Manifestación contra el gobierno de Maduro:
Gas pimienta y muros de metal contra los abuelos venezolanos

Caracas Una protesta de personas de la tercera edad fue duramente reprimida.  

Daniel Lozano Para ?El Mercurio? 

"Muchos de los que protestamos aquí nacimos en dictadura, y no queremos morir con ella". Víctor Borbhomierth (73 años) afila el "arma" traída a la Marcha de los Abuelos, la protesta convocada ayer por la opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en Caracas y en las principales ciudades del país. El anciano asegura en su pancarta, dibujada por él, que al Presidente venezolano Nicolás Maduro se le ha caído la careta de demócrata y que es un asesino. Y vaticina que hoy (por ayer) se volverá a comprobar.

El jubilado acertó: nadie se salva en la Venezuela de la represión. La protesta sufrió los efectos del gas pimienta lanzado de forma indiscriminada por la Policía Nacional Bolivariana. Una vez más, las fuerzas de seguridad impidieron avanzar a los manifestantes hacia el centro de la ciudad, pese a que es un derecho consagrado por la Constitución Bolivariana de 1999, que el "hijo de Chávez" pretende cambiar ahora para mantenerse en el poder.

Al otro lado de las barreras, un mundo muy distinto. El chavismo contraprogramó a última hora, como suele, su propia marcha bautizada "Adultos mayores con la Constituyente". Un paseo grato, y poco nutrido, en la zona del poder caraqueño.

En cambio, de nada sirvieron los bastones que portaban sus coetáneos opositores; incluso varios de ellos se quebraron en la primera batalla de la mañana. Una de las personas más afectadas fue la docente Raquel Figueroa, dirigente de la marxista Bandera Roja, que necesitó ser atendida tras recibir directamente en los ojos el gas pimienta lanzado por un agente.

Tras la primera embestida, los abuelos cambiaron de táctica: había que convencer. Así lo hicieron, con la fuerza de sus voces, para superar el primer obstáculo y caminar unos cientos de metros hasta el siguiente muro humano. La represión y la lluvia dieron por terminada la protesta horas más tarde, después de entregar sus exigencias a un enviado del Defensor del Pueblo y tras la mediación del gobernador Henrique Capriles. "Ese defensor nos avergüenza, está al lado de quienes violan la Constitución", subrayó el ex candidato presidencial, inhabilitado el mes pasado tras una decisión arbitraria de la Contraloría.

La misma suerte ha seguido otro gobernador de la MUD, el amazónico Liborio Guarulla, que no podrá ejercer cargo público durante 15 años. Ayer también se produjo la destitución ilegal de Alfredo Ramos, alcalde de Barquisimeto (cuarta ciudad del país), pese a que los cargos de elección pública solo pueden ser removidos a través de un proceso revocatorio.

"Con mi papá y mi mamá, los abuelos de mis hijos, unidos a los abuelos de toda Venezuela; también en la calle hasta vencer. Falta poco", clamó la ex diputada María Corina Machado. Muy cerca de la dirigente conservadora, un hombre portaba una pancarta tan pequeña como melancólica: "Mi nieta fue hecha en Venezuela, y no la conozco".

Para la historia de las protestas venezolanas, el día de ayer quedará como la primera vez en que el oficialismo inventó un nuevo truco: contenedores gigantes para bloquear varios puentes y accesos en el interior de la ciudad. "Es la nueva modalidad, algo inaudito, porque nuestra única fuerza es la moral frente a un gobierno inmoral", sentenció el diputado Arnoldo Benítez, famoso por la gigantesca bandera que porta en las manifestaciones y dirigente también de la Federación de Jubilados y Pensionados, que se han manifestado una decena de veces en un año.

En mayo del año pasado los pensionados llegaron, pese a los golpes, hasta la esquina del Palacio de Miraflores. Consiguieron entregar un comunicado a los ayudantes del Presidente, "pero Maduro nunca nos ha contestado", criticó el parlamentario, para quien "el pueblo somos todos, pero es a nuestros nietos a quienes están matando. Y eso es lo que solicitamos, el derecho a la vida ahora y también mañana, porque en este país ya no hay vida para los jóvenes".

"Yo estoy aquí porque me duele el pueblo", aseguró sor Verónica, quien, armada con una banderita tricolor, confiesa que es la primera marcha a la que asiste, "porque es la protesta de la Tercera Edad, y yo ya voy por la quinta", en un alarde constante de ese humor que solo llega con la sabiduría.

A Magaly Bello (49 años) le cuesta mucho más responder, sobrelleva una carga muy pesada: "Me siento responsable de ver a mi país en la miseria, porque yo voté a Hugo Chávez. Por eso he venido, para que mis hijos tengan un futuro, y no se tengan que ir de Venezuela como tantos otros".

 Maduro asegura elecciones en 2018

El Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aseguró anoche que en 2018 habrá elecciones presidenciales como ordena la ley, tras denuncias de la oposición de que pretende evadirlas con su convocatoria a una Asamblea Constituyente.

"En el 2018, llueva, truene o relampaguee, en Venezuela hay elecciones presidenciales", dijo el Mandatario durante una reunión de la comisión presidencial que impulsa la Constituyente, en el palacio presidencial de Miraflores.



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Los manifestantes dieron por terminada la marcha tras entregar sus exigencias a un enviado del Defensor del Pueblo.
Los manifestantes dieron por terminada la marcha tras entregar sus exigencias a un enviado del Defensor del Pueblo.
Foto:France Presse


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