La importancia de ser un Hannover

Bernardita Molina 

Con casi nueve años de pololeo, el noviazgo de Christian de Hannover con la peruana Alessandra de Osma va viento en popa. Desde 2013 viven juntos en Madrid y, aunque intentan mantener un bajo perfil, los flashes los siguen, considerando que él es parte de una de las casas reales más emblemáticas de Europa, y ella, una sudamericana con abolengo. Por su parte, el hermano de Christian, Ernst Jr., se casará este año con la diseñadora rusa Ekaterina Malysheva. Por lo mismo, es difícil que la nueva generación Hannover disfrute el anonimato.

Ernst y Carolina de Mónaco

La pregunta es ¿cuánto importa hoy ser un Hannover ? A Carolina de Mónaco pareciera que mucho. La princesa se casó con el príncipe Ernst de Hannover, jefe de la inexistente corona de Hannover, duque de Brunswick y Luneburg, en 1999. Se conocían de adolescentes, pero ambos tomaron rumbos diferentes. Carolina se casó primero con Philippe Junot y luego con Stephano Casiraghi, con quien tuvo tres hijos. Enviudó y tras romper un largo romance con Vincent Lindon, "enganchó" con Hannover. El affaire se habría iniciado cuando Ernst aún estaba casado con Chantal Hochuli, muy amiga de Carolina, y fueron descubiertos por la prensa en Extremo Oriente, y luego, más desenfadadamente, en Nueva York, el Caribe y Londres. Tras dos años de romance "público" se casaron en Mónaco. Carolina ya estaba embarazada de Alexandra de Hannover, que nacería pocos meses después.

Hasta este, su tercer matrimonio, Carolina era "Su Alteza Serenísima, princesa de Mónaco". Sin embargo, tras esta unión pasó a ser "Su Alteza Real, princesa de Hannover". Alexandra, la hija de ambos, es princesa de Hannover, duquesa de Brunswick y Luneburg, y princesa de Gran Bretaña e Irlanda.

A los pocos años, el matrimonio comenzó a mostrar públicamente sus desavenencias. Ernst protagonizó episodios de violencia, exceso de alcohol o simple mala educación, siendo los más recordados: una golpiza en una discoteque en Lamu, Kenya; cuando orinó en el pabellón turco en una exposición mundial, y cuando dejó sola a Carolina para el matrimonio del actual rey Felipe de España con Letizia tras una noche de borrachera.

En 2009, el matrimonio se separó, pero, por alguna razón, aún no hay divorcio y Carolina sigue siendo "Su Alteza Real".

Mucho se ha especulado sobre las causas para seguir casados. Una de estas razones sería el deseo de Carolina de estar "por sobre" su cuñada Charléne Wittstock. Es que cuando murió su padre, en 2005, y no estando casado su hermano Alberto, se le nombró princesa heredera de Mónaco. Pero eso terminó en 2011, cuando este se casó con la nadadora sudafricana, y luego en 2014, cuando fue desplazada de la línea sucesoria al nacer sus sobrinos, los mellizos Jacques y Gabriella.

Otra razón sería un posible acuerdo entre Ernst y Carolina, cuando se separaron en 2009, que le permitiría mantener ese título y ser miembro de la Casa de Hannover, una de las casas reales más antiguas de Europa. De hecho, Chantal Hochuli mantuvo muchos años su título de Su Alteza Real. Algo protocolar. Por otra parte, si Ernst falleciera, Carolina pasaría a ser la viuda oficial, situación de la que el jefe de la Casa de Hannover estaría plenamente consciente y que le permitiría a Carolina heredar una parte considerable de su fortuna, lo mismo que su hija Alexandra y los dos hijos de él de su primer matrimonio, Ernst Jr. y Christian.

