La ex miembro del FPMR celebró en Nantes su segunda liberación:
El misterio de Marie Emmanuelle la francesa dos veces

Luego de que por segunda vez el gobierno francés se opusiera a la extradición de la supuesta ex frentista a la justicia chilena por el asesinato de Jaime Guzmán, otros ex miembros del grupo extremista así como ex policías señalan las dudas y sospechas sobre una supuesta vinculación de la mujer con los servicios de inteligencia galos. Y, por primera vez, el ex director de Investigaciones Nelson Mery entrega su visión del caso de la "comandante Ana". Carlos Saldivia  

 

Fue en su casa de Saint Herblain, cerca de la costa de Nantes, donde Marie Emmanuelle Verhoeven, la supuesta "comandante Ana" del FPMR, celebró, el primer fin de semana de agosto, su regreso a Francia, luego de que el 25 de julio un tribunal de Nueva Dehli - después de 30 meses de detención en una cárcel india- negara la extradición solicitada por la justicia chilena por su eventual rol en el asesinato del senador de la UDI Jaime Guzmán. En la celebración participaron sus dos hijos, Kevin y Nikolai, su nieta recién nacida, hermanos y amigos.

La supuesta ex frentista fue favorecida por la intercesión, ante la justicia de la India, del gobierno francés, que arguyó "razones de salud y amenazas de muerte en el penal de Tihar" para pedir su liberación.

No era, sin embargo, la primera vez que su extradición a Chile era evitada. En enero de 2014 la mujer había sido detenida en el aeropuerto de Hamburgo, en Alemania, en virtud de una orden de captura internacional pedida por nuestro país. Esa vez, la Audiencia Territorial de Hamburgo rechazó la extradición. Quienes conocen a Verhoeven aseguran que no fueron ajenas a esa decisión gestiones personales del ex Primer Ministro del Presidente Hollande, Jean Marc Ayrault, uno de sus amigos en el socialismo francés y quien, como alcalde en Nantes, la casó con su segundo esposo, el chileno Ítalo Retamal, en 1985.

Ahora, el episodio en la India y el papel jugado por el gobierno galo reflotaron viejas sospechas que rondan la figura de la mujer, cuyo hermano, Dennis Verhoeven, es señalado como un alto oficial de la Direction Générale de la Sécurité Extérieure (DGSE) que -según fuentes de inteligencia- habría servido en Argelia y Líbano.

Llegó a Chile con recomendación de senador francés

Derechamente, hay quienes también han atribuido a "la francesa" la condición de agente de su país. Uno de los primeros en plantearlo fue el comisario (r) René Cocq, quien junto al ex comisario de la PDI Jorge Barraza siguió por años a la mujer y logró obtener una fotografía de ella junto al ex líder del FPMR, Sergio Galvarino Apablaza, el "comandante Salvador", hoy radicado en Argentina. "La imagen la obtuvimos a la salida de un Tavelli en Andrés de Fuenzalida. Sospechábamos que no solo trabajaba como encargada de inteligencia del Frente, sino que también entregaba información a otro servicio como "La Oficina" o la inteligencia francesa. Ella contó que un hermano trabajaba en la DGSE, y además ella trabajó como asistente del secretario de Estado de Defensa de Francois Mitterrand, Francois Autain", relata el ex polícía, quien exhibe un documento que lo acreditaría.

Firmado por Autain, el papel (datado en 1985) es una carta de recomendación en que "la señora Emmanuelle Retamal, nacida Verhoeven" es descrita como una "preciada colaboradora de mi gabinete", que "siempre ha hecho prueba de dinamismo".

Pero no solo Cocq recela del apoyo parisino a la mujer. "No deja de llamar la atención por qué Francia ha evitado dos veces que sea extraditada a Chile, es muy raro eso. Yo tengo mi tesis, pero me la reservo. Nunca tuve antecedentes de que fuera informante de 'La Oficina' en todo caso", dice el ex director de Investigaciones Nelson Mery, quien en este reportaje acepta por primera vez abordar el tema.

