Ministerio de Salud confirmó ayer la aparición de esta enfermedad tradicionalmente ajena a Chile:
Haitiano en Panguipulli se suma a tres casos de lepra que ya reciben tratamiento en el país

Diagnóstico se conoció luego que el joven acudiera al hospital para tratarse una herida que no cicatrizaba. Tras los exámenes se calificó su caso como altamente sospechoso.  

Ó. Riquelme, S. Urbina y R. Olivares 

A la espera de los resultados oficiales que entregará el Instituto de Salud Pública (ISP) se mantiene un haitiano de 28 años que vive en Panguipulli, en la Región de Los Ríos, quien fue diagnosticado con lepra en el Hospital Regional de Valdivia, luego de lo cual comenzó a recibir medicamentos y se convirtió en la cuarta persona en recibir tratamiento médico para curarse de esta enfermedad en el país.

El caso comenzó su detección temprana hace unos 10 días en el hospital de Panguipulli, hasta donde acudió el joven -que se dedica a labores de comercio menor en dicha comuna- para realizarse curaciones sobre una herida que no lograba cicatrizar. Al ser revisado por un facultativo, este le recomendó solicitar una hora médica en el Hospital Regional de Valdivia, donde mediante una consulta de telemedicina con un dermatólogo se determinó la presencia del Mycobacterium leprae .

Ayer el director del Servicio de Salud de Valdivia, doctor Patricio Rosas, explicó que el caso fue confirmado el fin de semana pasado tras realizar una biopsia y el respectivo cultivo a la herida. También dijo que los únicos casos conocidos hasta ahora se habían registrado en el leprosario de Isla de Pascua (ver recuadro). Más tarde rectificó la información y precisó que si bien el joven ya está siendo tratado contra esta enfermedad, su caso está en fase de confirmación por el ISP, "por lo tanto, hoy tenemos un caso altamente sospechoso".

Agregó que la lepra es de muy bajo contagio, por lo que no es un peligro para las personas: "Lo que sucede es que es una enfermedad rara que no teníamos en nuestro país y han sido casos importados habitualmente".

Asistencia médica

Tras recibir los medicamentos correspondientes, el haitiano fue derivado a su domicilio en Panguipulli, donde recibe tratamiento ambulatorio. Allí, Salud deberá recopilar información para una investigación epidemiológica y ambiental con el fin de determinar cuántas personas tuvieron contacto con él y por cuánto tiempo.

El alcalde de Panguipulli, Rodrigo Valdivia, llamó a la calma a los habitantes de su comuna y precisó que seguirán los protocolos adoptados por la cartera para apoyar el tratamiento médico del joven. Agregó que como corporación municipal buscarán realizar exámenes médicos a los inmigrantes haitianos -que dijo suman de 10 a 12 personas- para descartar que alguno esté incubando la lepra. "Esto no es fácil de contagiar y tomaremos todas las medidas sanitarias. Seguiremos apoyando a los inmigrantes, porque esto pudo haber pasado en cualquier parte del mundo", declaró.

En Santiago, la ministra de Salud, Carmen Castillo, criticó la divulgación pública del caso, calificándola de "apresurada", por no estar listo aún el resultado de los exámenes médicos practicados al joven inmigrante, lo que recién ocurrirá el jueves.

Indicó que "ante la sospecha, se inició el tratamiento ya. Nosotros no esperamos la confirmación, sino que ya se inició el tratamiento como corresponde. Precisamente para evitar cualquier situación de desmedro para la persona".

Asimismo, confirmó algo que se desconocía: este año se han detectado ya tres casos "importados" de lepra en diferentes lugares del país -que no identificó-, los cuales, dijo, están bajo tratamiento "y que sabemos tienen una muy buena evolución".

Para la médico Jeannette Dabanch, miembro del comité de enfermedades emergentes de la Sociedad Chilena de Infectología, el principal problema que plantean los movimientos migratorios es la necesidad de que los países estén preparados para enfrentar enfermedades inusuales. "Así ocurrió con un joven que en el verano se contagió con fiebre amarilla después de un viaje por Asia, y hoy nos enfrentamos con un inmigrante que desarrolló la lepra". Por lo mismo, añadió, "no se trata de que los inmigrantes traigan enfermedades, sino de que hay gente pobre a la que debemos asegurarle el acceso a tratamientos".

Normalidad

Los enfermos pueden continuar su vida normal mientras están bajo tratamiento, el cual puede durar años.

''No es un peligro para las personas. Lo que sucede es que es una enfermedad rara que no la teníamos en nuestro país".
PATRICIO ROSAS,
director Servicio de Salud de Valdivia

''Esto no es fácil de contagiar y tomaremos todas las medidas sanitarias. Seguiremos apoyando a los inmigrantes". 
RODRIGO VALDIVIA,
alcalde de Panguipulli

''Ante la sospecha, se inició el tratamiento ya. No esperamos la confirmación, sino que se inició el tratamiento".
CARMEN CASTILLO,
ministra de Salud

''Nos debemos habituar a males que parecían ajenos, porque las personas transportan sus enfermedades muy activamente".
JEANNETTE DABANCH,
past president Sociedad Chilena de Infectología.

 La enfermedad que asoló al 25% de la población de Isla de Pascua

Las experiencias de lepra más cercanas a Chile se han dado no en territorio continental, sino en Isla de Pascua, donde fue introducida desde la Polinesia Francesa a fines del siglo XIX. Los primeros enfermos llegaron en 1888 -el mismo año de la anexión al país- y fueron relegados a sitios cercanos a la naciente población de Hanga Roa, donde quedaron asilados en cuevas naturales. El mal se extendió hasta llegar a tener una de las tasas más altas del mundo: en 1916, de una población de poco más de 200 habitantes, un 25% sufría el mal.

Un año después se construyó el primer leprosario, en 1952 se estableció un tratamiento y en 1962 se obtuvo la asesoría del experto Dr. Tomás Pompeu, fecha que marca el comienzo de un descenso de la enfermedad. En 1976 fue abierta la Colonia Ora-Api para rehabilitar física, psíquica y socialmente a los pacientes, la cual funcionó por espacio de una década, hasta que en 1986 el Ministerio de Salud declaró que la lepra ya no era un peligro para la sociedad. En enero de 2013 murió Papiano Ika Tuki, artesano y agricultor de 83 años que fue el último pascuense que estuvo recluido en el leprosario. Ingresó a este a los 15 años de edad y recién pudo salir 41 años después.



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