Libro que reúne 80 casos fue enviado a ministros del Tribunal Constitucional
Maternidad en situaciones extremas: Mujeres entregan testimonios y crean corporación

Partieron hace dos años con una plataforma web para que quienes han enfrentado casos límite compartieran dolores y alegrías; se jugaron en contra del proyecto de aborto del Gobierno, y ahora quieren ir más allá. La idea es estructurar una red de profesionales que brinde apoyo a más mujeres.  

M. Soledad Vial y Pilar Vergara. 

Constanza es doctora de la Universidad Católica. Le quedaba un año para terminar su especialidad como médico de familia, cuando nació Nachito. Desde la semana 20 sabía que algo no iba bien: en las ecografías se veía todo normal, pero no había movimiento. Nachito nunca se movió. Le dijeron que cualquiera fuera la patología, su hijo sería inviable, y lo habría sido si hoy no existieran los ventiladores mecánicos que le permiten vivir. Lo suyo es un "problema muscular severísimo", que podría ser un tipo de distrofia muscular congénita. Han pasado 10 años y no hay un diagnóstico definitivo.

"Aunque no se mueve, su problema no es cognitivo. Nachito es un niño muy inteligente y encuentra caminos para darse a conocer. Es un niño exquisito, adorable", dice Constanza Saavedra, con la misma alegría con que le enseñó a leer y con la que lo cuida diariamente. Junto con la licenciada en educación María José Lemaitre son autoras del libro "Testimonios por la vida", que reúne 80 de los miles de casos de embarazos vulnerables recibidos en la plataforma web que crearon hace dos años. Ambas son también activas en las redes sociales a través de "No al aborto", la página informativa que edita María José, y en el caso de Constanza, como coordinadora de "Familia por la Vida", que lanzó el 90% de los hashtags que se convirtieron en trending topics de la campaña contra la ley de aborto que aprobó el Congreso.

Ambas siguen atentas el último paso que dará esta semana el proyecto de aborto en el Tribunal Constitucional. Como antes lo hicieron con los miembros de la comisión mixta en el Congreso, también le enviaron su libro a cada ministro del TC. Los testimonios surgieron de una invitación que lanzaron en la red a compartir experiencias de embarazos vulnerables. Las respuestas fueron miles; llegaron a tener una lista de espera de 3 meses para publicar. Se trata de voces muy diversas, pero "todas reflejan el valor de la vida y expresan la voz real de miles de mujeres que hablan desde su propia historia, todas dolorosas, y la mayoría, más allá de las tres causales del proyecto del Gobierno", dice Constanza.

Ella conoció en la clínica a otras madres de niños con enfermedades severas. Se dio cuenta de lo importante que era apoyarse, compartir, y el alivio que eso produce. A algunas mujeres las acompañan -"a veces meses"- por WhatsApp, Facebook o teléfono, las contactan con un psicólogo, un abogado si el tema es legal, u organizaciones en su país cuando se trata de personas en el extranjero.

De su propia experiencia, Constanza ha aprendido que "la vida siempre es un bien, que quienes la respetan agradecen haberlo hecho y señalan que esa experiencia las ha hecho crecer y ser mejores". Por eso, ahora quieren dar un paso más: convertirse en una corporación con estructura legal, para así organizar una red de profesionales que brinde apoye a más mujeres.

-¿Sirve realmente el acompañamiento? ¿Cuántas mujeres cambian su decisión inicial? En la discusión legislativa se enfrentaron visiones muy contrapuestas.

-Números exactos no puedo decir, pero vemos que el acompañamiento es muy efectivo, incluso en nuestro caso, que no es presencial. La mayoría de las mujeres que tienen un embarazo vulnerable se sienten muy solas, tienen una tremenda presión familiar o social. Se les produce una especie de bloqueo emocional, pero si logran superar esa ventana de tiempo, que es corta, generalmente optan por la vida.

-¿Fueron para ustedes tiempo perdido estos dos años y medio de trámite legislativo del proyecto de aborto? Finalmente, las tres causales propuestas por el Gobierno se aprobaron.