De Francia a Nicaragua y a Santiago, con escala en Nantes

En tanto, chilenos que la conocieron de cerca y que suscriben la tesis de su supuesto vínculo con la inteligencia francesa aseguran que habría sido enviada, a fines de la década de 1970 o principios de la de 1980, a Nicaragua, bajo la cobertura de periodista, y que conoció allá a chilenos frentistas y militantes del MIR. De hecho, un ex mirista que participó en la guerrilla sandinista y quien pide reserva de su nombre, asegura que ella vivía en Managua con otras dos europeas en el barrio Las Colinas, identificada como "La Goelane". Allí, sostiene, habría trabado amistad con Apablaza y con Juan Gutiérrez Fischmann (el "Chele"), más tarde fundadores del FPMR.

Tras esa experiencia habría sido enviada a Nantes, donde conoció a su segundo esposo, el chileno con quien llegaría a Santiago.

Aterrizó en Chile casada con hijo de exiliados

Fuentes de la PDI afirman que Verhoeven llegó a Chile en 1985, a los 25 años. Dos meses antes, se había casado con Ítalo Retamal, que apenas tenía 18 años, y vinieron junto al hijo mayor de ella, Kevin Pele, entonces de 8. Un familiar francés confirma que en 1986 nació su segundo hijo, Nikolai Retamal Verhoeven, y que llegaron a vivir donde sus suegros, en Quinta Normal.

Los padres de Retamal habían vuelto a Chile meses antes que la pareja e ignoraban el romance. "Silvia, la suegra de Marie, nunca tuvo una buena relación con ella, la encontraba muy extraña e interesada. Le llamaba la atención que hubiera conocido a frentistas en Nicaragua como fotógrafa y que su padre, Alain Verhoeven, ex gerente de IBM, fuera un hombre de derecha", señala una fuente cercana a la mujer.

Con sus recomendaciones, y luego de trabajar para el Gobierno de Mitterand, Verhoeven consiguió ocupación como profesora de francés y música en La Girouette. Detectives que la investigaron dicen que habría estudiado piano cuando niña igual que su hermano. Otros sostienen que "como todo espía francés, parte de su instrucción incluía tocar un instrumento para ocultar su identidad".

Según un ex miembro del FPMR, al nacer su hijo, le pidió a su suegro que le arrendara un departamento en Brasil con Huérfanos. El inmueble se habría usado como sala de reuniones de la cúpula del Frente y era pagado por el grupo. "Un día le explicó a Retamal que, por instrucciones del FPMR, él debía abandonar el inmueble. Pero la verdad es que se emparejó con 'Manuel', otro frentista, dice un cercano, y poco más tarde con Mauricio Hernández Norambuena, y nunca más dejó que Retamal viera a su hijo. Incluso él la demandó y los abuelos también para poder visitar al niño", señala un cercano.

En los 80, Verhoeven comenzó a trabajar en la Cepal como consultora, viajando a países como Colombia, Perú y Ecuador, y luego asesoró a John Pace, funcionario de Derechos Humanos de la ONU.

El 24 de enero de 1991, Verhoeven y Juan Gutiérrez Moya -que algunos creeen era "Manuel"- crearon la empresa ICCO, Innovación Comunicación y Comercio Limitada, con un capital de 7 millones de pesos, la cual -dice el Diario Oficial- estaba dedicada a "venta por mayor de productos no clasificados", cuyo domicilio correspondía a una parcela de 5.000 metros cuadrados, en calle Las Chilcas Sur 8541, en Lo Cañas.

Paralelamente, siguió colaborando con la Cepal hasta 1992. Con el regreso de la democracia, dejó el tema de los derechos humanos y se especializó en "delincuencia y reinserción de reos".

Citas con Mery y Barraza

Según quienes la conocieron, a Verhoeven la caracterizaba la audacia.

