El equipo de Guede se impuso 3-2 a Everton en Viña del Mar y se mantiene en el tope de la tabla:
En una tarde épica, los relegados de Colo Colo desatan la locura y dejan más cerca la estrella 32

Las atajadas enormes de Álvaro Salazar y un gol en el último minuto de Christofer Gonzales permitieron la inolvidable victoria a los albos que, de un plumazo, bajaron a la U de la cima, y dieron un salto gigante hacia el título.  

Enzo Garrido enviado especial a Viña del Mar 

P ablo Guede trata de festejar, pero resbala. Se pone de pie, corre otros metros, se vuelve a caer y queda de rodillas festejando. Grita desbocado. Y no está solo. Toda la banca alba, descontrolada, salta, celebra e invade la cancha. Segundos antes, Christofer Gonzales, con un remate cruzado en el último minuto de descuento, había anotado para Colo Colo decretando el épico triunfo 3-2.

El gol del volante peruano fue el final perfecto de la tarde inolvidable de Sausalito. Un triunfo que acerca más que nunca al Cacique hacia la ansiada estrella 32. No era fácil, pues el cuadro popular llegaba presionado, pues Universidad de Chile había alcanzado la punta del torneo, y solo un triunfo podía devolverle el liderato a los de Guede.

En el primer tiempo la visita se apoyó en Pedro Morales y Jaime Valdés para controlar el juego, y el premio llegó gracias a Esteban Paredes, quien con un giro en el área buscó el espacio y con un disparo colocado abrió la cuenta.

El cuadro "ruletero" mostró poco y su público respondió con 44 minutos en silencio, hasta que un tiro libre de Franco Ragusa igualó el marcador.

Ahí empezó lo bueno.

El equipo de Guede sufrió más de la cuenta. Morales, quien era uno de los mejores, debió abandonar la cancha por lesión bordeando la hora de juego, siendo reemplazado por Ramón Fernández. Colo Colo perdió entonces el dominio en el mediocampo y dijo adiós al juego vistoso que exhibía.

El partido avanzaba y el gol albo no asomaba. Al contrario, Everton arreciaba la puerta alba. Entonces apareció Álvaro Salazar, quien tapó remates y, de paso, muchas bocas. Lo mejor de "Choche" llegó cuando tapó dos remates de Maximiliano Cerato y, con eso, salvó el partido. Todos pensaban que la U seguiría líder.

El enredo fue resuelto por Fernández, quien con un quirúrgico tiro libre -muy similar al de Ragusa, pero sin reacción del portero Eduardo Lobos- aventajó al rival.

Ahí se desató la primera euforia alba, que festejó el gol como si fuera el tanto del campeonato. Los ruleteros, furiosos, interpretaron que se lo celebraron a ellos.

No obstante, a poco andar, la euforia se convirtió en desazón, cuando en el primer minuto de descuento Raúl Becerra, en un enredo de jugada, anotó el empate con un cabezazo que devolvía al primer lugar a la U y, de paso, gatillaba otro festejo desbocado que casi termina en una pelea entre Pablo Sánchez, DT local, y Gustavo Grondona, ayudante de Guede. Ambos fueron expulsados.

Con la pulsaciones a mil, el gol de "Canchita" fue carnaval y desahogo. El mismo jugador que ha sido criticado con justicia y dureza, fue el protagonista de una jornada increíble para el puntero del Clausura.

Su gol, muestra de empuje y coraje, puede ser el episodio más destacado de una historia que está a dos capítulos de convertirse en una nueva estrella, la número 32.

 


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Eduardo Lobos queda parado en el 2-1 anotado por Ramón Fernández.
Eduardo Lobos queda parado en el 2-1 anotado por Ramón Fernández.
Foto:Photosport

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