Tendencia Desde el libro-álbum a la novela gráfica
El momento estelar de la ilustración chilena

Hicieron talleres, presentaron sus libros, montaron una exposición colectiva, tuvieron reuniones con editores y agentes internacionales, compartieron amistosamente. Son los dibujantes que viajaron a la Feria del Libro Infantil de Bolonia, en la que también participaron escritores y representantes de editoriales.  

María Teresa Cárdenas 

Más de 20 libros para niños ha escrito María José Ferrada (1977), con editoriales nacionales y extranjeras. Y otros tres aparecerán en estos días en Chile, Colombia y México. En todos ellos ha compartido la historia con un ilustrador y ambos la han contado con su propio lenguaje. "Una de las particularidades de este tipo de libros es que se trata de creaciones colectivas", señala María José, desde Roma, donde viajó después de participar en la Feria del Libro Infantil de Bolonia. "La imagen es fundamental", agrega, y por lo mismo destaca el trabajo del editor: "Es como el director de orquesta de todo este grupo que debe funcionar de manera coordinada, aprendiendo a dar espacio al otro para que haga su trabajo, sin que se noten las costuras". En muchos libros ella ha partido desde la imagen. "Se asume que es al revés y, no, a veces la historia nace desde el ilustrador", afirma. Fue el caso de Un Jardín , de la editorial española A buen paso, con dibujos de Isidro Ferrer, que obtuvo mención en el BolognaRagazzi Award.

Una opinión similar tiene Alejandra Acosta (1975), responsable de las ilustraciones de La mujer de la guarda , libro premiado en Bolonia en la categoría New Horizons y cuyos textos son de Sara Bertrand. "El New Horizons premia el trabajo de un equipo y sobre todo la mirada reflexiva de la editora colombiana María Osorio (Babel), quien ideó la colección Frontera Ilustrada y pudo ver allí un lugar para el emotivo relato de Sara Bertrand, en un formato en el que texto e imagen dialogan de una manera muy especial", señala esta diseñadora gráfica y profesora universitaria.

Imagen de exportación

María José Ferrada, Alejandra Acosta y Sara Bertrand fueron invitadas a formar parte de la delegación chilena que viajó a la Feria del Libro Infantil de Bolonia, sumándose a los ilustradores Antonia Herrera, Pato Mena, Daniel Blanco Pantoja, Francisca Yáñez, Ángeles Vargas, Rodrigo Elgueta, Vicente Cociña y Marcela Peña, y a los escritores Marcelo Simonetti y Carlos Reyes.

Y si en 2016 Chile contó por primera vez con un stand , iniciando un plan de participación por al menos tres años consecutivos, las distinciones a estas tres autoras y a una editorial (Amanuta) fueron otro incentivo para que el Consejo Nacional del Libro y la Lectura, la Dirección de Asuntos Culturales (Dirac) y ProChile potenciaran la presencia en esta feria, la más grande del mundo en su género: más de 1.200 expositores de 75 países, que durante cuatro días se reúnen para negociar derechos editoriales y de traducción y conocer las últimas tendencias. Finalmente, alrededor de 50 personas integraron la comitiva, a través de distintas vías de financiamiento. Así, estuvieron presentes las editoriales Dudo, Ekaré Sur, Fondo de Cultura Económica, Hueders, LOM, Penguin Random House Chile, Zig-Zag, Pehuén, Quilombo, Mis Raíces...

"Esta es la primera vez que Chile participa de una manera importante en la Feria de Bolonia, con un stand organizado para reuniones, una delegación numerosa, con libros premiados por la feria y con actividades de difusión", resume Ana María Pavez, directora -junto a Constanza Recart- de editorial Amanuta. "Creo que es un éxito para los organizadores, y merecen agradecimientos públicos. Pero también hay que tener en cuenta que estos esfuerzos no pueden quedarse aquí", advierte. "No se pueden sacar resultados por haber asistido como país durante dos años. Esto tiene que ser una política de mediano plazo". Así lo han visto "las Amanuta", que van hace seis años y dos veces tuvieron stand propio. Con varios libros traducidos, Ana María señala: "Este año nos fue muy bien porque teníamos títulos nuevos muy atractivos para el mercado europeo y asiático, uno de ellos, El camino de Marwan , premiado en la feria. Pero hay que tener en cuenta que las ventas se van materializando durante el año".

