Fósil hallado en Nuevo México:
El ancestro más antiguo de los pájaros vivió hace 62,5 millones de años

Evolucionó poco después de la extinción de los dinosaurios y está emparentado genéticamente con gran parte de las aves que viven en los árboles.  

Richard García 

Uno de los mayores debates entre los paleontólogos es si los pájaros modernos surgieron antes de la extinción de los dinosaurios, hace 65 millones de años, o después de ella. Un hallazgo en el desierto de Nuevo México y que publicó ayer la revista Proceedings, de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, apunta a la segunda posibilidad.

Se trata de una nueva especie de ave, bautizada como Tzidiiyazhi abini , que vivió hace unos 62,5 millones de años. Su nombre deriva de la lengua navajo, territorio en el que fue encontrado, y combina las palabras "tsidii" (ave) y "yazhi" (pequeño), en referencia a su tamaño: unos 35 centímetros de largo y 50 gramos de peso. Y se trataría del ave arbórea más antigua.

Al realizar un análisis comparativo con otras especies semejantes, combinado con muestreos genéticos, los investigadores -liderados por el paleontólogo Thomas Williamson, del Museo de Historia Natural y Ciencia de Nuevo México en Albuquerque- determinaron que se relacionaba con al menos 48 especies de aves existentes, incluyendo el tucán, el martín pescador y el pájaro carpintero.

Pájaros ratón

Aunque se trata de un espécimen que se encontró muy fragmentado, es un hallazgo significativo, reconoce Martín Chávez, paleontólogo de la U. Austral especializado en la evolución de las aves.

Hasta ahora, se estimaba que la mayoría de las aves arbóreas modernas derivaban de ancestros con hábitos terrestres o acuáticos. Es así como entre todas las aves vivientes, las más primitivas (descendientes directos de los dinosaurios aviares) son ñandúes, avestruces, gallinas y patos, y se creía que mucho más tarde habrían surgido las demás.

"Este hallazgo muestra que muy poco tiempo después de la extinción de los dinosaurios (menos de 4 millones de años) se produjo la rápida propagación, como especie, de las aves especializadas en vivir en las copas de los árboles, que son el grupo más diverso en la actualidad", explica Chávez.

El T sidiiyazhi está en la base de esa gran irradiación.

En particular, pertenece al grupo de aves llamado coliiformes o pájaros ratón, que hoy solo viven en África, pero que en el pasado tuvieron presencia en otros continentes. Se caracterizan por sus largas colas y por vivir entre los arbustos.

Otro rasgo que vincula al T sidiiyazhi con algunas aves actuales es que muestra una tendencia a la zigodactilia, es decir, que presenta dos dedos adelante y dos atrás, lo que les permite aferrarse mejor a las ramas. Es el caso de tucanes, loros y pájaros carpinteros.

Chávez destaca que la información paleontológica calza con recientes análisis de ADN de aves arbóreas, los que sugerían que habrían aparecido en los primeros cinco millones de años después de la extinción de los dinosaurios no aviares, es decir, muy rápido en términos geológicos.

Hasta ahora no se había encontrado ningún fósil que aportara este tipo de antecedentes. Lo más cercano eran los restos de un ave voladora, bautizada como Australornis, que se encontró en Nueva Zelandia en 2014, pero no pudo ser asociada con alguna especie actual, por lo que es probable que corresponda a un género que se extinguió sin dejar descendencia.

Otro ejemplo de la misma época, el pingüino waimanu, hallado también en Nueva Zelandia en 1980, es un ejemplo de ave acuática y no arbórea.

Chávez reconoce que todavía faltan fósiles para reconstruir otras ramas del árbol evolutivo de las aves. "Si esta propagación fue tan explosiva, deberíamos ver multitud de otros grupos para la misma época. Eso todavía no existe".





 Por qué las aves no se extinguieron

La dieta sería lo que impidió que las aves no corrieran la misma suerte que sus ancestros evolutivos, los dinosaurios, dice el paleontólogo de la U. Austral Martín Chávez. Es así como, por ejemplo, consumían pequeña vegetación, insectos o semillas, alimentos que no estaban en la dieta de los dinosaurios. Por lo mismo, no se vieron tan afectadas con la caída del asteroide y pudieron recurrir a estos recursos para sobrevivir, que además resultaron más resistentes. Así, aunque seguramente vieron disminuido su número, no se extinguieron por completo. Luego ocuparon los nichos ecológicos que dejaron los dinosaurios y se diversificaron.



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  Reconstrucción artística del Tsidiiiyazhi, que habitó los bosques de lo que hoy es el desierto de Nuevo México, Estados Unidos.
  Reconstrucción artística del Tsidiiiyazhi, que habitó los bosques de lo que hoy es el desierto de Nuevo México, Estados Unidos.
Foto:SEAN MURTHA

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