Las instrucciones del embajador en Caracas y los cambios en el escenario venezolano que enfrenta tras su regreso

 

Cuando el embajador de Chile en Venezuela, Pedro Felipe Ramírez (IC), aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía Simón Bolívar, el domingo pasado -tras permanecer 57 días en Santiago-, notó algunos cambios en Caracas. Al dejar el país el dólar estaba, en el mercado negro, a 3.300 bolívares y a su arribo había subido a 6.100, a pesar de que el cambio oficial se mantiene en 10. En tanto, las protestas contra el régimen del Presidente Nicolás Maduro, que solían ser una o dos a la semana, han aumentado y casi a diario se observan en distintas ciudades del país.

También los venezolanos perciben el riesgo de un estallido social, más que por el desabastecimiento, por pérdida del poder adquisitivo en los últimos dos meses. El que tiene dinero puede recurrir al mercado negro o a supermercados de élite, pero se estima que solo un 7% de la población puede hacerlo.

De igual forma, los dos principales blancos de interés del embajador Ramírez también han cambiado: al periodista chileno-venezolano Braulio Jatar, que permanecía en prisión desde septiembre, se le otorgó arresto domiciliario, y en la residencia del diplomático, ubicada en el exclusivo barrio Country Club, junto con el personal de servicio, lo recibió el "huésped" Roberto Enríquez, el dirigente del partido socialcristiano Copei que ingresó a la residencia diplomática el 6 de abril pasado para evitar ser detenido por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).

La operación retorno

La tarde del viernes 26 de mayo, el canciller Heraldo Muñoz llamó a Ramírez y le dijo "váyase de inmediato a Caracas". Horas antes, el abogado venezolano de Braulio Jatar, Henry Jaspe, con la ayuda del cónsul chileno Pablo Mesa, había conseguido que la jueza Jaiyali Morales, del Tribunal Segundo de Control de la Corte de Apelaciones del Estado de Nueva Esparta, otorgara arresto domiciliario al chileno-venezolano.

En ese contexto, explican desde el Edificio Carrera, Pedro Felipe Ramírez volvió a Venezuela con una sola instrucción: resolver el posible asilo de Jatar y ayudar en la defensa judicial de Enríquez.

Según explican en la Cancillería, la línea política que se trazó desde La Moneda apuntaba a evitar roces con Venezuela, así como también un éxodo masivo a Chile de opositores al gobierno de Maduro que instalaran en Santiago una "pequeña Caracas de disidentes".

El traslado de Jatar

El mismo día viernes, con los documentos en la mano, los abogados de la familia se comunicaron con la embajada. "Lo que logramos con los abogados y el apoyo de Chile fue que la juez revisó la medida humanitaria en razón a la salud de Braulio, que estuvo hasta último minuto bajo cuidado médico. Los facultativos no se atrevían a darle el alta si regresaba a un penal, porque no se garantizaban las condiciones para su salud y eso fue clave", explica Silvia Martínez, la esposa de Jatar.

La defensa del periodista y director del diario electrónico Reporte Confidencial, que difundió un video donde pobladores salían a insultar al Presidente Maduro mientras recorría un barrio, tenía más novedades. El abogado Jaspe señaló al consulado que la justicia venezolana había fijado una audiencia de formalización para el martes 6 de junio por un delito equivalente al de lavado de dinero, debido una supuesta maleta con dinero hallada por la inteligencia venezolana en su auto.

Con esa información, el embajador Ramírez -ex ministro de Minería de Salvador Allende- solicitó al equipo de la sede diplomática en Caracas la compra de dos pasajes a Isla Margarita para ir con el cónsul a la audiencia.

Estar ahí era clave. Y los pocos vuelos al interior del país se agotan rápido porque el precio es bajo y en auto la travesía es agotadora y hasta peligrosa. Desde Caracas se debe viajar a Puerto La Cruz, cinco horas, por un camino en mal estado y en 4x4 o con guardias. Desde Puerto La Cruz a Margarita, el ferry demora 4 horas más.

Pese al despliegue, el viernes pasado la familia solicitó una "postergación de la diligencia judicial por motivos de salud". "No se ha demostrado ningún delito, no hay testigos que corroboren lo que está en las actas policiales (...). Ahora el médico internista lo debe venir visitar a casa y estamos en contacto con el cónsul Pablo Mesa y muy agradecidos por las gestiones de Chile", dice la esposa de Jatar.

En RR.EE. precisan que la familia pidió suspender la audiencia, para esperar las gestiones del Gobierno de Chile, antes que pase por un tribunal, ya que quieren que haya una mayor disposición de liberarlo de los cargos y no descartan que se radique en Santiago.

Convivir con el "huésped"

El ex ministro de Allende fue "llamado a informar" desde la Cancillería el 30 de marzo luego de que el Tribunal Supremo venezolano decidiera asumir las funciones del Congreso, controlado por la oposición. Mientras permanecía en Santiago, el 6 de abril, el presidente del partido venezolano Copei y vicepresidente de la ODCA, Roberto Enríquez, llegó a la residencia del embajador escondido en un auto con vidrios polarizados para solicitar la calidad de "huésped", ya que se consideraba inminente su detención por la temida inteligencia bolivariana.

Fuentes diplomáticas señalan que Ramírez prácticamente no lo conocía. No obstante, en agosto de 2014, mientras el embajador almorzaba con un amigo venezolano en un concurrido restorán del centro de Caracas, Enríquez se acercó a su mesa para saludar al hombre. "Este le presentó al embajador, fue un encuentro breve y la única vez que se vieron", explican fuentes de la ODCA.

La residencia queda en un sector acomodado de Caracas, Country Club, un barrio antiguo de grandes casonas que han sido remodeladas, donde viven extranjeros, funcionarios diplomáticos y los últimos representantes de la clase alta que van quedando en el país.

Al llegar, uno de los funcionarios de la embajada le presentó a Roberto Enríquez, quien continúa en la residencia.

Según explican sus camaradas del Copei, "Roberto está en uno de los seis amplios dormitorios de la antigua casona". En este tiene un escritorio con su computador, en el que pasa gran parte del día. También, lee los diarios locales y los chilenos desde internet.

Con el embajador forzadamente se suelen ver a diario, algunas veces han cenado juntos y hablado de cosas triviales más que políticas. Enríquez habría expresado que quiere que el Gobierno chileno lo ayude a que "la justicia venezolana revise su caso", ya que a su juicio "no hay pruebas para que se le procese". Su interés es permanecer en Venezuela, pero ser liberado del cargo de "traición".

 


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El embajador de Chile en Venezuela, Pedro Felipe Ramírez.<br/>
El embajador de Chile en Venezuela, Pedro Felipe Ramírez.

Foto:JONATHAN MANCILLA


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