Novela El fascismo y las vanguardias:
Pron y las reencarnaciones de la violencia

A partir de la Segunda Guerra Mundial, el escritor argentino revisita tres momentos de la convulsionada historia política de Italia.  

Pedro Pablo Guerrero 

El 23 de septiembre de 1943 se proclamó la República Social Italiana, más conocida como República de Saló, bajo el mando de Mussolini, rescatado de su cautiverio en los Apeninos por un comando de las SS enviado por Hitler, quien lo puso al frente de un menguado territorio del norte de Italia, controlado, en la práctica, por el Ejército alemán. Durante los últimos días de la efímera república, el argentino Patricio Pron imagina un Congreso de Escritores Fascistas Europeos, que se reúne a debatir sobre el sentido de la literatura y su contribución a una causa que ya se adivina perdida. Lo que realmente pasó en ese encuentro, organizado en el pueblo de Pinerolo, a 40 kilómetros de Turín, es reconstruido en 1978 -el apogeo de los "años de plomo"- por un integrante de las Brigadas Rojas, Peter Linden, quien entrevista a los sobrevivientes italianos que quedan de ese congreso.

-¿Qué lo decidió a usar el formato coral y perspectivista segmentado en testimonios?

-Un hartazgo con los narradores de parte de la literatura contemporánea no solo en español, que creen saberlo "todo" y poder contárselo "todo" al lector. No creo que haya alguien que no sepa que lo que llamamos "verdad", y mucho más la "verdad histórica", depende de la perspectiva de quien la formula y su propia relación con el pasado, y tampoco creo que se alberguen dudas respecto de que, si esa "verdad histórica" existe, es el resultado de una multitud de voces. La demanda de "memoria, verdad y justicia" en sociedades posdictatoriales, como la argentina o la chilena, impide a menudo (necesaria como es) pensar en cuán poco tienen en común esas tres cosas. De hecho, la verdad no tiene nada en común con la memoria, y el ejercicio de la justicia casi nunca se deja condicionar por la verdad. Así es que me parecía que era posible extraer más "verdad", una verdad de la ficción, en algún sentido, mediante una superposición de voces a través de la mirada simplificadora de un narrador.

Pron comenzó a escribir No derrames tus lágrimas por nadie que viva en estas calles durante su residencia en un castillo de Perugia del siglo XV, invitado por la Fundación Civitella Ranieri en 2014. "La estancia contribuyó a darle una credibilidad un poco difícil de definir a aspectos menos específicos del libro, pero igualmente importantes para mí, relacionados con el ambiente y con la entonación de los personajes y del libro", recuerda.

De Schwob a Borges y de Wilcock a Bolaño, ¿por qué fascinan las vidas imaginarias? ¿Qué atrae de las biografías inventadas? "Mi impresión es que esas vidas imaginarias son un recordatorio de que todas las cosas, nuestras existencias incluso, podrían ser o haber sido distintas de haberse producido una cosa u otra de otra manera. Por otra parte, la interacción de personajes 'ficticios' con 'verdaderos' en No derrames tus lágrimas ... constituye inevitablemente una especie de recordatorio de que no hay tantas diferencias entre unos y otros, y que ambos quizás sean, dadas ciertas circunstancias, la misma y única cosa", dice Pron.

El autor establece una relación histórica entre los momentos de violencia política que jalonan el libro y el año 2014, que constituye el presente en el que vive el hijo okupa de Peter Linden. "Mientras escribía la novela -recuerda Pron-tenían lugar hechos que no podía predecir (ni desear) y que le otorgaron una rara actualidad: el aumento de la violencia racial en los Estados Unidos, la así llamada 'crisis de los refugiados', el retorno de los nacionalismos; en última instancia, el ascenso de Trump al poder. Era como si lo que escribía por la mañana, pensando en 1944, 1977 o 1933, tuviera lugar por la tarde, en 2015. De todo lo cual se pueden extraer algunas conclusiones: la inviabilidad de pensar la historia como una progresión, la constatación de que la violencia política no es un fenómeno aislado, sino la garantía del funcionamiento de nuestras sociedades incluso en tiempos de 'paz', la necesidad de estar alertas ante lo que, se nos dice, es lo que sería lo 'normal' o lo 'consuetudinario' en nuestras sociedades".

