el observador urbano
Arte y cultura en Pirque

Miguel Laborde 

Era necesario el fondo creado por el Ministerio de Cultura para restaurar edificios patrimoniales como espacios culturales. Es el caso este año de las cavas de la Viña Concha y Toro, que serán Biblioteca Municipal de San Miguel, y de la Casona Isla de Pirque, donde se instalará un nuevo Centro de Extensión de la Universidad Católica.

El fundo Isla de Pirque es un bastión de la memoria local. Con un entorno privilegiado -está entre dos brazos del río Clarillo-, perteneció a Ramón Subercaseaux. Él se los había comprado a los hijos de José de Gana, quien en la Colonia lo dotó de casa y arboledas, viña y bodegas, pero fue Subercaseaux quien invirtió millones para labrar un canal en la roca y elevar el agua, proeza diseñada por el vasco Antonio de Gorbea, el primer director del Colegio de Ingenieros de Chile. Así se pudo regar toda la hacienda.

Manuela, hija de Ramón Subercaseaux y casada con el senador liberal y dramaturgo Nemesio Vicuña Mackenna, heredó la Isla de Pirque. Es entonces cuando se levanta la actual casona, y el paisajista Gustave Renner traza la laguna y el enorme parque con su conjunto de araucarias.

El siguiente propietario, Francisco Huneeus Gana, ingeniero y presidente de la Compañía Chilena de Electricidad, amplió la casona, que superó los 1.200 metros cuadrados. Por supuesto, con él llegó el tendido eléctrico. Tuvo altos y bajos económicos, ya que probó de todo: vacunos y ovinos, gallineros y colmenares, cerdos y cáñamo, trigo candeal y cebada forrajera, maíz y papas, como en una estación de experimentación agrícola. Y no todo resultó.

También fue experimental la construcción de la capilla, de yeso, donde su hija María Teresa, monja, organizaría la misa dominical para toda la comunidad pircana. En ella se casó otra hija, Ester, autora de la escultura en yeso del frontis y que escribió en la casona varios de sus célebres Papelucho.

En 1951, cansado Huneeus, decidió venderlo a la Universidad Católica, la que por entonces buscaba dónde crear su Escuela Experimental Agrícola para las prácticas de sus ingenieros agrónomos. La capilla continuó con sus misas dominicales y la casona se traspasó a la Fundación de Vida Rural de la universidad, para capacitar a campesinas jóvenes con el título de técnico agrícola, en internado gratuito. Podía albergar hasta 200 niñas.

Pero con el tiempo las jóvenes preferirían ser secretarias o peluqueras. De ahí que la universidad decidiera darle otro destino a la casona: reconstruir lo caído, restaurar lo salvable y crear un Centro de Extensión abierto, especialmente, a los habitantes de Pirque y de la vecina Puente Alto.

En un tiempo donde lo efímero se entroniza, lo que permanece adquiere un valor cada vez más alto. Cada uno de estos patrimonios reciclados como espacios de arte y cultura hace más rica a la región. Ojalá Melipilla, al poniente; Chacabuco, al norte: y Maipo, al sur, lleguen a contar con algo así.

En un tiempo donde lo efímero se entroniza, lo que permanece adquiere un valor cada vez más alto.

 


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir


[+] Vea más fotos


Servicios El Mercurio
   Suscripciones:
Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.
   InfoMercurio:
Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.
   Club de Lectores:
Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.


Otros Servicios
   Defunciones
   Ediciones anteriores
   Propiedades
   Suscripciones
   Empleos
   PSU@El Mercurio
   Contratar publicidad
   Club de Lectores
   Clase Ejecutiva
   El Mercurio - Aguilar
 


Buscador emol.com Ir al demo interactivo Buscador emol.com
0  
Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales