Libro "El pueblo mapuche en el siglo XXI":
CEP explora fórmulas para enfrentar los temas candentes en la integración mapuche

Reconocimiento constitucional, revitalización de la lengua, formas de autonomía, cambios en la entrega de tierras, diferencias entre los mapuches rurales y urbanos, y sus características económicas y socioculturales, son algunos de los temas que aborda el libro editado por el Centro de Estudios Públicos, que toma como base las dos encuestas (una en 2006 y otra en 2016) que el think tank ha hecho sobre la materia.  

Mariela Herrera Muzio 

Tras tener sobre la mesa los resultados de la encuesta "Los mapuches rurales y urbanos de hoy", del año pasado, el Centro de Estudios Públicos (CEP) convocó a 15 especialistas de diversas tendencias y áreas -antropólogos, economistas, lingüistas y abogados, entre otras especialidades- para que analizaran las cifras de manera "integral" y generaran propuestas para la política pública indígena.

Esto dio origen al libro "El pueblo mapuche en el siglo XXI. Propuestas para un nuevo entendimiento entre las culturas en Chile", editado por Isabel Aninat, Verónica Figueroa y Ricardo González.

En él se comparan los resultados de la primera encuesta que el think tank efectuó en 2006 sobre la materia, se analiza cómo han cambiado ciertos números y cómo aplicarlos a los desafíos que hoy enfrenta la cultura mapuche.

Por ejemplo, González destaca que "tanto en 2006 como en 2016 preguntamos sobre el uso de la violencia para reclamar tierras. En la primera encuesta, la opinión era más matizada, pero ahora mayoritariamente se muestran en contra de la violencia. Y esa opinión es mayor en las zonas rurales, que es donde ocurren más estos hechos".

Otro dato que llama la atención es que en 2016 una mayor cantidad de gente se considera mapuche. Para Figueroa, ello responde a que en los 90 "nuestros padres ocultaron su origen, cambiaron sus apellidos por un tema de convivencia en la sociedad chilena, que era compleja, pero ahora nuestros hijos están asumiendo su origen". Además, señala que hay personas no indígenas que se reconocen indígenas por un tema de "sensibilidad multicultural".

Esperan que el libro, que será presentado el 7 de septiembre, sirva también en el marco de las elecciones de noviembre. Según Aninat: "Ahora se dará esta oportunidad de debate, porque el tema debe estar presente en los programas de gobierno de todos".

El periodista Pedro Cayuqueo y el columnista de "El Mercurio" Carlos Peña comentarán el libro que será presentado el 7 de septiembre por sus editores, Isabel Aninat, Verónica Figueroa y Ricardo González.

 Cómo revitalizar una lengua que en su mayoría no hablan los mapuches: 67% declara que no la entiende

"Hablar el mapuzugun es la característica más importante para definir a una persona como mapuche para quienes pertenecen a este pueblo", es la conclusión del libro según los resultados de las encuestas de 2006 y 2016. Incluso, dice el texto, más que el apellido, la participación en ceremonias y el vivir en tierras que consideran mapuches.

Sin embargo, acá se presenta una fuerte contradicción, porque existe "un creciente abandono del aprendizaje y uso de esta lengua por parte de sus hablantes". En zonas urbanas solo un 8% dice tener una "competencia activa del idioma", mientras que en zonas rurales sube a 33%.

La investigadora Verónica Figueroa entrega más cifras: "La Unicef sacó un informe que da cuenta del dramatismo que supone que hoy el 80% de los niños hasta los 14 años no habla la lengua, habiendo un programa de educación intercultural bilingüe que se viene implementando desde los 90". Con esto último se refiere al Programa de Educación Intercultural Bilingüe (PEIB) del Mineduc, que nació a mediados de esa década.

Este programa es analizado en el trabajo del CEP por la investigadora Elisa Loncon. La académica plantea que si bien, en general, el PEIB ha sido bien evaluado, aún tiene muchas falencias. Una de ellas, por ejemplo, que se concentra en la zona rural, siendo que la población mapuche mayoritariamente es urbana.

Loncon, además, da luces de las posibles causas del porqué se está perdiendo la lengua. Explica en el libro: "La interculturalidad está dirigida solo a los indígenas. Si se enseñara como segunda lengua a todo el estudiantado chileno, los logros del bilingüismo serían también provocados por la valoración del idioma y la cultura mapuche en el sistema educativo y en la sociedad". Además, apunta que la política lingüística aplicada a los mapuches es discriminatoria. "Para enseñar mapuzugun se exige como mínimo un 20% de presencia de niños indígenas en la sala de clases", y repara que esa exigencia no corre, por ejemplo, para otras lenguas como el inglés. Subraya que "todas las lenguas generan habilidades para el lenguaje (...), ayudan a las destrezas comunicativas de los niños, amplían los horizontes culturales", entre otros beneficios.

También critica que el PEIB no incluya formación de especialistas a nivel de educación superior.

Este tema es tratado también por los lingüistas Fernando Zúñiga y Aldo Olate. Señalan que si bien el Estado tiene un rol importante en esta materia, las experiencias de otros lugares "sugieren que el agente decisivo en cualquier proceso de revitalización exitoso es la sociedad civil. Los abuelos y los padres deben enseñarles a los niños mapuzugun". Advierten que no basta que se hable en la familia y se imparta en las escuelas públicas. "La tarea de la revitalización de la lengua indígena es responsabilidad tanto de los mapuches como de los no mapuches y necesita una mirada inclusiva hacia nociones como la interculturalidad y el bilingüismo".

