El encono y las disputas van desde lo deportivo hasta la prosperidad económica:
Las ciudades que en Chile arrastran un largo historial de rivalidades y desencuentros

La nueva Región de Ñuble, aprobada en el Congreso la semana pasada, es la culminación de una extensa movilización gestada en Chillán para terminar una dependencia de Concepción que resintió durante 43 años.  

S. Henríquez y Equipo de Regiones 

"Ñublexit". Así, medio en broma, medio en serio, hablan los chillanejos sobre la aprobación de la nueva Región de Ñuble, que se separará de la del Biobío en 2018, luego que el proyecto fuera aprobado la semana pasada en el Senado. Y aunque falta que el Tribunal Constitucional apruebe la medida antes de su promulgación, los chillanejos ya celebraron con ganas: hace unos días se montó un escenario, donde se presentaron músicos y políticos locales.

"Es como la independencia. Siempre pensamos que desde 1974 quedamos a trasmano, desvinculados de nuestra identidad", cuenta Herex Fuentes, vocero del movimiento Ñuble Región. En Chillán, la creación de la XVI Región partió con ese eco independentista. Hubo marchas, declaraciones de consejeros regionales y los medios locales comenzaron a resaltar la diferencia entre los recursos que recibe Concepción y los que llegan a Ñuble, acusando a la primera de "centralista".

El asunto llegó a tanto, que los vecinos quebraron el protocolo del 20 de agosto, fecha del natalicio de Bernardo O'Higgins y que se conmemora cada año con la visita del Presidente de la República a la plaza Isabel Riquelme, en Chillán Viejo. En 2014 los alcaldes de la provincia exhibieron pancartas frente a Michelle Bachelet, pidiendo la creación de la Región de Ñuble. No querían nada más con Concepción. Los gremios de esta ciudad, a su turno, criticaron con fuerza la iniciativa y pidieron que no se concretara.

Sin embargo, la Mandataria firmó el 20 de agosto del año siguiente el proyecto de ley para convertir a Ñuble en región y se espera que el 20 de agosto que viene se promulgue en la plaza de Chillán Viejo. Entonces, se nombrará también a un delegado presidencial, encargado del proceso de transición que durará un año.

Se muestran los dientes

El proceso para crear esta región ha develado una arista típica de las ciudades chilenas que alguna vez han compartido un valle, una ribera de lago o alguna repartición administrativa: un cierto encono, una rivalidad que los vecinos expresan en clásicos deportivos, como Rangers de Talca versus Curicó Unido, o en disputas económicas como en el caso de Aysén y Coyhaique.

También por influencia, como sucede con La Serena, la ciudad más grande en la Región de Coquimbo, zona que durante la Colonia y los primeros decenios de la República fue denominada como provincia de La Serena. Sin embargo, la comuna puerto que los serenenses miraban en forma despectiva, le arrebató el nombre a la región en 1974.

Otro ejemplo: los vecinos de Valparaíso, orgullosos de vivir en el puerto comercial más importante del país, resienten hasta hoy que los residentes más acaudalados se mudaran al entonces pequeño balneario de Viña del Mar al despuntar el siglo XX.

 Un plebiscito mantuvo las aguas separadas

No está claro cuándo nace esta rivalidad, pero lo puntual es que hasta el día de hoy osorninos y valdivianos no se llevan en lo social ni en lo deportivo. Tan diferentes como la tierra y el agua, a estas ciudades las separan 110 kilómetros de abrupta geografía y decenas de años de desavenencias en historias compartidas.

Un punto de partida a estas diferencias las instruye desde la sociología el actual intendente de Los Ríos, Egon Montecinos, quien durante años se desempeñó como académico de la U. de Los Lagos, la principal casa de estudios de Osorno. "En su momento se asoció al deporte, a los clásicos de antaño", dice.

El concejal osornino Víctor Bravo sostiene que personalidades tan distintas rivalizaban en los clásicos de básquetbol que hacían vibrar a las ciudades en los 70 y 80. "Eran rivales eternos en el sur, un clásico, como Colo Colo con la U. de Chile. En esos años, Osorno tenía un equipo completo que venía del extranjero financiado por la CCU (Malta Morenita), porque la idea era ganarle a los valdivianos", cuenta.

Estas diferencias saltaron más allá de lo deportivo y dieron un batacazo social, cuando en noviembre de 2006, el 92% de los osorninos rechazó, mediante un plebiscito, unirse a Valdivia e integrar la nueva Región de Los Ríos. "Puse sedes y pagué publicidad para que ganara la opción de no irnos con Valdivia. Esperaba un triunfo, pero no tan abrumador", admite Bravo.

Un resultado que no sorprendió al valdiviano Heriberto Weber, presidente del Comité Nueva Región, quien narra que "en 1983 los invitamos a que participaran en el proyecto; vinieron de varias comunas, pero ningún osornino. Ahí supimos que no querían saber nada de Valdivia".

Dividida entre los realistas de Castro y los patriotas de Ancud

En Chiloé está el curioso caso de Castro, que se fundó en 1567 y que fue un bastión del realismo durante las luchas por la independencia, y Ancud, que data de 1768 y fue el poblado que agrupó a los patriotas de la isla. Felipe Montiel, director del Museo Municipal de Castro, explica que "durante el período independentista, Castro era la ciudad más realista de la época, mientras Ancud no tanto, por lo que ahí se firma el Tratado de Tantauco". Desde entonces surgió una suerte de rivalidad que -como lo relata Jaime Barrientos (68), ex general de Carabineros y fundador de la Agrupación de Rescate del Patrimonio Histórico, Cultural y Natural de Ancud- ha trascendido generaciones.