Se podría suponer un intento de separar el fascismo del movimiento futurista creado por Marinetti. Sin embargo, Pron descarta que haya querido "blanquear" a los futuristas o exculparlos de las acusaciones de ser "monstruos", para usar la expresión de Antonio Gramsci citada como epígrafe del libro. "No, no realmente", dice Pron. "Mi interés principal radicaba en responder a la pregunta de si esos autores, que efectivamente fueron 'monstruos' políticos, podían ser 'salvados' por su obra, que es lo único que debería importarnos de los escritores. ¿Algún escritor deliberada y abiertamente pinochetista produjo textos que merecen una segunda oportunidad? No lo sé, pero la pregunta me parece necesaria. Mariana Callejas es singularmente mala, pero quizás casi toda la literatura chilena de su época lo fuera, excepto por los exiliados y dos o tres nombres en Chile".

El planteamiento policial de la novela, con la desaparición de un escritor italiano asistente al congreso fascista, y su consiguiente búsqueda, demuestra metaliterariamente, en la propio relato, la idea de la literatura como crimen, según admite Pron. Como en libros anteriores, el argentino nuevamente problematiza las relaciones entre autoría, plagio y suplantación. Al final de la historia llega a incluir una lista con pequeñas biografías de los personajes, reales y ficticios, que aparecen en la novela, como en La literatura nazi en América . La pesquisa de Linden en torno a los futuristas recuerda la de Los detectives salvajes y el estridentismo. En el libro de Pron también figura el escritor falangista español Rafael Sánchez Mazas, de la novela Soldados de Salamina .

-¿Parodia, robo o intertexto?

-Al escribir No derrames tus lágrimas ... no tenía presente la obra de Javier Cercas, aunque sí, por supuesto, la de Bolaño, que es la obra con la que todos los escritores en español de los últimos 20 años nos medimos y somos medidos. Pero ninguna de las dos referencias agota la bibliografía que hay detrás de No derrames tus lágrimas ..., y parte del placer de leer el libro se deriva, me dicen, de encontrar los parecidos razonables, los ajustes de cuentas, las suplantaciones y las reescrituras que hay en él. Algunos autores escribimos con nuestra biblioteca (lo que equivale a decir, también "contra ella"), y cada nuevo libro supone, al menos hipotéticamente, la posibilidad de ampliar la del lector con algo más que un libro: quizás el lector encuentre en esta novela una oportunidad de ampliar la suya.

"La obra de un escritor es él mismo", dice Boyano, uno de los futuristas de la novela, que considera irrelevantes los textos. Pron cree que la aspiración de fundir arte y vida, impulsada por los románticos y luego por los vanguardistas, se ha terminado por imponer en la actualidad, aunque distorsionadamente, fijando la atención en la vida del escritor más que en su obra, para beneficio de la industria editorial y del espectáculo. "Pero también creo que hay una tradición pequeña, aunque importante de autores y de textos que rechazan someterse a las imposiciones del mercado o de la academia, que practican la borradura o (como decía en El libro tachado , un ensayo muy vinculado con No derrames tus lágrimas... ) la negación y el silencio como forma de resistencia. Y me gustaría pensar que algunos libros míos participan de esa tradición, al menos en pequeña medida", reconoce Pron.

-Insiste en usar títulos muy largos. ¿Su editorial le sugiere acortarlos para facilitar la promoción?

-Los editores son, por lo general, personas lo suficientemente inteligentes como para saber a qué autores pueden imponerles sus ideas y a cuáles no, y es evidente que, tras un breve período en que pueden haberlo intentado, han desistido de la idea de que los libros que escribo sigan una lógica distinta a la que estos mismos imponen. Eso demuestra que, como digo, son personas inteligentes, pero la demostración es un poco innecesaria: si no lo fueran se habrían hecho escritores.

En No derrames tus lágrimas... reaparece, fugazmente, el imaginario profesor de filosofía Hans Jürgen Hollenbach, cómplice del nazismo en Alemania y personaje de El comienzo de la primavera (2009), en la que Pron explora las relaciones entre la culpa y los totalitarismos. " No derrames tus lágrimas... cierra un ciclo narrativo que comenzó con esa novela, incluso aunque no agote los temas del ciclo, que son, como es evidente, inagotables", concluye.

 


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Escribiendo en otro sitio se escriben cosas distintas, descubrió el autor durante una estancia en Perugia. 
"Escribiendo en otro sitio se escriben cosas distintas", descubrió el autor durante una estancia en Perugia. 
Foto:Penguin random house

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