Provincial de los jesuitas en Chile, Cristián del Campo:
"Francisco llega a una Iglesia golpeada, desacreditada, donde los liderazgos no han estado a la altura"

"Cuando lo eligieron Papa, nuestra primera impresión fue 'uf... es conservador'. Pero nos mostró a los jesuitas en Chile que también caemos en prejuicios", confiesa el sacerdote respecto de Jorge Mario Bergoglio. Cree, y espera, que en su visita de enero el Pontífice diga palabras "con filo, que pinchan".  

Mariela Herrera Muzio 

En 1987, cuando vino Juan Pablo II, cursaba 4º medio. Con entusiasmo, fue a verlo al Estadio Nacional y al Templo Votivo de Maipú. Treinta años después, el sacerdote Cristián del Campo se apresta a otra visita papal, esta vez como provincial de los jesuitas en Chile. Y, "feliz y ansioso", espera que se pueda concretar una reunión con el también jesuita Papa Francisco.

"Sería un tremendo privilegio, sabemos que es una deferencia de él -así lo ha hecho en otros viajes, como con los jesuitas de Ecuador, de Bolivia y de Paraguay-, y si se nos da la oportunidad, la vamos a aprovechar", dice Del Campo, desde la casa de ejercicios espirituales que los ignacianos tienen en Padre Hurtado. Lugar donde, en 1960, Jorge Mario Bergoglio cursó parte de su juniorado para ser sacerdote.

-El contexto de la venida del Papa Juan Pablo II es conocido. ¿Cómo debería "tocar" a los chilenos la visita de Francisco?

-El Papa llega a una realidad muy distinta, con una sociedad mucho menos "cristiana" de lo que era hace 30 años, más abierta, más secularizada para bien y para no tan bien. Llega a una Iglesia que está pasando por momentos de crisis, que está golpeada. Por eso es tan necesaria su visita, porque necesitamos a alguien que nos levante el ánimo, que nos dé una palabra inspiradora. Que nos haga reconocer los errores y mirar para adelante.

-Dice que llega a una Iglesia en crisis. ¿Por los casos de abusos sexuales? ¿Por crisis de credibilidad? ¿Por falta de vocaciones?

-Es una Iglesia que ha sufrido mucho por sus propios pecados, por sus propias negligencias. Por los errores y pecados de algunos en particular, y por la negligencia de todos los que hemos tenido autoridad. Por no haber estado más atentos, no haber actuado más rápidamente y no poner nuestra mirada en las personas que han sufrido abusos. Ciertamente, esa es la Iglesia golpeada, desacreditada, a la que llega Francisco. Y también, como les pasa a muchas instituciones, donde los liderazgos nuestros no han estado a la altura. Un creyente que está en crisis, ¿a quién mira? ¿Quién es su referente? No tenemos hoy día. Y paradójicamente, ha sido desde el centro de la Iglesia, del papado, desde donde viene la motivación.

"En Temuco dirá cosas que a algunos les van a gustar y a otros no"

-Como autoridad de la Iglesia en Argentina, Bergoglio tuvo una mirada más conservadora que los jesuitas de acá. ¿Existía sintonía con los jesuitas de Chile?

-En muchos momentos no hubo toda la sintonía del mundo. Al interior de la Iglesia, como en la sociedad, los años 60, 70 y 80 fueron años de bastante polarización. Evidentemente que dentro de la Compañía hay sensibilidades distintas. En ese contexto, Jorge Mario Bergoglio -que siendo muy joven fue provincial en Argentina- tenía su postura. Él mismo ha reconocido que quizás, como provincial más joven, le faltó cierta sensibilidad al comienzo. Eran tiempos donde era difícil tener una postura intermedia.

"Cuando lo eligieron Papa, la primera impresión de nosotros fue 'uf... él es más bien conservador'. Pero su elección nos ha mostrado a los jesuitas en Chile que también caemos en prejuicios, y luego la gente nos sorprende".

-¿Cuándo comienza el actual "encantamiento" de la Compañía con el Papa?

-Con su elección quedamos todos mudos. Pero cuando salió al balcón hizo una serie de gestos, como salir vestido solo de blanco y referirse a sí mismo como el obispo de Roma, que para el que ha estudiado Teología es muy significativo, porque es un modo de entenderse como el primus inter pares y no como "el Papa". Es el obispo de Roma que está a la cabeza de una comunión de obispos y cada uno es el pastor de su rebaño. Dio señales poderosas de por dónde iba a ir su papado, y eso a uno le levantó la esperanza con muchísima fuerza.

-El arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, dijo que el Papa "no va a causar ningún problema". ¿No es acaso mejor un Papa que sí haga líos, como dijo una vez: "Quiero que la Iglesia salga a la calle, que nos defendamos de la inmovilidad y el clericalismo"?

-El Papa es muy respetuoso de la institucionalidad chilena. Sin embargo, la palabra de la Iglesia tiene una dimensión política, no es simplemente una cosa privada para vivir en la individualidad del metro cuadrado. Cualquiera que haya escuchado al Papa Francisco puede coincidir en que cuando él habla, habla de temas concretos. ¿Por qué elige ir a Temuco? Porque simboliza, como capital de La Araucanía, un lugar donde se ha vivido un conflicto muy profundo de nuestra historia que, como sociedad, no hemos sido capaces de enfrentar. Allá dirá cosas que a algunos les van a gustar y a otros no. Palabras que van a tener un cierto filo. Y cuando las cosas tienen filo, pinchan. Y cuando pinchan, mueven. Espero que así sea.