-Conseguimos mucho, conseguimos restringir bastante una ley que claramente es de aborto libre, porque permite que se "cuelen" casos mucho más allá de las tres causales. Por ejemplo, se amplió la objeción de conciencia a todo el servicio de salud; es difícil formar equipos médicos en los que no haya ningún objetor. También se sacó el riesgo materno "presente o futuro", o "psicológico", que abría muchísimo la puerta, y en la causal de incompatibilidad con la vida se restringió a enfermedades verdaderamente letales y no "incompatibles con la vida independiente fuera del útero", como se propuso.

-¿Sirvió de algo dilatar el debate si finalmente no consiguieron convencer a los parlamentarios que dudaban?

-Sirvió. Aunque la ley sea aprobada en septiembre, es muy importante cómo el Ministerio de Salud hará los protocolos. No es lo mismo si lo debe hacer un gobierno de Piñera, que está en contra del aborto, o si lo hace uno de Beatriz Sánchez, que es partidaria del aborto libre.

-Pero, finalmente, Chile se abrió al aborto, un tema impensable hace unos años. ¿No fue un esfuerzo perdido?

-Para nada. El tono del debate ha cambiado, y eso también tiene que ver con lo que está pasando en otros países, como Rusia, que hoy paga para que la gente tenga guaguas, porque nacen muy pocas, o Estados Unidos con Trump. Vienen de vuelta, están arrepentidos de la ley de aborto.

-¿Qué expectativas tienen en el Tribunal Constitucional?

-Honestamente, no sé; he escuchado cosas de todo tipo. Si respeta la Constitución, que es muy clara en la protección de la vida, no debería aprobarse. Lamentablemente, hoy la gente tiene su voto claro desde el comienzo, como los parlamentarios.


 "Su bebé no tiene formada la cabeza; eso significa anencefalia"Macarena:

"Tengo 26 años, y hace ya casi 3, nos enteramos con mi pareja, Óscar, que seríamos padres. Estábamos muy felices pero también con miedo, ya que me encontraba estudiando. Teníamos que ir a hacernos la ecografía de la semana 13, y eso fue un 15 de febrero de 2012; fue cuando nos enteramos que nuestro bebé venía con un serio problema que era "incompatible con la vida". El médico nos lo dijo con estas palabras: "Su bebé no tiene formada la cabeza; eso significa que es anencefalia, y además también puede que no tenga ni brazos ni piernas, así que vayan donde su ginecólogo y vean si se pueden hacer un aborto".

Quedamos perplejos: primero por lo que nos dijeron sobre nuestro bebé y por cómo nos habló ese doctor. Fue un largo y duro camino, de ir al otro día nuevamente para hacerme otra ecografía para saber si estaban equivocados. Nos confirmaron la noticia, pero con una sutileza diferente; llegamos a las manos de los doctores de la Católica, donde se nos ayudó desde el primer momento. Nunca pensamos en abortar ni nada de eso; siempre quisimos darle el amor que se merecía nuestro pequeño.

Fueron unos meses de mucha angustia y también de mucho amor y comprensión. En cada control el doctor se impresionaba de por qué Agustín seguía junto a nosotros, su corazón latía, estaba creciendo maravillosamente, pero su problema era su cabecita y a raíz de eso se fueron incrementando más problemas, como sus labios bipartitos y la abertura en su guatita. Pasaban los meses y nuestro hijo se aferraba a nosotros, pasamos momentos maravillosos, tratamos de hacer todo normal, yo seguía asistiendo a clases a la universidad, salíamos, le hablábamos por su nombre, le poníamos música y, lo más importante, le dábamos mucho amor.

Al momento de nacer estaba con todos los nervios, porque él no viviría más de 5 minutos. Pero no. Me lo llevaron a la sala de preparto, ahí estuvimos juntitos por mucho tiempo, lo pudimos bautizar junto a nuestras familias y, lo mejor, aprovecharlo todo el momento que fuera necesario. Lo besamos, abrazamos, acariciamos y le seguimos dando nuestro amor.

En la UCI de neonatología, lo veía cansado, ya que le costaba mucho respirar, y fue cuando le dije : "Gordito mío, ya está muy cansado, tiene que ir a descansar, dormir para que mañana sea un nuevo día" y el papá le dice: "Hijito, nos vemos mañana, porque tú eres un campeón, así que mañana nos vemos". A los 20 minutos nos avisan que nuestro gordito había abierto sus alitas. Nuestro hijo vivió 11 horas y recibió todo el amor que se merecía durante su estadía en mi vientre y esas horas maravillosas junto a nosotros. Hay una frase muy linda: Incompatible con la vida, compatible con el amor".