"En la juventud hoy no se nota, pero los padres se la van inculcando de a poco", dice Barrientos, quien añade que en los adultos esta rivalidad se ve animada por la repartición del presupuesto fiscal. "Ahora como la gobernación está en Castro, los recursos públicos quedan allá y la gente lo nota", sostiene.

La "mala onda" entre ambas ciudades se advierte en los apodos que se dan. "Castreño come jibia" y "ancuditano come luche" eran los insultos más recurrentes que el ex general escuchaba durante su infancia cuando se hallaba con los estudiantes de Castro en alguna esquina. Estos aún persisten.

Cómo un río que se embancó aún los separa

Una de las últimas regiones de nuestra geografía contó en sus inicios con Puerto Aysén como principal centro urbano debido al pujante comercio en torno al muelle del poblado, convertido en puerta de entrada y salida de viajeros y mercadería. De ahí la designación de Puerto Aysén como capital regional en 1927, dos años antes de que se fundara Coyhaique. Sin embargo, el embancamiento del río Aysén en la década del 60, por arrastre de sedimentos llevó a instalar los muelles 15 kilómetros al oeste, en Puerto Chacabuco, y la capital de la Región de Aysén a 65 km en dirección opuesta, en la ciudad de Coyhaique (1976).

En un par de años, Aysén perdió dos títulos: el de centro administrativo y el de polo comercial, y vivió una larga decadencia que tuvo su tope en los 80, cuando su población bajó a seis mil personas. Solo la actividad salmonera, en los 90, reactivó la vida de la ciudad.

"Las diferencias se mantienen debido al 'coyhaiquinismo' que significa que todas las voluntades políticas se aglutinan para favorecer la distribución de los recursos en favor de Coyhaique. Y Coyhaique acapara todo, al encontrarse allí los servicios principales, representado por la intendencia, seremías y otros, todos los recursos en desmedro de las comunas", asevera Óscar Catalán, alcalde de Aysén.

Una disputa que casi llegó al enfrentamiento armado en el siglo XIX

Curicó Unido contra Rangers de Talca es un partido clásico, de esos en que los hinchas esperan que los futbolistas den todo en la cancha.

El antagonismo, eso sí, tiene raíces más profundas, a pesar de que ambas ciudades están separadas por apenas 70 km, y se remonta a los tiempos del ensayo federal en Chile, en la década de 1820. Entonces, la Villa de Curicó fue nombrada capital de la provincia de Colchagua, que se extendía entre los valles del Cachapoal y el Maule.

La situación dejaba a Talca sometida a los arbitrios de Curicó. Para sus habitantes, que la tradicional capital de la zona quedara "abajo" de un pueblo de creación más reciente fue una afrenta. Tanto, que la situación fue considerada inaceptable por los talquinos, quienes se retiraron del cabildo y amenazaron con levantarse en armas con tal de evitar "una humillación", cuenta el historiador curicano Patricio de los Reyes.

Esta tensión fue, de hecho, uno de los motivos que llevaron al país a ensayar otras formas de administración, de corte centralista y que impidieran que los localismos perjudicaran la unidad del país, entonces en formación.

La pugna por convertirse en la ciudad más próspera e importante del extremo norte

¿Qué fue más importante: la toma del Morro de Arica o el Combate Naval de Iquique? La pregunta refleja la dura competencia que existe entre las dos mayores ciudades del extremo norte, pero no aclara cuándo comenzó esa antigua rivalidad.

Para el historiador iquiqueño Patricio Rivera, las diferencias se remontan a la Colonia, cuando el mineral de azogue o mercurio de Potosí era embarcado por el puerto de Arica, que era mucho más relevante para el virreinato del Perú. "Eso cambia con las exportaciones de salitre y con ello viene la diferenciación con Arica y el crecimiento de Iquique", dice.

Otro antecedente es el Tratado de Ancón, al término de la Guerra del Pacífico, en 1883. Desde ese año, en forma oficial, Iquique pasó a la soberanía chilena, mientras que eso recién ocurriría en 1929 en el caso de Arica, con el Tratado de Lima.

Un nuevo capítulo se escribió en 1974, cuando Arica perdió su calidad de Puerto Libre y se desarmó la Junta de Adelanto al tiempo que se creaba la Zona Franca en Iquique, ciudad que además fue designada capital de la novísima Región de Tarapacá, una situación que Arica resintió fuertemente. "De ahí en adelante se ha marcado una relación especial", señala el sociólogo Bernardo Guerrero.

La problemática administración de los recursos de la Zofri y del Fondo Nacional de Desarrollo Regional no contribuyó a apaciguar los ánimos, y tanto fue el cántaro al agua que Arica fue nominada, en 2007, como capital de su propia región llamada, cómo no, de Arica y Parinacota.



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El Ñublexit se inició el 20 de agosto de 2014, cuando los alcaldes de la provincia exhibieron pancartas frente a la Presidenta Michelle Bachelet, durante el acto oficial que conmemora el natalicio de Bernardo O'Higgins.
El "Ñublexit" se inició el 20 de agosto de 2014, cuando los alcaldes de la provincia exhibieron pancartas frente a la Presidenta Michelle Bachelet, durante el acto oficial que conmemora el natalicio de Bernardo O'Higgins.
Foto:Felipe Ignacio González

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