En el libro se plantea que "la revitalización de la lengua indígena es responsabilidad tanto de los mapuches como de los no mapuches y necesita una mirada inclusiva hacia nociones como la interculturalidad y el bilingüismo".

Visiones disímiles frente a la política de compra y restitución de tierras

El libro concluye que uno de los temas de más difícil solución es la restitución de tierras, y si bien existen diferentes miradas, concuerdan los autores en que las actuales políticas que se siguen al respecto necesitan "ajustes sustanciales".

La abogada Nancy Yáñez destaca algunas de las cifras de la encuesta CEP. Por ejemplo, que el 40% de los mapuches rurales y el 52% de los mapuches urbanos estiman que la forma a través de la cual el Estado debe compensarlos es por medio de la restitución de tierras.

La especialista recomienda políticas públicas como "restituir las tierras de propiedad ancestral de los mapuches" siguiendo estándares del Derecho Internacional, que determina "expropiación por causas de interés público"; ampliar tierras indígenas en zonas rurales y urbanas por medio de subsidios, e impulsar programas para la adquisición de tierras de los indígenas urbanos en los territorios de origen.

Sobre este tema, el abogado Sebastián Donoso plantea otra perspectiva. Critica cómo se ha llevado la compra de tierras en conflicto. De hecho, responsabiliza a este mecanismo como una de las principales causas "del grave deterioro de la convivencia en el sur del país" y cómo esto ha cobrado víctimas de todos los sectores.

Cuestiona la discrecionalidad que le otorga a la autoridad el artículo de la Ley Indígena referido a la compra de tierras en conflicto. "Constituye un incentivo a la violencia asociada a reivindicaciones o solicitudes de tierras para presionar a la autoridad (...) y ceda a las pretensiones de quienes recurren a la violencia".

Pero señala que como el Estado tiene un mandato legal de ampliación de tierras indígenas, esto plantea un reto: "Generar mecanismos que sean compatibles con la mantención de la paz social y el respeto de los derechos de todos los involucrados".

De este modo, propone que exista una "instancia colegiada de calificación, de integración paritaria entre indígenas y no indígenas" que analice los antecedentes de cada solicitud y recomiende al Estado diversas reparaciones que incluyan "la compra de tierras cuando sea viable" y la compensación monetaria.

El abogado Sebastián Donoso plantea la necesidad de "generar mecanismos que sean compatibles con la mantención de la paz social y el respeto de los derechos de todos los involucrados".

Modificaciones en las políticas de vivienda para los indígenas en la ciudad

El 32,8% de la población mapuche vive en la Región Metropolitana. Ante la pregunta "¿Se siente usted mapuche, chileno o una mezcla de los dos?" que hizo la encuesta CEP de 2016, un 51% de la población urbana contestó "chileno y mapuche al mismo tiempo".

Estos antecedentes son parte de la base que toma el libro, en algunos de sus capítulos, para abordar el tema del "mapuche urbano".

Principalmente se concentran en comunas donde existe población vulnerable en Santiago. Según las cifras que recoge el texto del Censo 2012, el 42,4% reside en Puente Alto, Maipú, La Pintana, La Florida, Peñalolén y Cerro Navia.

La investigadora Verónica Figueroa plantea que sí debe haber políticas diferenciadas en la ciudad para los mapuches, "porque siguen siéndolo independiente de dónde estén". Agrega: "La migración que ellos viven es forzada, se da fuerte a mediados del siglo pasado por las políticas de tenencia territorial que estaban asociadas a entregar gran parte de esas tierras para que fueran productivas en manos de privados".

De ahí que señale que esto tiene que ver con "acceso a derechos básicos (como vivienda, educación, salud) que, como pueblo mapuche, tiene una mirada particular. Y ese reconocimiento de pueblo está asociado a sus diferencias, a sus miradas culturales". Aclara que no se trata de tener una "mirada purista" como la que se tiene en la comunidad, pero sí mantener algunos elementos culturales en la ciudad.

Plantea que el desafío está en cómo se formulan esas políticas diferenciadas, "pero desde las miradas de estos pueblos". Cree que aún se replican lógicas unidireccionales "y así poca posibilidad tiene de prevalecer la mirada mapuche. Deben ser actores clave en las políticas sectoriales".

El antropólogo Walter Imilan aborda aspectos como la vivienda en las zonas urbanas para mapuches. Destaca que se ha avanzado en políticas, pero que no son suficientes. Por ejemplo, existe el convenio Minvu-Conadi, que elimina la evaluación socioeconómica y permite la postulación individual sin núcleo familiar al subsidio habitacional. "Pero no supone un programa especial para pueblos originarios". Sin embargo, detalla que a pesar de esto han aumentado los comités de vivienda mapuches y las organizaciones que se movilizan para concretar sus proyectos más acordes a su cultura.

De ahí que concluya que la creación de parques ceremoniales, espacios de encuentro y la incipiente organización para las viviendas "están transformando el paisaje de las ciudades y, por sobre todo, las posibilidades de recrear elementos culturales en la ciudad".

Ante la pregunta "¿Se siente usted mapuche, chileno o una mezcla de los dos?" que hizo la encuesta CEP de 2016, un 51% de la población urbana contestó "chileno y mapuche al mismo tiempo".



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