"Tú eres producto de una violación cuando yo era menor de edad"Daniela:

"Cuando tenía 4 años, le preguntaba a mi mamá ¿dónde están las fotos tuyas conmigo en la guatita? "No tengo, hija; tú solo eres mi hija del corazón".

Cuándo fui adolescente entendí por qué no estuve en su guata. Mis papás me adoptaron en el Sename cuando yo tenía casi 5 meses. Luego de mucha perseverancia, encontré a mi mamá biológica, que se negó por años a saber de mí. No quería responder mis correos y, en pocas palabras, aborrecía la idea de tener contacto alguno conmigo, hasta que un día me contó por correo y me llevé una gran sorpresa:

"Tú eres producto de una violación cuando yo era menor de edad. Vivíamos con mi mamá y hermana en Maipú... yo tenía solo 16 años y un adulto, un hombre de unos 50 o 60 años, abusó de mí... Oculté todo mi embarazo, usaba faja y nunca me controlé, hasta que un día le conté a mi mamá lo que me había pasado y ella me dijo: regala a esa guagua".

Hoy, 24 años después de esa violación, estoy viva gracias a que ella, mi mamá biológica, decidió no abortar, luchó por llevarme en su vientre 9 meses, a pesar de odiarme y recordar cada día lo que le pasó... y el año 2016 ella y yo nos juntamos, nos abrazamos, y ella me pedía disculpas por no haberme cuidado... y yo a ella solo le doy infinitas gracias por haberme dado la oportunidad de vivir.

Gracias a ella y su valentía de no abortarme, tengo una hermosa familia; me adoptaron los mejores papás del mundo y yo ahora di vida, un hermoso hijo de 7 meses".

"Cuando llegó la doctora, yo ya tenía a Gaby en mis brazos"Diana:

"Mi primer bebé fue producto de una violación, sin embargo yo quería tenerlo... Pero lo perdí. Es mi primer angelito.

Cuando quedé embarazada de mi segundo hijo, no sabía, solo me sentía mal. Fui al médico, a urgencia, y me dijeron que era una úlcera. Me dieron medicamentos, y como no me daban licencia, empecé a faltar a mi trabajo. Estuve así 20 días, hasta que otro médico me hizo un examen que mostró un bulto, y me mandó a maternidad. Ahí la doctora lo vio, y dijo 'es un bebé'. Nuevamente nadie me dio un papel de atención para mi trabajo. Fui a controlarme con la matrona, y le conté que tenía problemas de infección urinaria, y muchas veces pielonefritis; ella me dijo que solo cuando fuera grave me mandaría a 'embarazo de alto riesgo'. Fui por mi cuenta a 'alto riesgo', pero me dijeron que solo mi matrona me podía derivar.

El 4 de abril estaba en el metro San Miguel atendiendo gente en caja, cuando me vinieron dolores de parto. Mi jefa llamó a la ambulancia. El doctor me controló, y me dijo que no escuchaba latidos. Me hizo una eco. El niño estaba muerto. Me largué a llorar y me gritó 'cállate, tengo que terminar el examen'. Un doctor entró, y me dijo: 'Vi tu ficha, tú jamás avisaste de tu enfermedad'. Una matrona incluso me preguntó si yo había abortado.

Me dejaron en una sala, sin anestesia, solo con nefersil y paracetamol. A mi pareja no lo dejaban entrar; él por la ventana me hablaba y yo lloraba. A Juan no lo dejaban pasar porque me trataban como culpable. El 5 de abril, a las 3 de la tarde, las contracciones se hicieron más fuertes, y me dio fiebre y diarrea. Me senté para pujar, y de pronto salió mi bebé, Gabriel. La niña de al lado empezó a llamar a la doctora para avisar, y cuando llegó, yo ya tenía a Gaby en mis brazos. Juan a golpes logró entrar. Tenía 6 meses de embarazo.

Cuando quise retirarlo me dijeron que era imposible. Lloré y rogué, hasta que mi mamá fue a rogar, habló con el director de la morgue, y pude llevármelo. Al pobre lo tenían en un frasco; ya no parecía mi bebé, era como un abuelito todo arrugado.