"Un día llegó a la oficina de Nelson Mery, ya que conocía a Rodrigo de Artiagabeitía, asesor de prensa de Mery, y le dijo que estaba preocupada porque Nikolai había visto en la casa de su ex pareja, bajo una mesa, fusiles automáticos, y pidió protección", señala Cocq. Mery reconoce que se la presentó De Arteagabeitía y que ordenó a Inteligencia Policial darle seguridad. El detective asignado para cuidarla fue Juan Cabezas. "Pero poco después dijo que el policía la incomodaba porque era de inteligencia y pidió cambiarlo; ahí conoció a Barraza, que era de una unidad operativa", precisa Mery. Barraza -en ese entonces era jefe de la BIOC, la unidad encargada de indagar al FPMR- declaró ante la justicia que le pidió a Coqc que lo acompañara a la reunión "para tener un testigo" y que en esa cita participó también De Artiagabeitía. Tras varios encuentros, Barraza concluyó que ella era del FPMR y, como no tenía orden de captura emanada de los tribunales, aceptó intercambiarle información.

"A ella le interesaba saber quién de la cúpula del Frente era informante de la Oficina", señala el comisario Cocq. Barraza, para engañarla, le dijo que le daría el nombre, pero que le presentara a "Salvador". Ella arregló la cita en la heladería de Providencia, pero aunque Barraza no llegó, una operación policial logró obtener las referidas fotos, y por huellas dactilares de los vasos se confirmaron sus identidades.

Cocq asegura que, en 1992, el director Mery le ordenó a Barraza que escoltara a Verhoeven hasta el paso Los Libertadores para "ayudarla a salir del país, pese a una orden de arraigo, por la custodia de su hijo". Para ello, el comisario -quien no quiso hablar sobre el caso- envío al detective Jaime González y pidió al jefe de frontera que se le permitiera salir de Chile, con Nikolai, aun cuando no tenía permiso del padre. En 1996, a causa de esto, Barraza fue procesado por desacato.

Reaparición en Gendarmería

Cocq habló sobre Verhoeven en sus tres declaraciones ante el ministro Carroza. Y manifiesta que reveló detalles de dos episodios.

El primero, un relato que dice haber oído de ella, según el cual en 1989 se le hizo un "juicio sumario" al frentista "Popeta", identificado como Luis Arriagada, ayudista de Cecilia Magni y Raúl Pellegrini, líderes frentistas muertos en Los Queñes. En ese supuesto juicio, efectuado en la casa de Lo Cañas, y donde el "comandante Ramiro" (Mauricio Hernández Norambuena) habría oficiado de fiscal, se habría dictado sentencia de muerte al "acusado", quien desde entonces se encuentra desaparecido. Otra versión, sin embargo, indica que "Popeta" murió años antes.

El segundo incidente Cocq lo sitúa en 1994, cuando asumió como jefe de la escolta del entonces director nacional de Gendarmería, Claudio Martínez. Según declaró, llevaba pocas semanas en su puesto cuando, a principios de ese año, fue por un café junto al teniente Juan Pérez Vilaza al primer piso del edificio de la Dirección Nacional de Gendarmería. En la puerta del ascensor se encontró con Marie Verhoeven, a quien había interrogado por última vez dos años antes. Al preguntarle a Pérez quién era la atractiva mujer del ascensor, éste le confirmó que se trataba de "una sicóloga francesa que asesoraba a Gendarmería, haciendo trabajo social a frentistas en la cárcel de San Miguel". Ahí cumplían condena Mauricio Hernández, Ricardo Palma Salamanca, Patricio Ortiz y Pablo Muñoz Hoffmann. Los cuatro rodriguistas permanecieron en esa prisión hasta el 22 de febrero de 1994, cuando fueron trasladados a la Cárcel de Alta Seguridad, desde donde escaparon, colgando del canastillo de un helicóptero, a fines de 1996.

Cocq informó al entonces director de Gendarmería, Claudio Martínez (PS) quién era la francesa y su supuesta relación con la dirección del FPMR, Apablaza y Hérnandez Norambuena. "Martínez se mostró muy sorprendido", asevera.

El ex director de Gendarmería ratifica la versión, pero con matices: "Me enteré por Cocq de ella. Él pidió una audiencia y llegó con el teniente Pérez. Me dijo que conocía a Verhoeven, porque había sido informante de la PDI; me dijo que habló con su jefe del tema, pero no me informó que era del FPMR. Eso yo lo supe después de que declaré ante el entonces ministro en visita, Alfredo Pfeiffer. Ella llegó recomendada por la periodista Odette Magnet (hoy agregada de prensa en Bolivia e hija del ex embajador de Chile en Perú)".

