transparenta, superpuestos, cueros naturales grabados sobre papel y dispuestos como moldes de vestuario, recordando algo de la gráfica primera de Francisca Sutil.
María José Mir. La artista transparenta, superpuestos, cueros naturales grabados sobre papel y dispuestos como moldes de vestuario, recordando algo de la gráfica primera de Francisca Sutil.
Foto:Héctor Flores


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