Hace unos meses pagamos para que en la tumba de mi familia saliera simbólicamente el nombre de Gabriel.

A los tres días de fallecido me echaron del trabajo porque ya no tenía fuero maternal y había faltado al principio 20 días sin licencia".

"La experiencia de vida que me dejaron estos niños ha sido profunda"Soledad:

"Hace 30 años, mi vida cambió completamente. Fue un tiempo difícil, de mucho dolor y de mucha pena, pero con el tiempo entendí que era también un tiempo de mucha enseñanza... Esta es mi historia.

Después de tener a mi primer hijo (que vive y hoy es un adulto sano), estuve 5 años en tratamiento de fertilidad. Cuando todo parecía perdido, supe que estaba embarazada... Francisco venía a llenar mi vida, a despertar mi maternidad dormida y a aumentar nuestra familia. Todos lo esperábamos con mucha ilusión... Sin embargo, la vida nos tenía una sorpresa... a las pocas horas de nacer, el equipo médico nos hablaba de que el pronóstico de vida de Francisco no era bueno. Tenía un problema metabólico y algunas malformaciones. Le hicieron muchos estudios y una seguidilla de operaciones; nunca salió de la clínica, nunca conoció esa pieza preciosa que le teníamos preparada en nuestra casa, pero en su incubadora estábamos todos presentes, dándole fuerza y cariño. Yo, con mi leche y todo mi amor, tenía la secreta esperanza que su condición cambiaría, pero no fue así y a los 45 días de nacer nos dejó... Se fue dejándonos con mucha pena, pero con la alegría y la paz de haber hecho todo cuanto estaba a nuestro alcance para que viviera sintiendo nuestro amor y cariño, a pesar de su enfermedad. Entendí que ese es el misterio de la maternidad... dar vida y cuidar la vida que nace de uno, sin importar su condición.

Después de un año me volví a embarazar. Esta vez en la ecografía del séptimo mes el doctor hizo su lapidario diagnóstico: Alfonso viviría como máximo 2 horas. Tenía espina bífida y múltiples malformaciones que no eran viables. Sin embargo vivió 45 días... lo abracé, lo alimenté, le di todo el amor que una madre le da a un hijo y lo dejé partir...

La experiencia de vida que me dejaron estos niños ha sido profunda. Doy gracias de haberlos tenido, de haber conocido sus caritas, sin importar el tiempo que vivieron. Con ellos aprendí a amar lo que no es perfecto, ni bonito, ni menos exitoso; amé lo frágil, me hice fuerte, valiente, sensible, inclusiva y tolerante. Conocí el verdadero rostro de la maternidad, con la inmensidad del amor y de la entrega que encierra. Con los años puedo decir que me llenaron de esperanza y me hicieron feliz, que el dolor fue sin duda una amorosa escuela de vida".



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Aquí, algunos de los rostros que respondieron a la invitación de Testimonios por la vida. La autora del libro, Constanza Saavedra; Diana Contreras, quien ha trabajado en la ley de identidad NN después de dos embarazos perdidos, uno producto de una violación; Josefina Lemaitre, coautora del libro; Daniela Arancibia fue dada en adopción por su madre biológica, quien fue víctima de violación; M. Fernanda Hernández, también con una historia muy dura que prefiere mantener en reserva; Soledad García Reyes está agradecida del tiempo que pudo tener a dos hijos diagnosticados como inviables, aunque fueron solo 45 días; Macarena Donaire volvería a vivir mil veces las horas que pasó con su hijo que nació con anencefalia.
Aquí, algunos de los rostros que respondieron a la invitación de "Testimonios por la vida". La autora del libro, Constanza Saavedra; Diana Contreras, quien ha trabajado en la ley de identidad NN después de dos embarazos perdidos, uno producto de una violación; Josefina Lemaitre, coautora del libro; Daniela Arancibia fue dada en adopción por su madre biológica, quien fue víctima de violación; M. Fernanda Hernández, también con una historia muy dura que prefiere mantener en reserva; Soledad García Reyes está agradecida del tiempo que pudo tener a dos hijos diagnosticados como inviables, aunque fueron solo 45 días; Macarena Donaire "volvería a vivir mil veces" las horas que pasó con su hijo que nació con anencefalia.
Foto:JOSÉ ALVÚJAR


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