Lo que dejaron los comicios del domingo:
Los factores que detonaron el caos en la complicada primaria del Servel

"El Mercurio" indagó en las causas de las aglomeraciones, imprecisiones en la entrega de las cédulas de votación, inasistencia de vocales, afiliaciones a partidos y otras críticas que marcaron la elección, sobre todo, en las comunas del sector oriente de la Región Metropolitana. El director del Servel afronta los cuestionamientos, desmenuza los problemas ocurridos y entrega detalles inéditos sobre el uso del espacio en los locales y la falta de capacitación a los encargados de mesas.  

Equipo de Reportajes  Promedio de vocales por mesa fue de 3,36

Norma Díaz, de 70 años, siempre vota en la mesa 28 del Liceo Técnico de Copiapó. El domingo llegó a las 11:30 a sufragar y se topó, con sorpresa, con que en su mesa solo había dos mujeres sentadas. "Cuando me recibió la encargada de local, me dijo que ya eran las 12:05 y la mesa no se había constituido", explica Díaz. En conjunto con otras mujeres improvisaron una protesta fuera del lugar, pero al poco tiempo los militares les pidieron se retiraran. En ese colegio quedó una veintena de mesas sin constituir.

Otra irregularidad ocurrió en Iquique, la comuna con el menor porcentaje de mesas constituidas a nivel nacional, con 85,44%. William López fue a votar a las 10:45 de la mañana, pero fue recibido en la puerta por un militar, quien le informó que la mesa estaba cerrada, a pesar de que aún no se había cumplido el plazo para declarar que no se había logrado el quórum.

Peor fue la situación en la isla Robinson Crusoe, donde la única mesa no se constituyó. El alcalde Leopoldo González explica que esto se debió a que de los cinco vocales que estaban designados, cuatro se encontraban en el continente.

Inexperiencia y pocas facultades

Gran parte de los problemas de aglomeración y lentitud que hubo en las primarias se produjo precisamente por la poca cantidad de vocales que llegaron al proceso. En varias comunas fue común ver mesas constituidas por solo tres personas, en lugar de los cinco titulares.

Cantidad que muchas veces fue sobrepasada por el número de votantes y, sobre todo, la cantidad de cédulas de votación.

Un conocedor del proceso relata que muchos de los vocales con los que le tocó trabajar no tenían conocimiento de que había más de un voto, o incluso que en algunas comunas se realizaba una primaria parlamentaria.

La misma fuente agrega que esto se explica en parte debido a que solo un 33% de los vocales constituyeron mesa el sábado, proceso idóneo para interiorizarse sobre lo que pasará al otro día. Los que sí fueron no recibieron la típica inducción a través de un video del Servel, sino que un folleto explicativo que muchos no leyeron y otros no comprendieron. De hecho, varios se quejaron de que en el documento nunca se mencionaba a quién había que entregarle qué cédula.

Ante esto, muchos trabajaron de mala gana. "A mí me tocó ver casos en que los vocales decían ir al baño y después ya no volvían", relata el encargado de la junta electoral de Las Condes, Gonzalo Hurtado.

Otra dificultad es que los encargados de local no se sienten lo suficientemente empoderados como para obligar a las personas a quedarse como vocales. "En la práctica, sus facultades no permiten obligar a las personas para que actúen como vocales, no obstante contar con la posibilidad de requerir el auxilio de la fuerza pública, la que a su vez no tiene señalado en la ley qué puede hacer en estos casos", dice Camilo Valenzuela, de la junta electoral de Providencia.

Él agrega que "la posibilidad de sancionar a los inasistentes es escasa, debido a que no es posible notificarlos por los juzgados de Policía Local, porque los domicilios registrados en el padrón no están actualizados". Concuerda Patricio González, de Vitacura, quien asegura que "Correos nos devuelve cerros de citaciones".

LOS DESCARGOS DEL SERVEL:
"En 2013, el promedio de vocales por mesa fue de 4,52 vocales y en 2017 ese promedio cayó a 3,36. Una disminución de un 26%", explica García, quien agrega que estas cifras representan un problema "no menor, pues en la medida que una mesa está instalada sin sus cinco vocales, impacta fuertemente en su velocidad".
Consultado sobre las quejas en relación con la capacitación o falta de preparación de los vocales, García sorprende: "Desgraciadamente hay un inciso en la ley 18.700, que uno no termina de entender su justificación, que exceptúa de la capacitación en el caso de primarias".
Explica que tiene conocimiento de casos en que "por instrucciones erróneas en algunos locales, los delegados de las juntas electorales instruyeron a que los vocales le ofrecieran al elector la elección de si quería votar por la presidencial o la parlamentaria. No debió haberse dado".
García precisa, además, que el Servel no tiene injerencia en los procedimientos que se llevan a cabo en los juzgados de policía local aunque, "nos interesa saber qué va pasando en esos casos".
El director del Servel, si bien reconoce la responsabilidad del organismo, señala que "existe una contribución fundamental que debe hacer la ciudadanía".

