Cita a Moby Dick y La Odisea:
Dylan lee su discurso de aceptación del Premio Nobel

A siete meses de haber obtenido el galardón, por fin el músico se pronuncia oficialmente: ayer se hizo público su discurso de aceptación, con lo que recibirá los 819 mil euros con que está dotado.  

Roberto Careaga C. 

A siete meses de que la Academia Sueca anunciara que el ganador del Premio Nobel de Literatura había recaído en Bob Dylan, ayer se dio a conocer que el cantautor estadounidense cumplió con la mínima exigencia para recibir los 819 mil euros del galardón: envió su discurso de aceptación. Se trata del capítulo final de una teleserie en que Dylan, jugando su esquivo papel, apenas ha dicho palabras sobre el reconocimiento y, en vez de asistir a la ceremonia de entrega, mandó de emisaria a Patti Smith.

"El discurso es extraordinario y, tal y como cabía esperar, elocuente. Ahora que ha sido enviado, la aventura Dylan está llegando a su conclusión", escribió Sara Danius, secretaria permanente de la Academia Sueca, en el sitio web del Nobel, donde se puede leer el discurso y también oír al mismo músico leerlo. El creador de "Like a rolling stone" demora 27 minutos en su lectura: es un largo rodeo que empieza en el rock and roll de los 50 para llegar hasta las tres novelas que lo marcaron: "Moby Dick", de Herman Melville; "La odisea", de Homero, y "Sin novedad en el frente", de Erich Maria Remarque.

Esas tres novelas

"Cuando supe que había ganado el Nobel de Literatura, me empecé a preguntar exactamente cómo mis canciones se relacionan con la literatura", arranca sus palabras Dylan, resumiendo la duda de tantos. Comienza recordando el mundo que se le abrió escuchar por primera vez a los 18 años Buddy Holly, uno de los pioneros del rock and roll, y luego, no mucho después, escuchar el disco "Cottonfields", de Leadbelly, legenda del folk y blues: "De repente, la oscuridad se iluminó", dice Dylan.

Lo que vino, sigue el músico, fue conectarse con la "cultura vernácula" de su país: recorrer pueblos de Estados Unidos aprendiendo viejas tonadas folk, canciones de vaqueros, las baladas de los Apalaches, blues de los campos de algodón. "Cuando empecé a escribir mis propias canciones, la jerga folk era el único vocabulario que tenía, y lo usé", cuenta Dylan. Pero agrega que tenía algo más: "Tenía principios, sensibilidades y una informada visión del mundo. Lo aprendí en el colegio: 'Don Quijote', 'Ivanhoe', 'Robinson Crusoe', 'Los viajes de Guliver', 'Historia de dos ciudades'", dice el músico, listando clásicos literarios unidos por los viajes y las aventuras.

Luego Dylan dedica largos pasajes a relatar su experiencia como lector de tres novelas que, dice, aparecen de múltiples formas en sus canciones: de "Moby Dick" a "Sin novedad en el frente" y luego "La odisea". El músico cuenta sus tramas plagadas de aventuras sin tratar de entregar explicaciones sobre sus temas y, más aún, desiste de conectarlas con sus canciones. "Yo y muchos compositores han sido influidos por estos temas. Y pueden significar muchas cosas. Si una canción te emociona, eso es todo lo importante. No tengo que saber qué significa", dice.

Las pocas conexiones explícitas que hace, tampoco son tan claras: Dylan recuerda que Aquiles, en "La odisea", se arrepintió de haber cambiado una larga vida pacífica por una corta llena de honor y gloria. "No había honor. Nada de inmortalidad. Fue un rey en la tierra de los muertos", dice Dylan. Y añade: "Nuestras canciones están vivas en el mundo de los vivos. Pero las canciones no son como la literatura. Las palabras de Shakespeare en sus obras fueron pensadas para los escenarios. Tal como las letras de las canciones fueron pensadas para ser cantadas, no leídas. Espero que algunos de ustedes tengan la opción de escuchar estas letras de la manera que fueron ideadas para ser escuchadas: en conciertos o en discos. Yo vuelvo una y otra vez a Homero, que dice: 'Canta en mí, oh musa, y a través de mí cuenta la historia".

 


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Bob Dylan en un concierto en Los Angeles, en 2012. Siete meses después de que fuera elegido Premio Nobel, envió su discurso a la Academia Sueca.
Bob Dylan en un concierto en Los Angeles, en 2012. Siete meses después de que fuera elegido Premio Nobel, envió su discurso a la Academia Sueca.
Foto:AP


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