Según explica Martínez, Verhoeven pasó la entrevista de admisión, pero por tener título de sicóloga en una Universidad de Bélgica, fue contratada a honorarios. "Le expliqué cómo había llegado al subsecretario de Justicia, Marcos Sánchez, y fue despedida de Gendarmería en 1994", dice. Y asegura que, tras la revelación de Cocq, indagó en detalle el trabajo de Verhoeven en los recintos carcelarios y que preguntó a Mery sobre ella. "Se me confirmó que ella había sido informante de Investigaciones. Descubrimos que pasaba demasiadas horas con Ramiro, en la cárcel de San Miguel, adonde ella llegó luego de que el jefe de seguridad, Edmundo Letelier, me la recomendó para trabajar con los frentistas. Por eso se le desvinculó. Lamentablemente, el coronel Letelier se suicidó hace algunos años", cuenta Martínez. En cambio, Mery afirma que "jamás le habría dado a Martínez antecedentes sobre identidad de informantes ".

Epílogo en la Embajada

En 1999 Verhoeven protagonizó una última sorpresiva aparición en "territorio chileno": se la vio durante una recepción organizada en la Embajada de Chile en París para agasajar al entonces Presidente Eduardo Frei. Según Barraza la habría invitado el agregado de prensa de la embajada André Jouffé, amigo de Arteagabeitía. Jouffé afirma que su nombre nunca estuvo en las listas de invitados y que Barraza manipuló la situación. "Barraza inventó una historia. La lista de invitados la hacía el embajador con el encargado de Protocolo, yo solo invitaba al círculo de periodistas mas íntimo, escritores y cineastas. He tratado de ubicar a Barraza para que me dé explicaciones de dónde inventó este cuento pero se ha negado", expresa Jouffé.

Y agrega: "La señora aquella fue acompañante de uno de los invitados oficiales. Invitación personal jamás tuvo, porque me hubiesen preguntado en la puerta. Quizás Verhoeven ingresó con otro nombre. Cuando las invitaciones eran para una pareja, aunque no casados, siempre se anunciaba a Monsieur Gutiérrez y Madame".

 "Por cumplir órdenes fuimos los primeros exonerados políticos en democracia, perseguidos política y judicialmente hasta la fecha"

El 30 de junio pasado, el ministro en visita por el caso Guzmán realizó un careo entre el comisario en retiro René Cocq y Marcela Mardones, alias "Ximena", la pareja del "comandante Emilio", Raúl Escobar Poblete, quien fue detenido en México el 8 de junio pasado.

El policía, uno de los miembros de la unidad de la PDI que detuvo a Ricardo Palma Salamanca y otros frentistas en 1992, la grabó en el camping de Colliguay. En su declaración afirmó que, luego del atentado a Jaime Guzmán, Marcela vivía con Escobar Poblete en una casa en calle Huara, en Santiago, y usaban el inmueble como base de operaciones. Entonces, "Barraza habla con la dueña de la vivienda, y una policía, Claudia Oyanedel, se hace pasar como su sobrina para ingresar a mirar el inmueble, identificando a Marcela como 'Ximena'".

También reiteró la versión dada por él y Barraza respecto del episodio ocurrido en el camping de Colliguay y el supuesto "aviso" que habrían recibido miembros del FPMR de que habían sido detectados por los investigadores, lo que les habría permitido huir. Cocq le pidió a Carroza incluir un último párrafo donde se consignara que "por estos hechos y haber cumplido órdenes, fuimos los primeros exonerados políticos de la democracia, siendo perseguidos política y judicialmente, hasta la fecha nos han tratado de asesinar y atentar contra nuestras vidas".

Mardones por su parte declaró que "no reconocía a la persona a mi lado y lo que ha señalado no es efectivo. En Huara vivía solo Emilio y yo. Nunca participé en ninguna parte en reuniones (...) tampoco hice seguimiento en la UC para el homicidio de Jaime Guzmán (...) congelé mi carrera después del hecho".



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