El oso embajador

"Fue un gran honor", dice Antonia Herrera, sobre la imagen gigante del oso que presidía el stand . "Es la feria infantil más importante del mundo, así que estuve muy feliz de poder asistir por primera vez y representar a Chile", agrega con sencillez la ilustradora y directora de arte de "Historia de un oso", el cortometraje animado que consiguió el premio Oscar para nuestro país. En el interior del stand resaltaba la ilustración en gran formato de Alejandra Acosta. Y entre los libros exhibidos en las estanterías, Historia de un oso (Zig-Zag) tampoco pasó inadvertido. Sus propios creadores, Antonia Herrera y Gabriel Osorio, se encargaron de que la esencia del corto animado se mantuviera en el libro. "Siempre quisimos llevar la historia del oso a otros formatos -dice Antonia-. Me encantan los libros infantiles, soy ilustradora, Gabriel es artista visual, entonces era lógico que nosotros hiciéramos un libro-álbum de 'Historia de un oso'. Ahora estamos trabajando en un largometraje inspirado en la misma historia". Y así como fue un acierto recurrir a este personaje para llamar la atención internacional sobre el stand , Antonia cree que "gran parte de la población chilena no sabía antes del Oscar que en el país se hace este tipo de trabajo, como ilustración o animación".

"Ir a Bolonia significa reencontrarme con amigos, conocer a otros que solo veía en el mundo virtual y, claro, hacer contactos con editores", dice la diseñadora gráfica e ilustradora Ángeles Vargas (1980), autora de Cuando menos te lo esperas (Planeta) y El mundo sin (Quilombo, Premio a la Edición 2013). Algunos de esos contactos surgieron por el libro El sol, la luna y el agua (Ekaré Sur), que en 2016 fue seleccionado en el catálogo de la Internationale Judgenbibliothek (que cada año elige 200 libros de 60 países). "Esto hizo que el libro se promoviera mucho en la feria y ahora se quiera editar en China y en Turquía", señala.

Ángeles había ido hace cuatro años "y el panorama era completamente distinto -asegura-: Chile compartía un pequeño stand con varios países y hoy con orgullo tenemos uno propio, que representa a la literatura y la ilustración chilenas". Para ella, "la presencia de la gran comitiva de ilustradores y editores en Bolonia confirma que la ilustración nacional vive un muy buen momento". Y agrega con entusiasmo: "Es indescriptible la cantidad de estímulos que se encuentran en Bolonia. Ahora, a procesar todo lo vivido y ponerme a dibujar".

"Voy a las ferias y mi relación con mis colegas es casi esquizoide: hablo con los ilustradores y no sé si proponerles trabajo o hablar de nuestros libros y técnicas; hablo con los editores y no sé si hablar de los libros que vendrán o negociar derechos o pedirles una entrevista de trabajo", cuenta con humor Daniel Blanco Pantoja (1983), quien es director de su propia editorial, Erdosain, en la que publicó su libro Animal . También ilustró Miltín 1934 , de Juan Emar (Pehuén), y es autor de Un diamante en el fondo de la tierra (Amanuta), incluido en el catálogo The White Ravens (que elabora la Internationale Jugendbibliothek). Pero Daniel también es músico, aunque lo primero fue el dibujo, "que no es lo mismo que la ilustración", aclara.

Sobre la presencia nacional en Bolonia destaca: "Chile logra un gran bloque con los otros países de habla hispana; con México, Argentina, España tenemos muchísimas cosas en común. Hay una red que se está tramando fuertemente. Las editoriales comparten autores, se compran derechos entre ellas, incluso más allá del español. Quedé muy sorprendido con el trabajo de Orfeu Negro, de Portugal. Creo que la asistencia a estas ferias debe ser de forma prolongada, para asentar estrategias a largo plazo". A nivel personal, dice que cumplió su principal objetivo: comprender cómo funcionar en redes y mercados mucho más grandes y diversos que el chileno.

El mayor aporte para el artista visual Vicente Cociña (1982) fue darse cuenta "que hay editoriales y publicaciones para todos los gustos, y que la concepción de libro 'infantil' o 'juvenil' es mucho más amplia de lo que uno cree". Autor de Alameda de ida y vuelta (Letra Capital), con el que obtuvo el Premio Amster/Coré en mención Ilustración y el Premio Municipal de Literatura en la categoría Edición; del cómic autobiográfico Momento, por favor , y del libro-álbum Ahí (con textos de Claudio Aguilera), agrega: "Los autores no tenemos que ir adaptando nuestro trabajo a lo que las editoriales quieran; simplemente tenemos que buscar las que publican obras con las características con las que uno trabaja". Dice que quedó "sorprendido del volumen de la feria", ya que esta era primera vez que iba. "Conocí un gran número de editoriales con las que me gustaría y espero trabajar", señala, aunque sabe que es un proceso lento. "Los resultados concretos de la participación se van viendo después, cuando esos contactos con las editoriales decantan".