-Víctimas del conflicto en La Araucanía temen no recibir algún gesto del Papa...

-Le diría que el Papa va a traducirnos los valores del Evangelio de Jesús a esta realidad. Y un valor central es el valor de la paz respecto de todos aquellos que utilizan el camino violento para cualquier reivindicación, y también la violencia que implica la injusticia estructural de realidades que no han sido atendidas debidamente, como son las de los pueblos indígenas. Y particularmente el pueblo mapuche. Esperaría que el Papa fuera un eslabón más en la tradición de la doctrina social de la Iglesia, que siempre ha dicho que la paz es obra de la justicia.

-Se supone que también abordará la inmigración cuando vaya a Iquique, que ya ha sido abordada en las campañas políticas. ¿Qué se espera sobre esto?

-La elección de Iquique tiene que ver con eso y también con la religiosidad popular, con La Tirana. Espero que el Papa les hable a los creyentes, especialmente a los que tienen una función pública, para que entiendan que necesitamos una ley de migraciones fundada en los tratados y declaraciones de DD.HH. que hemos suscrito como país. Y que aprendamos a cuidar nuestro lenguaje, que cuando asociamos inmigración con delincuencia es una tremenda injusticia que no tenemos derecho a hacer.

"Es un Papa espontáneo, para bien y para no tan bien"

-¿Entiende que exista una sensación de que el Papa no trata muy bien a Chile, por ejemplo, cuando en Bolivia se refirió al tema del mar o cuando criticó a la gente de Osorno por el caso del obispo Barros?

-No creo que tenga ninguna animadversión con Chile, para nada. Es un Papa espontáneo, para bien y para no tan bien. Y cuando se es espontáneo y se sale de la norma, del protocolo, a veces se arriesga a decir una palabra que puede ser mal interpretada o imprudente. Pero si no queremos equivocarnos nunca, quedémonos encerrados en la casa. Creo que el Papa entiende perfectamente la situación entre Chile y Bolivia, y será prudente. Es consciente de que también es un Jefe de Estado, y que sus palabras tienen repercusiones más allá de lo pastoral. Pero recuerdo lo que dijo en Bolivia y no me pareció tan dramático.

-Y en el caso de Osorno, donde un grupo de laicos pide la salida del obispo Barros por su relación con el caso Karadima, ¿se debería esperar un gesto?

-No me cabe duda de que debe estar al tanto de la situación y de que hay gente que legítimamente querrá expresarse. Ojalá que esa gente pueda sentir que su palabra le llega al Santo Padre. Hay allí muchos laicos que tienen el más alto cariño por su Iglesia; si no, ya se hubieran ido para la casa.

-En enero se supone que estarán avanzados los proyectos de matrimonio homosexual y despenalización del aborto en tres causales. ¿Cuál es la clave para entender la posición de Francisco en estos temas?

-Una clave muy importante tiene que ver con lo que vivimos como Iglesia el año pasado, que fue el año de la misericordia; es decir, que sea cual sea la realidad de tu vida, la primera palabra de la Iglesia debe ser de acogida".

"En el matrimonio homosexual o la despenalización del aborto en tres causales, nosotros como Iglesia hemos expresado una postura que en algunos tiene más matices. Me parece que, por ejemplo, en el caso del matrimonio igualitario, es también una discusión que está en progreso en la sociedad. Hace 10 años, estos temas no estaban sobre la mesa. Como Iglesia, de manera más lenta, tenemos que confrontarlo con nuestra tradición. Es un proceso de búsqueda y no me espanto cuando algún católico pueda, con buenas argumentaciones, entrar en la discusión y tener un proceso de discernimiento. Ahora, siempre hay una tensión entre la libertad que tengo para hacer mi discernimiento, y la institución, que es la que va señalando los límites".

-¿En qué está el caso del ex provincial, Eugenio Valenzuela, que enfrentó denuncias por abusos?-Tal como lo comunicamos públicamente en agosto de 2015, la Congregación para la Doctrina de la Fe decidió no abrir un proceso canónico y el padre Valenzuela está cumpliendo las medidas que determinó el padre general de la Compañía de Jesús.

 La casa donde vivió Bergoglio en Chile

Entre marzo y diciembre de 1960, un joven Jorge Mario Bergoglio vivió en Chile, donde realizó su último año de juniorado, etapa de preparación para el sacerdocio, posterior al noviciado. Llegó junto a una veintena de argentinos a vivir en la casona que creó el Padre Alberto Hurtado, donde se formaban los jesuitas. Ubicada camino a Melipilla, llegó a albergar a un centenar de jóvenes, y hoy es ocupada como casa de ejercicios espirituales.

Aún mantiene la misma estructura de la época; por ejemplo, las habitaciones, la capilla y el comedor, mismos lugares en que Bergoglio compartió con sus compañeros.

La rutina de entonces era más "monacal". Incluía oraciones, oficios comunitarios y clases, principalmente de humanidades, como idiomas (latín, algunas veces griego), expresión escrita, oral, literatura y, en general, mucho de las artes humanas. Esto lo combinaban con trabajos pastorales en las capillas de la zona, la actual comuna de Padre Hurtado.



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