Historial de dificultades

Las cosas en el Servel se complicaron hace tiempo y los problemas partieron junto con la nueva estructura que se le dio a partir de febrero de 2013, con un Consejo Directivo de cinco miembros representantes de distintas tendencias políticas, y un director que había de ser elegido por Alta Dirección Pública. Debutó el Consejo, y la subdirectora Elisabeth Cabrera asumió de interina, al dejar el cargo, en ese mismo momento, el director Juan Ignacio García, que lo ocupaba desde 1977. El problema fue que hasta septiembre de 2014 -un año y medio después- no hubo titular, y recién entonces llegó como director Eduardo Charme, quien no más asumir fue afectado por un cáncer y falleció en 2016. Lo que no es fácil de entender es que un año se demorara el nombramiento oficial de su sucesor, el director actual Raúl García, un hombre del Servel, la mano derecha de Charme.

Entre los entendidos hay opiniones divididas entre quienes piensan que el Consejo debe ser elegido con consideraciones políticas y los que sostienen que debería ser una instancia técnica . La mayoría se inclina por una combinación: que sean políticos y buenos técnicos. Este Consejo, sin embargo, nació "enredado" a raíz del nombramiento como presidente del ex comandante en jefe del Ejército Juan Emilio Cheyre, quien renunciaría bulladamente a raíz de conflictos de carácter judicial en su condición de militar.

Las cosas en el Consejo quedaron entonces con Patricio Santamaría ( DC), Alfredo Joignant (PS) y Juanita Gana (PPD), representantes de las tendencias de Gobierno; por la oposición, José Miguel Bulnes (pro RN) y Gonzalo Molina (UDI). Casos judiciales ajenos a esta condición llevaron a la renuncia de Molina. Un mes acéfalo estuvo su sillón, hasta que en su lugar llegó Andrés Tagle, el tradicional experto electoral de la UDI, uno de los cerebros del voto voluntario. Puertas adentro se comenta que Tagle y Santamaría son el corazón del consejo, los dos que realmente saben.

El conflicto que "arde" en estos días entre el Servel y el Tribunal Electoral, Tricel, por la desautorización que este último hizo a la decisión del primero de rechazar la inscripción del partido Ciudadanos, de Andrés Velasco, ha tenido mucha difusión pública, pero dentro del medio ha sorprendido menos. Y es que califican de habituales estos "choques" de competencia entre los dos organismos electorales: el tribunal y el administrativo. Pero el caso Ciudadanos estaría sentando una nueva jurisprudencia bien importante: el Servel ya no tendría que cotejar, una por una, que las personas inscritas en un nuevo partido no estén militando en otro, pues bastaría con su declaración jurada. ¿Y qué pasa, entonces, con las firmas que está recolectando Guillier? ¿Bastará que los firmantes declaren bajo juramento que no militan en ningún partido y no se chequeará la veracidad de su declaración?

La avalancha de unos 5 millones de nuevos votantes que irrumpieron en el Servel con la Ley de Inscripción Automática es otra historia, y descolocó completamente a los sistemas computacionales. Los datos provenientes del Registro Civil contenían personas fallecidas y toda suerte de errores de domicilio. El Servel fue el receptor de esta avalancha, y en su colapso computacional estuvo el origen de las personas que fueron cambiadas de domicilio inesperadamente justo antes de la última municipal. ¿Excusable, entonces, lo que pasó? A estas alturas del progreso se piensa que no. Se dice también que faltaron recursos. Pero tampoco eso es una disculpa aceptable.

Hay personas que, pensando positivo, creen que la batahola del domingo, puede poner el dedo en la llaga en lo anticuado que se ha quedado nuestro sistema de votaciones. Que se reconozca que la fórmula de vocales hizo crisis: porque no se capacitan, porque se les paga apenas 1,5 UF, y el día de la elección no aparecen, y entonces hay que reclutar vocales a última hora que se quedan cumpliendo la tarea de mala gana. Y a ello se suma el rechazo al voto electrónico desde los mismos partidos políticos, que han mantenido paralizado un proyecto presentado por Gutenberg Martínez y otros DC hace años.