Más allá de la feria

"Yo había ido hace cuatro años por las mías, pero cambia mucho el espíritu formando parte de la delegación", dice Pato Mena (Buin, 1980), ya de vuelta en Barcelona, donde vive desde 2012, cuando decidió dejar la publicidad y su país, y dedicarse por entero a los libros infantiles. En 2015 publicó El balde azul (Santillana), su primer libro-álbum como escritor e ilustrador, al que ahora se suman Zorropintor y La siesta perfecta (NubeOcho), que cuenta con el sello de la Junior Library Guild y será editado en varios países. A Chile llegará el segundo semestre. "Siempre queda la sensación de que podrías haberlo aprovechado más -dice sobre su participación en Bolonia-, pero fui con varias citas programadas, que me permitieron encaminar nuevos proyectos y reforzar el proceso de algunos ya empezados". Uno de ellos es El día de Manuel (Alfaguara), que publicó con María José Ferrada y que este año tendrá su versión japonesa. Coincide en el buen momento que viven los libros infantiles y cree que "es a nivel global", pese a las diferencias de contexto y mercado editorial. "Acá en España, durante lo peor de la crisis, el libro infantil era de lo poco que seguía creciendo", dice. Y el trabajo que se hace en Chile le parece cada vez mejor. "Hace unos siete u ocho años había una etapa como de tanteo, de imitar cosas de afuera, pero eso se ha convertido en propuestas con personalidad y soltura. Creo que aquí también es clave el trabajo de las editoras y editores". En un plano más personal, dice que "también fue importante retomar el vínculo con Chile. La posibilidad de hacer talleres en equipo en una escuela fue una experiencia muy enriquecedora en torno a la feria".

Porque la presencia de los chilenos irradió más allá del recinto ferial, y en esto fueron clave el director de la editorial italiana Edicola, Paolo Primavera, y Alice, su mujer. Ellos, por ejemplo, ayudaron a organizar la exposición "Illustrazione cilena contemporanea" en la librería Modo Infoshop. "Fuimos ayer -dice Paolo desde Bolonia- y los dueños de la librería nos dijeron que es impresionante la cantidad de personas que sigue visitándola". También con los ilustradores hicieron la actividad de street art "Mucho, poquito o nada", en homenaje a Violeta Parra, al lado del Teatro Municipal.

Paolo y Alice apoyaron además la realización de seis talleres de ilustradores con niños de jardín infantil a 5° básico del Instituto Escolar de Portomaggiore. Y organizaron un seminario en una escuela de Argenta, sobre la novela gráfica Los años de Allende (Hueders), traducida al italiano por Edicola. Sus autores, Carlos Reyes y el ilustrador Rodrigo Elgueta, compartieron con los alumnos y la municipalidad organizó una exposición. "Pudimos participar en varias actividades paralelas a la feria, recibiendo la admiración del público italiano hacia artistas chilenos como Violeta Parra, Víctor Jara o Pablo Neruda, que se transforman en un verdadero puente para un acercamiento más profundo hacia nuestro país", señala Rodrigo. Sobre el espacio que ocupa su libro en una feria infantil, Carlos señala: "Propuestas de novelas gráficas como la nuestra encuentran cabida; también hay presencia de otras producciones y editoriales que se escapan un poco del foco infanto-juvenil y se acercan a otros públicos, como los libros de Zorro Rojo, de Logos Edizione y de Canicola".

En Portomaggiore, un grupo de chilenos continuaba con los talleres mientras la Feria del Libro de Bolonia empezaba a desmontarse. La coordinadora del programa Chile para Niños de la Biblioteca Nacional, Daniela Schütte, les hablaba a los pequeños sobre El cuaderno secreto de Claudio Gay , con textos de María José Ferrada y traducido al italiano en el marco de la colaboración de la Dirac con la Biblioteca Nacional. Las ilustraciones, hace casi 200 años, las hizo un naturalista francés.

 


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Daniel Blanco Pantoja es el autor de las ilustraciones y el texto de Animal, libro que además publicó en su editorial, Erdosain. En 2015 ganó la Medalla Colibrí al Mejor Libro-álbum.
Daniel Blanco Pantoja es el autor de las ilustraciones y el texto de "Animal", libro que además publicó en su editorial, Erdosain. En 2015 ganó la Medalla Colibrí al Mejor Libro-álbum.
Foto: DANIEL BLANCO PANTOJA

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