Ricos, pero sin liquidez

Algunos estiman que la fortuna de los Hannover alcanza los 530 millones de dólares. Entre sus propiedades está el Castillo de Marienburg, en Baja Sajonia, Alemania, construido en el siglo XIX por su tatarabuelo, el rey Jorge V de Hannover, para regalárselo a su esposa, María de Sajonia-Altenburgo. Además, poseen la Manoir du Mee, a 20 kilómetros de París; el palacio de Auerlach, en Austria; una casa en Londres; la mansión de Calenberg, en Alemania, y una mansión en la isla de Lamu, en Kenia, que ha utilizado Carolina en más de una ocasión desde que se separaron. Todo ello, además de colecciones de arte, muebles, joyas, tierras y bosques en Alemania e Inglaterra, heredados de los padres de Ernst, Ernesto Augusto IV y Ortrudis.

Sin embargo, se trata de una fortuna sin liquidez, a lo que se suma un gasto altísimo para mantener el ritmo de vida de la familia, especialmente de Ernst, que vive gran parte del año en Ibiza, de fiesta. Fue esto lo que llevó a sus hijos Ernst y Christian, en 2005, a subastar 20.000 piezas del acervo familiar del Castillo de Marienburg, para sanear en parte las finanzas familiares. Lo recaudado permitiría también hacer las mantenciones a dicho castillo, que tiene 600 habitaciones, un museo, una capilla, salones de eventos y un restaurante. Con la subasta se logró juntar 46 millones de dólares.

Actualmente, es la Fundación Duque de Cumberland la que administra los bienes de los Hannover. Cuando en 2005 Ernst fue hospitalizado por largo tiempo producto de una pancreatitis (al menos eso se dijo oficialmente), decidió entregarle la presidencia de la fundación a su hijo mayor. Luego de su recuperación, quiso volver a liderarla, pero sin resultado, ya que en 2012 fue destituido como presidente por parte de los miembros del consejo de la entidad, por andar siempre de viaje y dedicar poco tiempo a su trabajo. Entonces, Ernst Jr. tomó oficialmente el puesto. En enero de este año, Ernst habría recurrido a la justicia para recuperar la presidencia, pero hasta la fecha no ha habido resolución.

 Los Hannover y la Corona Británica

Los Hannover ostentaron la Corona Británica entre 1714 y 1901, época conocida como georgiana, por los nombres de los monarcas (Jorge I, Jorge II, Jorge III y Jorge IV). La casa alemana adquirió derechos sobre el reino inglés en 1658, cuando el duque alemán Ernesto Augusto de Brunswick-Luneburgo se casó con Sofía de Wittelsbach, nieta de Jacobo I de Inglaterra. En 1701, a raíz de la norma que impedía a los católicos llegar al trono, Sofía fue declarada heredera de la corona de Gran Bretaña, por ser la pariente protestante más cercana de la reina Ana (1702-1714), quien no tuvo hijos. A la muerte de la reina Ana, en 1714, el mayor de los hijos de Ernesto Augusto y Sofía fue coronado como rey Jorge I de Gran Bretaña e Irlanda, pasando a ser el primer monarca de la Casa de Hannover en reinar en ambos territorios.

La entronización de la reina Victoria (en el poder de 1837 a 1901) -considerada la última representante de la Casa de Hannover en el Reino Unido- marcó la separación de ambas coronas, porque mientras Inglaterra permitía a las mujeres reinar, en Hannover solo podía heredar la corona el primogénito varón. Así, la corona alemana fue heredada por el tío de Victoria, Ernesto Augusto. En 1919, la Constitución de Weimar, en Alemania, estableció la elección de un presidente por votación popular y eliminó los privilegios de la realeza alemana, pero no así los títulos hereditarios como parte del apellido.



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Alexandra de Hannover, hija de Ernst y Carolina de Mónaco, con su novio Ben-Sylvester Strautmann, hijo de un millonario alemán y jugador del equipo nacional de baloncesto sub-18.
Alexandra de Hannover, hija de Ernst y Carolina de Mónaco, con su novio Ben-Sylvester Strautmann, hijo de un millonario alemán y jugador del equipo nacional de baloncesto sub-18.

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