El enfado de las personas que no pudieron votar

Basta darse una vuelta breve por el Servel para notar cuál es la principal preocupación del organismo por estos días: en cinco minutos llegan cinco personas reclamando porque el domingo pasado descubrieron que estaban afiliados a algún partido, y no pudieron votar, o estaban impedidos de participar en primaria de su preferencia.

El día de la elección la situación fue caótica. Electores molestos reclamaban por haber recibido una cédula que presuntamente no les correspondía, distraían a los vocales y bloqueaban el funcionamiento del proceso.

Muchos, según cuenta una persona que estuvo trabajando en un local de votación, se fueron sin votar. "Los delegados recibieron numerosas quejas de los ciudadanos que no pudieron votar, por aparecer afiliados a determinados partidos, lo que ellos negaban", explica Camilo Valenzuela, de la Junta Electoral de Providencia.

Muchos de ellos hoy llegan a las oficinas del Servel a presentar su reclamo.

Sin embargo, en este caso los expertos y participantes del proceso coinciden en que la responsabilidad principal está en los partidos políticos, y no en el organismo. Eso sí, creen que el Servicio podría hacer mucho más para facilitar que las personas puedan acceder a su información en esta materia.

LOS DESCARGOS DEL SERVEL
Para Raúl García, director del Servel, el fenómeno se origina, en primar lugar, debido a un desconocimiento de la ley vigente: "En el proceso de refichaje de los partidos no todos los afiliados se reinscribieron, y los que no lo hicieron quedaron con sus derechos suspendidos, aunque mantuvieron su calidad de afiliados. No quedaron como independientes, y muchos recién el domingo se dieron cuenta de que esa no era su condición", explica.

El abogado asegura que también hay casos de personas que "fueron invitadas a apoyar a un candidato y en ningún caso a ser miembro de un partido". A todo ello se agregan, además, las situaciones de firmas que "fueron derechamente falsificadas" Ante esto, advierte que "cuando la persona inicie las acciones legales correspondientes, simultáneamente el Servel hará las denuncias ante el Ministerio Público".

García, eso sí, concuerda con que "se pudo haber hecho más para que la gente esté debidamente informada". Por ello, ahora las personas "podrán hacer sus reclamos en el sitio web para que puedan tener su ficha de afiliación". Además, se está trabajando para que, al momento de buscar su información electoral en la página de Servel, las personas puedan conocer su ficha electoral "mediante clave única".




El desconocido factor del espacio mal utilizado

Domingo 2 de julio. 11 de la mañana. Colegio Verbo Divino. Cansadas de esperar en una fila extensa, que las ha tenido de pie casi dos horas, un grupo de votantes, en su mayoría mujeres de avanzada edad, abortan todo intento de que alguien pase antes. No importa quién sea. Incluso, embarazadas y personas en silla de ruedas deben esperar.

De pronto, con total desparpajo, una mujer se adelanta y se acerca a la mesa de vocales para intentar votar primero. Ante el reclamo del resto, dice en voz alta: "Es que yo tengo 65 años y no puedo esperar más".

Tras un minuto de silencio, se oye un rumor que sube: "Yo tengo 66"; "y yo, 70"; "y yo, 72", se escucha. De a poco, el clamor de mujeres que revelan su edad sube ante la angustia de los tres vocales, ya suficientemente agobiados.

La polémica fusión

Situaciones como esta se repitieron en varios locales de votación del sector oriente de la Región Metropolitana, donde la aglomeración de personas en espacios pequeños y las largas esperas fueron la norma.

Consultados por "El Mercurio", encargados de las juntas electorales de las comunas más afectadas -Providencia, Las Condes, Lo Barnechea y Vitacura- explican que hubo dos factores principales que influyeron en esto: primero, el partido de Chile por la final de la Copa Confederaciones, que hizo que todos votaran en un mismo rango horario, y segundo, y de esto responsabilizan al Servicio Electoral (Servel), la fusión de mesas, que provocó que la cantidad de votantes por mesa a veces se triplicara.

"Las fusiones son un desagrado, ojala no vuelvan a hacerlas. Hay que simplificar la vida a los votantes", explica Patricio González, encargado de la junta electoral de Vitacura y Lo Barnechea, quien además explica que a la hora de mayor afluencia de público hubo gente, incluido él, que no pudo siquiera entrar a los locales de votación.

"La fusión de mesas es una política errada, puesto que se hizo en los sectores donde está comprobado que se vota más. Los datos que lo prueban están a la mano, por lo que no hay excusa para no haberse anticipado al efecto que podía provocar, sumado al partido", explica el analista Mauricio Morales, de la Universidad de Talca.

Hacinamiento en salas

Estos factores, no obstante, no son los únicos que influyeron en la aglomeración de personas. Otro, y quizás más importante, fue la distribución del espacio disponible. Esto porque, debido a la fecha y a las bajas temperaturas, los delegados de local en muchos casos optaron por no utilizar los lugares abiertos con más espacio, y ubicaron todas las mesas en salas de clases.

Fue normal, por ejemplo, ver varias mesas en una pequeña sala, lo que provocó aglomeración de votantes en los pasillos y confusión respecto de las filas.

LOS DESCARGOS DEL SERVEL
Según Raúl García, director del Servicio Electoral, la fusión de mesas no es el factor principal que explica los problemas. Y compara esta elección con las primarias de 2013, y aclara que en esta ocasión hubo más mesas y más locales. "En 2013 pusimos 13.541 mesas receptoras. El domingo pasado, hubo 14.328, lo que significó un aumento del 5,8%. Además, en 2013 teníamos 1.371 locales y este año hubo 1.865, con lo que se aumentó en un 36%".

Agrega, además, que en esta elección sufragó un 40% menos de personas que en 2013 y que también cayó el promedio de votantes por mesa.

¿Cómo se explica entonces lo ocurrido? García asegura que hubo dos factores. Uno, es el argumento del partido de Chile, pues "el diseño de la votación está basado en un funcionamiento por diez horas de las mesas". El otro es el uso del espacio físico. "Nos hacemos cargo de que en algunos locales se ocupó una superficie o área menor a la quese había ocupado en otras elecciones. En vez de utilizarse el local de votación completo, se redujo la superficie y las mesas se pusieron en lugares más pequeños. Esto impacta negativamente", dice.

También asegura que "la distribución en los locales les compete a las juntas electorales, pero lo que vamos a hacer, porque queremos hacernos cargo, es tomar contacto con ellas e impartir instructivos de cómo debiera ser una distribución ideal".



La diseminada estructura que funciona en una elección

Si bien el Servel es el organismo encargado de las elecciones, pocos saben que gran parte de quienes trabajan en la estructura de los comicios no pertenecen a la entidad.

De hecho, las Juntas Electorales las encabezan los notarios o conservadores de bienes raíces de las comunas; los delegados de local suelen ser empleados de organismos municipales con experiencia e interés en el tema. Y quienes cobran las multas a los vocales que no asisten son los juzgados de policía local.

Por esto han surgido críticas debido a la falta de profesionalización en estas tareas y de control por parte del Servel.

Las elecciones generan, además, un gran gasto para las municipalidades.

Según la ley 18.700, que regula las votaciones populares y escrutinios, los municipios tienen la responsabilidad de instalar "las mesas en los locales designados, debiendo proveer las mesas, sillas, urnas y cámaras secretas necesarias, como las instalaciones de energía eléctrica para la iluminación del recinto".

Patricio Ossa, director de operaciones de Santiago Centro, dice que, para estas primarias, la comuna incurrió en un gasto aproximado de 16 millones de pesos. Para él, el costo más alto del municipio en esta instancia son las horas extras que hay que pagar al personal que se dedica a preparar, armar, trasladar, instalar y retirar todo el material que exige la ley.

El presidente de la Asociación Chilena de Municipalidades, Felipe Delpín (DC), asegura que el Estado solo les entrega responsabilidades a los municipios. "Estamos obligados a hacer una actividad que es válida y necesaria, pero el Estado nos debería entregar estos recursos, porque los gastos de las municipalidades son cada vez mayores, y los ingresos cada vez cubren menos. Eso es transversal a todas las alcaldías del país", dice el edil de La Granja.

LOS DESCARGOS DEL SERVEL
Reconoce Raúl García que "el resto de los órganos que trabajan en las elecciones lo hacen fundamentalmente por una motivación cívica". Sobre esto, agrega que "podría haber distintas iniciativas, como remunerar a algunas personas u órganos, pero no depende de nosotros".

Asimismo, es crítico sobre la forma en que el organismo "coordina, supervisa y trabaja con las otras instituciones, pues hoy la legislación segmenta bastante las atribuciones". García opina que estos puntos "podrían mejorarse a nivel legislativo: que se integre la estructura que se despliega para un acto electoral bajo el alero del Servel".





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Raúl García, director del Servicio Electoral.
Raúl García, director del Servicio Electoral.
Foto:JONATHAN MANCILLA

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